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Seis señales de que Kate Moss podría estar pasada de moda

La de Croydon ha cumplido 40 años en 2014 y sigue en el candelero, sí, pero no como antes. No estamos diciendo que su estrella se apague, pero...

Foto: Seis señales de que Kate Moss podría estar pasada de moda

La de Croydon acaba de cumplir 41 años y sigue en el candelero, sí, pero no como antes. No estamos planteando que su estrella se apague, ni mucho menos. Sigue ganando mucho dinero (consiguió 7 millones de dólares de beneficios en 2014, dos millones menos que en 2013) y sigue siendo una de las tops de referencia. Pero la preeminencia social de la que ha disfrutado Kate Moss hasta ahora parece que está empezando a difuminarse. Y aunque acaba de enseñar las fotos de su casa en el Vogue británico (un armario a rebosar de bolsos que nuestras madres nos obligarían a ordenar bajo amenaza de tirarlo todo por la ventana y cuatro detalles de lo más surrealista), los fastos de su cumpleaños se han limitado esta vez a una cena con su marido, James Hince, en Cecconi's, una restaurante italiano en Londres. Muy lejos de la famosa orgía en su suite del hotel Claridge de cuando cumplió los 30. Y mientras, Twitter e Instagram han erigido como reinas en su lugar a personajes como Kim Kardashian o modelos como Cara Delevingne, a quienes te encuentras en todas partes quieras o no quieras, de la misma forma que antes te dabas irremediablemente de bruces con el rostro de Kate Moss. Estas son las señales que anuncian que So Kate ya es solo Kate.

1. YA NO ES UBICUA

Hace solo un par de años era imposible no encontrársela a todas horas en las portadas de las revistas de moda, en el interior de las del corazón y en todo tipo de anuncios. Ahora aparece en la cola de los rankings de Models.com, la biblia del modelaje mundial, que establece la importancia de las top según sus apariciones en portadas, campañas y desfiles. Moss ha pasado de ser la primera de la lista, y de acapararlo prácticamente todo, a mantener un digno puesto como icono viviente. Pero el frenesí Moss parece haber quedado atrás.

Ahora solo mantiene cuatro campañas de belleza importantes: Saint Tropez, Rimmel, Kérastase y Burberry, donde comparte protagonismo con la que se supone que es su heredera, Cara Delevingne. Y, en principio, no estará presente en las revistas de primavera con campañas de moda después de haber sido la imagen en otoño-invierno de Stella McCartney, Eleven Paris y David Yurman. En 2011 llegó a coincidir como imagen de dos perfumes de diferentes casas de cosméticos (Kate Moss, de Coty, y Parisienne, de YSL) y como embajadora de dos barras de labios, las de Rimmel y las de Dior Addict. Después sumó colaboraciones creativas con Longchamp y Topshop y una larga lista de clientes, entre los que se han contado Vivienne Westwood, Versace, Salvatore Ferragamo, Stuart Weitzman, Fred, Balmain, Bulgari, Donna Karan, Givenchy, Just Cavalli, Liu-Jo y Mango, entre otros muchos.

2. SUS HEREDERAS YA GANAN MÁS QUE ELLA

Cara Delevingne, Miranda Kerr y Karlie Kloss le están comiendo el terreno. No es que le pisen los talones, es que están a punto de adelantarla por la derecha y saludar a su paso. Y ya hay cinco modelos que sacan más beneficios a sus carreras (Adriana Lima, Alessandra Ambrosio, Daria Werbowy, Doutzen Kroes y Gisele Bündchen) en la lista de Models.com, algo absolutamente impensable en 2010. En la lista de Forbes de las modelos mejor pagadas del mundo en 2014 ya se le han adelantado Gisele Bündchen, Adriana Lima y Doutzen Kroes, y comparte cuarto puesto con Miranda Kerr y Kate Upton. 

3. CARA DELEVINGNE LE HA QUITADO EL TRONO DE REINA DE TOPSHOP

Sí, su última colaboración con Topshop, una colección en la que volvió a recuperar diseños de su colección personal de ropa vintage, fue un éxito. Incluso hubo discretas cola el primer día. Pero nada que ver con el furor desatado con los diseños de Isabel Marant para H&M, que desaparecieron de las estanterías casi antes de que entraran por la puerta de las tiendas los compradores.

Y Sir Philip Green adora a Kate, pero está negociando con Kim Kardashian para que sea su nueva imagen y le ha dado el cetro de actual reina de Topshop a Cara Delevingne. Cara, que ya tuvo un cocaine affair propio (la bolsita de polvo blanco que se le cayó ante la puerta de su casa en Londres hace un año), últimamente echa pestes de la profesión. Se pasa las noches de juerga y de día se queda dormida en los momentos más insospechados, como certificó el Vogue América en un perfil que publicó sobre ella el pasado julio. Así que tiene todas las papeletas para convertirse en la nueva Kate Moss a todos los niveles.

4. ÚLTIMAMENTE NADIE SE FIJA EN SUS ESTILISMOS

La razón es que sus apariciones públicas se miden con cuentagotas. Pero también porque no está siendo muy aplicada con las combinaciones que salen de su armario. Y el boho chic del que fue abanderada parece haberse pasado de rosca. Sobre todo con alumnas tan aplicadas como Olivia Palermo, Miranda Kerr, Taylor Swift o Jessica Alba, que están deseando convertir sus salidas a la calle en un competición de estilismos perfectos. El caso es que ha dado un bajón importante como referencia en blogs o revistas británicas como Look o Grazia, donde antes aparecía constantemente, y ahora es difícil encontrársela por motivos de estilo. Hasta Sienna Miller, a la que siempre se acusó de imitar a la Moss, tiene un mejor momento que Kate con las nominaciones a los Oscar de dos de las películas en las que trabaja, sus estilismos de sobresaliente en la alfombra roja y su corte de pelo envidiable. 

5. CHARLA (BORRACHA) CON LOS MORTALES EN LOS AEROPUERTOS
 
Y viaja en aerolíneas de bajo coste. Y, encima, se le olvida la tarjeta de embarque. O ni siquiera llega a comprarla, que los rumores hablan de que este verano consiguió subirse a un avión por la cara y sin pagar gracias a sus encantos y a su cháchara de borrachuza. Lo de aparecer en claro estado de embriaguez fue un plus de entretenimiento que dejó boquiabiertos a los pasajeros del vuelo Bodrum-Londres, con quienes hizo buenas migas mientras trataba de convencer a los auxiliares de tierra de EasyJet de que tenía el billete de avión en alguna parte… de su hotel turco. Lo curioso es que, cuando sucedió el incidente, regresaba de una cura de desintoxicación en un spa de lujo, LifeCo, en Golturkbuku.
 

6. LAS KARDASHIAN LE HICIERON LUZ DE GAS EN IBIZA

Fue en la macrofiesta del verano, el 40º cumpleaños del director creativo de Givenchy, Riccardo Tisci. Y aunque Kate estuvo allí, su presencia pasó sin pena ni gloria. Vale que se saltó a la torera el dress code de la fiesta de Tisci, en cuya invitación se especificaba bien claro 'glamour subversivo en negro' (black subversive glamour), no bikini verde esmeralda con camiseta de rejilla de los ochenta. Pero que Kim Kardashian acudiera mejor vestida que ella es un claro signo de que algo está cambiando en el universo fashionista.

Además, Kate no fue ni de lejos la reina del evento. Las Kardashian-Jenner (esa recua de hermanas y hermanastras que lo están invadiendo todo, de las pasarelas al front row pasando por las fiestas privadas y las calles de las grandes ciudades) fueron con mucho las que acapararon mayor espacio fotográfico en Instagram, diario oficial del cumpleaños del genio. 
También es cierto que Kim es íntima de Riccardo (fue el primero en enviarle ropa a medida de Givenchy para su pequeña North), pero, en otros tiempos, la Moss habría sido lo más. Ahora es una simple invitada de las que da lustre antiguo, como su amiga Naomi Campbell, que, sí, también estuvo allí, aunque pasara desapercibida entre Kanye West, Justin Bieber y los ubicuos hermanos Brant, hijos de la también supermodelo de los 90 Stephanie Seymour.
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