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cambia de look con éxito

¡Mi peluquero me odia! Descubre cómo conseguir el corte que deseas sin dramas

Si sigues traumatizada por el momento tijeras, ya ha llegado la hora de que cojas al toro por los cuernos. Te damos todas las herramientas para que hagas de tu estilista capilar tu mejor amigo

Foto: Eduardo Manostijeras da el último toque a su obra maestra
Eduardo Manostijeras da el último toque a su obra maestra
Si tienes más de 10 años, vives en el planeta Tierra (lo contrario resultaría muy turbador) y el cabello no te hace cosquillas en los pies, seguro que has pasado alguna vez por la siguiente situación. Decides hacer un cambio de 'look' y cuando te miras al espejo tienes ganas de gritar hasta que tus agudos lo hagan añicos. No, eso no era lo que querías: las mechas son demasiado rubias o te ha trasquilado como a una oveja. Para que esto no ocurra, la próxima vez…

Dedica 10 minutos a hablar

Es básico. A no ser que ya te conozca muy bien y baste, como quien es parroquiano habitual de un bar, con decir: "Lo de siempre". Dile lo que estás buscando, lo que te gusta, cómo te lo imaginas. Si el cambio es muy radical, pídele consejos. Tal vez con tus facciones no encaja ese pelo cortito que te has imaginado o ese rizado afro no te pega ni con cola. 

No te líes

Empezar a emplear términos excesivamente técnicos ('long bob', 'shaggy' o 'pixie') solo puede conducir a equívocos. Es mejor describir lo que quieres y marcar la longitud del corte midiéndola por dedos, como toda la vida. Esto no es un examen de estilismo, es tu imagen; así que no tienes nada que demostrar. 

Aporta documentación gráfica

Desde la modelo de moda hasta la presentadora más molona. Si has visto un tipo de corte que te gusta, enséñalo. También es muy práctico ojear las revistas de peluquería y señalar el tipo de peinado que quieres llevar. Eso sí, sé realista y ten en cuenta que llevar el cabello de Sara Carbonero no regalará inmediatamente unos enormes ojos verdes. 

Explícale tu vida

No hace falta que relates tus anécdotas más vergonzosas, que no le interesan a nadie y menos a una personas con unas tijeras en ristre. Pero tendrás que explicar el tipo de vida que llevas. Si quieres una melena tipo 'flapper', deberás tener tiempo para pasarte la plancha. Si vas a nadar a diario, será difícil que puedas mantener un peinado que requiera muchos cuidados. Es muy fácil salir de la peluquería con el peinado perfecto y descubrir que no lo era tras el primer lavado. 

Haz cuentas

Si te tiñes el pelo de azul, por ejemplo, vas a tener que ir habitualmente a tapar las raíces y seguramente tendrás que emplear alguna que otra mascarilla. Si quieres llevarlo corto, deberás acudir a la que crezca, para que tenga forma. Piensa en cuánto te va a costar todo ello antes de lanzarte a un peinado que no vas a poder mantener en condiciones.

Cuenta tus problemas

El que no llegues a final de mes te lo puedes ahorrar. Sin embargo, explicar cosas de tu cabello te puede ser de gran ayuda: si lo tienes graso, si se te cae, si te crece lento o rápido, si debes recogerlo a menudo. Toda esa información sí que es relevante. 

No cambies de opinión

A medio corte, no se te ocurra cambiar de parecer, porque ya será demasiado tarde. Todo lo explicado anteriormente debería haber hecho que tuvieras una idea clara de adónde se dirige tu cabello.

Si pones el freno y cambias el destino a medio camino, es probable que el peluquero no pueda hacerse cargo del resultado final. 

Salta con red

Si quieres un cambio radical, haz antes una prueba. Por ejemplo: si tienes la melena lisa y la quieres ondulada, prueba un peinado así antes de lanzarte a la permanente. O si eres rubia y quieres ser morena, prueba con un baño de color en vez de un tinte, que es más reversible. La única cosa que no podrás probar es llevar el pelo corto o hacerte una cresta. En ese caso, has de estar convencida y saltar sin red. 

Investiga sobre los productos

Después de tener que pagar el servicio, cuando te ofrecen el acondicionador y la cera que necesitas, puede ser que oigas los gritos de tu tarjeta de crédito desde el monedero diciendo que no da para más. Este tipo de ofertas siempre nos parecen oportunistas, pero pueden ser básicas para mantener el 'look' conseguido. Así que pregunta por qué necesitas específicamente ese producto. Y prueba suerte, tal vez en el supermercado lo encuentres más barato o a lo mejor no te queda otra que volver a la peluquería con la cola entre piernas. 

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