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CURIOSIDADES BEAUTY

La extraña historia de las marcas de belleza radioactivas

Y no hablamos de esas que perjudican la piel, que también, te contamos cómo se incluyó el radio en el mundo de la belleza, sí, el radio

Foto: 'Face Paint'. (Abrams Image)
'Face Paint'. (Abrams Image)
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Los seres humanos tenemos en ocasiones ideas de bombero, algunas resultan inventos ingeniosos y otras pasan a la historia como eso, como una ocurrencia curiosa. Somos de tendencias, de movimientos y eso se da especialmente en el mundo de la belleza. Ahora todas locas con el retinol… ¿No te lo aplicas de noche? Entonces no eres nadie. ¿Y las vitaminas? No las has probado… Tu vida vale un céntimo de euro.

Pero es que estas tendencias se han dado siempre y algunas han sido de lo más extravagantes, por eso nos vamos a detener en una que fue ‘mortal’ (mortal entiéndase como alucinante, aunque sí podría haber tenido también consecuencias desastrosas).

Nos remontamos a la época en la que Marie y Pierre Curie descubrieron la radiación. Ella fue la primera mujer en llevarse un premio Nobel por este hito, aunque la historia no recuerde que no se lo querían dar y su marido lo rechazó si no se lo entregaban a ella también.

Marie Curie y Pierre Curie. (Getty)
Marie Curie y Pierre Curie. (Getty)

Fue un bombazo, la radiación permitió las conocidas radiografías y al nuevo invento carente de regulación se le dieron todo tipo de usos. Los científicos y las personas de a pie veían el radio como magia, creían que era capaz de todo, incluso de ser un activo fundamental en los productos de maquillaje.

 Lefebvre, T., Raynal, C. 'Le Mystère Tho-Radia. De Mémoire de Médecin'.
Lefebvre, T., Raynal, C. 'Le Mystère Tho-Radia. De Mémoire de Médecin'.

De esta idea nacieron dos marcas de cosméticos radioactivos: una inglesa, llamada Radior, y una francesa, Tho-Radia. La primera se lanzó al mercado en 1917 y los grandes almacenes de Londres llenaron sus estanterías de esta novedad, Boots, Harrods y Selfridges siempre tan punteros. Polvos, labiales, cremas de noche o discos eran los objetos más deseados por las grandes superficies. ¿Pero cuál era la virtud de estos productos? El lema increíble: para las mujeres que quieren un brillo radioactivo.

Tho-Radia, la marca francesa fue un poco más tardía, llegó al mercado en 1933, creada por un farmacéutico con dos ingredientes explosivos: torio y radio. Los socios en este proyecto, Alexis Moussali y Alfred Curie, hicieron la primera campaña de marketing de la historia. El primero utilizó el apellido del segundo como forma de atracción aunque era conocedor de que no tenía ningún parentesco con los Curie del Nobel.

Se ciñeron casi a la misma gama de productos que habían creado sus antecesores, ellos incluyeron una pasta de dientes. Y en sus anuncios dejaban clara la, ahora tan reconocida, relación entre la belleza y la ciencia acuñando sus productos como “método científico de belleza”. En 1937 el Gobierno francés limitó el uso de los dos compuestos químicos que utilizaban estos avispados ‘beauty makers’ y se acabó internacionalmente la aventura con el compuesto que mató por exposición a su creadora, Marie Curie.

Referencias: 'Face Paint. The Story of Make Up', Lisa Eldridge (Abrams Image) y Lefebvre, T., Raynal, C. 'Le Mystère Tho-Radia. De Mémoire de Médecin'.

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