Bodegas clásicas y debutantes dan lo mejor de sí mismas en sus nuevas añadas: ¡descorche!
Cada copa de buen vino encierra una ceremonia de gestos medidos que condensan el paso de las estaciones. Beber un sorbo es revivir inviernos, primaveras, veranos y otoños en la boca. Estas cinco botellas son la llave del viaje
Tiempo de descorchar nuevas maravillas. (Emanuele Nuccilli)
Toda copa de buen vino conjura un ceremonial de tintes atávicos, casi místicos, en el que cada gesto importa. No es para menos: el paso del tiempo se hace cuerpo en cada sorbo, que debe ser consciente y profundo si se busca la espiritualidad que solo el vino regala.
Beberse de un trago inviernos, primaveras, veranos y otoños es —más que un lujo— una experiencia religiosa. Sentir en un sorbo aquel frío de la ventisca, el primer dulce sol acariciando yemas tiernas, el sofoco del estío o el viento melancólico que anuncia la caída de las hojas es un milagro y un privilegio.
A continuación, algunas botellas —perfectas para abrir las puertas del otoño, o para cualquier otro momento trascendente— que nos han robado el corazón. Por cierto, la estación de la caída de las hojas comienza exactamente a las 20 horas y 19 minutos de este lunes 22 de 2025.
XR 2021 Marqués de Riscal 2021
Este vino destaca por su equilibrio entre fruta y barrica, recuperando una tradición centenaria en la vinificación. Ofrece un perfil fresco, con taninos pulidos y un final balsámico excepcional.
Elaborado principalmente con uvas de tempranillo y graciano de los viñedos de Elciego, presume de una crianza de 24 meses en barricas de roble americano. Con 94 puntos en el Decanter Rioja Report 2025, es un acierto seguro, fácil de beber e ideal para los amantes de los tintos complejos.
Monte Real Gran Reserva 2009
El Monte Real Gran Reserva 2009, D.O.Ca Rioja, procede de viñedos viejos de tempranillo en Cenicero, a 500 metros de altitud. La añada, calificada como muy buena, ofreció uvas equilibradas gracias a un ciclo climático favorable y a un meticuloso control de maduración.
Tras fermentaciones largas y crianza de tres años y medio en barricas de roble americano, el vino se embotelló en 2013 y ha reposado desde entonces en bodega. Presenta aromas de frutas rojas y negras, especias, cedro y mineralidad, con boca aterciopelada, taninos maduros y gran capacidad de guarda. Otra maravilla de Bodegas Riojanas.
Corimbo 2022
Corimbo 2022 nace de viñedos de tinto fino en vaso, con cepas de 25 a 30 años en pequeñas parcelas de La Horra, Roa y alrededores burgaleses. Vendimia manual, fermentación espontánea y crianza de 14 meses afinan su carácter expresivo.
En copa muestra un rojo brillante de capa media-alta. La nariz ofrece fruta roja fresca y madura, hierbas aromáticas y mineralidad. En boca, cerezas y moras dominan sobre taninos pulidos y madera integrada. Largo, vibrante y placentero, es un vino directo que conquista. Si Mario Rotllant está detrás, el éxito queda asegurado.
Monopole Clásico
Es el vino blanco más antiguo de España, revive la tradición de los años 60 con viura de viñedos en Villalba de Rioja. Vendimia manual, fermentación en acero inoxidable y crianza biológica en barricas usadas otorgan autenticidad y frescura.
De color brillante, ofrece aromas de camomila y frutos secos, con una acidez que aporta viveza y un postgusto largo y persistente. Es un blanco singular, complejo y elegante, que conserva la esencia varietal y refleja la historia de su elaboración clásica. Otro excelente blanco de CVNE, una bodega con mucho arte, ¿verdad, amigo Jaume Plensa?
Alba en Ribera
La bodega Alba en Ribera nace en Olmedillo de Roa, corazón de la Ribera del Duero, tras más de dos décadas vendiendo uvas a grandes vinateros. Alba Abiega —exdirectiva de Tesla— regresa a sus orígenes para crear un proyecto familiar basado en respeto, autenticidad y sostenibilidad.
El viñedo, plantado en 1999 y certificado en ecológico, se centra en la tinta fina (tempranillo). Cepas en vaso, rendimientos limitados y raíces profundas otorgan uvas concentradas, de gran equilibrio y calidad. Los vinos, elegantes y sin artificios, buscan expresar el terruño con sutileza. Descubrir buenas y nuevas propuestas siempre es un lujo.
Toda copa de buen vino conjura un ceremonial de tintes atávicos, casi místicos, en el que cada gesto importa. No es para menos: el paso del tiempo se hace cuerpo en cada sorbo, que debe ser consciente y profundo si se busca la espiritualidad que solo el vino regala.