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han sido desalojados a las once de la mañana

En primera persona: crónica del desahucio de la hija del marqués de Larios y su nieto

Sandra Villavicencio y su hijo Kenzo han sido desalojados de la casa de su padre en La Moraleja. Hablamos con ellos en una cafetería cercana al que era su hogar

Foto: Sandra Villavicencio, hija del marqués de Larios, en una cafetería tras su desalojo. (Foto: A.S.)
Sandra Villavicencio, hija del marqués de Larios, en una cafetería tras su desalojo. (Foto: A.S.)

Kenzo, el hijo de seis años de Sandra Fernández de Villavicencio, la única hija del marqués de Larios -fruto de su primer matrimonio-, juega con sus perros, dos gallinas y sendos conejos de su jardín, en el número dos del Camino de las Jaras, en la elitista urbanización La Moraleja. El nieto del marqués lleva puesto el uniforme del colegio y está ajeno a todo, pero sabe que algo raro pasa. Ni su madre, ni su abuela, la francesa Eva Frommer, han podido llevarle al colegio esta mañana. La policía ha acordonado la calle y hay una nube de fotógrafos que les impiden ir a su centro educativo. Cuatro coches de la Policía Municipal, un furgón de la Policía Nacional, dos guardias de seguridad de Alcobendas, un par de miembros de la comisión judicial, un cerrajero y un trabajador de la perrera municipal es el equipo que ha hecho falta para llevar a cabo el desahucio de Sandra.

En una escena casi dantesca, los de la perrera municipal han evacuado a los animales de compañía de esta familia (las gallinas han presentado la oposición más dura a ser enjauladas). Han tardado una hora. Kenzo, atónito en brazos de su abuela, tuvo que quedarse hasta el final del desahucio aguardando en su coche a las puertas de la vivienda, obligada por la policía a mantenerse detrás del cordón que pusieron a ambos lados de la calle. En un rato se desalojará a Sandra y acto seguido llegarán los cerrajeros para cambiar las llaves.

Un desalojo sin defensa de oficio legal

Sandra no firma ningún documento de los que le entrega el personal judicial y nos explica que aún no ha recibido la defensa legal de oficio que solicitó en los Juzgados de Plaza de Castilla. "Dejé de pagar a la que era abogada de mi madre (la mediática Cynthia Ruiz), porque estoy en paro hace un mes. Me han desalojado sin defensa legal y eso que los propios letrados de Plaza de Castilla hicieron fuerza mediante un escrito a la jueza para que postergase el desalojo hasta que yo tuviera la defensa", sentencia Sandra, que solo está preocupada porque su hijo no ha desayunado.

El desahucio se ejecuta y nos reunimos con Sandra, su madre y su hijo en una cafetería cercana donde la familia está desayunando con el coche de la abuela lleno de sus pertenencias. "Sé que por ley tenemos derecho a que nos dejaran cinco días para recoger todo. Lo habíamos dejado todo precintado en una caseta del jardín, pero la jueza no nos ha dejado. Estamos en la calle, como perros", afirma.

Desde que José Carlos Fernández de Villavicencio y Eva Frommer se divorciaron hace más de 20 años, cuando Sandra apenas tenía seis, padre e hija han mantenido una tensa relación, que terminó en un contencioso por la casa que el marqués tiene en La Moraleja hace un lustro. Las palabras de Sandra se avalan porque en la nota registral de la propiedad consta que la vivienda está "gravada con la anotación preventiva letra A, tomada a favor de doña Eva Lydia Isabelle Frommer y doña Sandra Anna Fernández de Villavicencio Frommer, con el uso y disfrute de esta finca, ordenada por el Juzgado de Primera Instancia número 4 de Alcobendas, en el procedimiento Familias Provisionales número 380/96, y que ha sido practicada con fecha 17 de Marzo de 1.998. La atribución del uso y disfrute de esta finca ha sido confirmada por sentencia de divorcio dictada por la Audiencia Provincial de Madrid de fecha 2 de Marzo de 1.999, por nota extendida al margen de la citada anotación letra A, con fecha 29 de Julio de 1.999, acordada por el Juzgado de Primera Instancia número 4 de Alcobendas". Sandra demuestra a este medio que siempre ella y su hijo han estado empadronados en este domicilio del que ahora se les echa con continuidad.

El marqués alega ser pobre

El único vínculo que prácticamente les unía eran los 600 euros que pagaba al mes el aristócrata en concepto de manutención y el chalé familiar que dejó que disfrutasen Sandra y su madre. Que ella fuera judía, como su progenitora, y no católica tampoco ayudaba. "Me sigue sorprendiendo que el procedimiento es contra mi madre y nunca se nos incluye hasta el último momento. Hay muchas irregularidades en el proceso, como que iba a venir un fiscal de menores, que no se ha personado. Lo tenemos por escrito. Lamentablemente la justicia ayuda a los poderosos", explica Sandra, que no deja de recibir llamadas.

Pregunta: Entonces, ¿usted qué pide, la casa de La Moraleja?

Respuesta: Queríamos seguir viviendo en la casa, claro, pero luego lo que pedíamos era tres meses para que mi hijo acabara el curso escolar y yo pudiera buscar algo de alquiler. La casa es lo material, pero quiero luchar para que se conozca la fortuna del marqués de Larios.

P: ¿Por qué incide tanto en el dinero de su progenitor y en el de su abuelo, fundador de La Zagaleta?

R: En el juicio, él alegó no tener un duro, ser un empleado que ganaba 2.000 euros al mes y vivía en casa de unos amigos.

Sandra y su madre están indignadas por el hecho de que el marqués haya alegado en el juicio ser pobre. "Ha dicho que no tiene dinero y que necesita esta casa para vivir. Todavía me estoy riendo. Mi padre se ha descapitalizado para este momento. No figura nada a su nombre y sé dónde vive. No descansaré hasta demostrar que es rico y que lo tiene todo fuera de España a nombre de terceros", sentencia.

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