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¿Te vienes a Bali? Mandapa, el resort tropical más bonito del mundo, cumple diez años
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¿Te vienes a Bali? Mandapa, el resort tropical más bonito del mundo, cumple diez años

Mandapa, A Ritz-Carlton Reserve, se funde con la selva y el río Ayung en Ubud. Hablamos de 60 suites y villas entre arrozales y templos, coctelería botánica y cocina de 'residuo cero'. Un lujo que contiene muchos lujos

Foto: Mandapa se ha consolidado, tras una década de funcionamiento, como un hotelazo perfectamente integrado en el ecosistema balinés. (Cortesía)
Mandapa se ha consolidado, tras una década de funcionamiento, como un hotelazo perfectamente integrado en el ecosistema balinés. (Cortesía)

Bali conserva en sus tierras altas un equilibrio medioambiental y espiritual que solo podemos calificar de perfecto, y que encuentra en Ubud su epicentro. En este entorno, marcado por el paso del río sagrado Ayung y la densidad de la selva tropical, Mandapa —A Ritz-Carlton Reserve— se ha consolidado, tras una década de funcionamiento, como la infraestructura que mejor ha sabido integrar el diseño de alta gama con el ecosistema balinés. Un precioso y delicado complejo que funciona como una extensión de la geografía, respetando incluso un templo de 500 años, aún abierto al culto, y campos de arroz dentro de sus límites.

La exclusividad de Mandapa reside en su configuración técnica: solo 60 'unidades alojativas' —35 suites y 25 villas con piscina privada— distribuidas en un anfiteatro natural que desciende vertiginosamente hacia el cauce del río. La estructura más singular es el Mandapa River Estate, una villa de dos mil metros cuadrados concebida por el estudio Design Wilkes.

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placeholder Mandapa, A Ritz-Carlton Reserve. (Cortesía)
Mandapa, A Ritz-Carlton Reserve. (Cortesía)

Su entrada es una puerta de madera tallada a mano que sigue los preceptos del Asta Kosala Kosali —el sistema tradicional de proporciones balinesas basado en la búsqueda de la armonía espiritual—. La villa cuenta con una piscina infinita que actúa como un balcón suspendido sobre el Ayung, permitiendo que la arquitectura se funda con el sonido constante del agua, que ejerce de hilo conductor de la estancia.

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placeholder Mandapa, A Ritz-Carlton Reserve. (Cortesía)
Mandapa, A Ritz-Carlton Reserve. (Cortesía)

La botánica como eje culinario y sensorial

El hotel ha convertido su entorno natural en su principal despensa y botica. En el Ambar Ubud Bar, la coctelería se basa en la colección Lontar Taru Pramana, inspirada en tratados antiguos sobre las propiedades medicinales de las plantas locales. Se utilizan especies cultivadas en el propio jardín del resort, como el pandano aromático, el pomelo autóctono, la rosella y el galanga. Ingredientes como el limoncillo y la fresa local se infusionan con arak —destilado tradicional de palma—, creando una conexión directa entre la botánica de la selva y el paladar.

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placeholder Mandapa, A Ritz-Carlton Reserve. (Cortesía)
Mandapa, A Ritz-Carlton Reserve. (Cortesía)

Esta gestión de los recursos vegetales se extiende al restaurante Kubu, cuya estructura de bambú y mimbre ya es un hito del diseño sostenible en la zona. Su cocina opera bajo un esquema de 'residuo cero', abasteciéndose de ingredientes en un radio de 100 kilómetros, donde destacan las alubias de Payangan en sus cinco variedades y los frutos de las tierras volcánicas de Tabanan. La filosofía root-to-leaf (de la raíz a la hoja) permite que especies como el cilantro o el clavo no solo aromaticen, sino que protagonicen platos que revalorizan la agricultura local frente a la cansina y clonada gastronomía globalizada.

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placeholder Mandapa, A Ritz-Carlton Reserve. (Cortesía)
Mandapa, A Ritz-Carlton Reserve. (Cortesía)

Cultura local y bienestar profundo

En el paraíso Mandapa, el servicio recupera la figura del 'patih', un asistente personal inspirado en las antiguas cortes reales de Ubud, encargado de gestionar el acceso a una Bali menos accesible: ceremonias privadas con sacerdotes locales o consultas con la curandera invidente Ibu Ketut Mersi, especialista en técnicas de reflexología y diagnóstico energético.

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placeholder Mandapa, A Ritz-Carlton Reserve. (Cortesía)
Mandapa, A Ritz-Carlton Reserve. (Cortesía)

En su multipremiado spa, el bienestar se aborda mediante técnicas que combinan tradiciones balinesas y javanesas, como el masaje 'mepijet' o el ritual 'Healing herb of paradise', que utiliza una exfoliación basada en arroz, galanga (jengibre azul) y cúrcuma silvestre.

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placeholder Mandapa, A Ritz-Carlton Reserve. (Cortesía)
Mandapa, A Ritz-Carlton Reserve. (Cortesía)

Mandapa se impone como el hotel clave y esencial para entender la riqueza paisajística y cultural de la Bali actual. Al haber logrado 3 Llaves Michelin el pasado octubre, el hotel confirma que la verdadera excelencia en Ubud no reside en la opulencia, sino en un compromiso estricto con la preservación del entorno y el legado botánico que le da sentido.

Y, por supuesto, no olvidamos la sofisticación de este resort único —en el que el buen gusto se respira como el oxígeno— y el impecable personal que lo atiende, sin duda, es uno de los mejores del planeta Tierra.

Bali conserva en sus tierras altas un equilibrio medioambiental y espiritual que solo podemos calificar de perfecto, y que encuentra en Ubud su epicentro. En este entorno, marcado por el paso del río sagrado Ayung y la densidad de la selva tropical, Mandapa —A Ritz-Carlton Reserve— se ha consolidado, tras una década de funcionamiento, como la infraestructura que mejor ha sabido integrar el diseño de alta gama con el ecosistema balinés. Un precioso y delicado complejo que funciona como una extensión de la geografía, respetando incluso un templo de 500 años, aún abierto al culto, y campos de arroz dentro de sus límites.

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