El heredero de Lina Morgan: "En 2004 había 1.000  millones y en 2006, ni la mitad"
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El heredero de Lina Morgan: "En 2004 había 1.000  millones y en 2006, ni la mitad"

Cinco años después de la muerte de la actriz, Daniel Pontes, su amigo y confidente, habla por primera vez de la enfermedad de la actriz, su herencia y alguna traición

Foto: Imagen del funeral de Lina Morgan. (EFE)
Imagen del funeral de Lina Morgan. (EFE)

El 19 de agosto de 2015 fallecía en su casa de Madrid Lina Morgan a los 78 años. Durante los meses que estuvo hospitalizada no se separó de ella su fiel amigo, asistente y administrador de sus bienes, Daniel Pontes. Pasó de una relación laboral a formar parte de la familia. La actriz le nombró tutor legal para que se encargara de velar por sus intereses, tanto afectivos como económicos.

Pontes levantó un muro para preservar la intimidad de la actriz (como ella le dejó dicho) que no fue bien recibido por una familia que no se había ocupado de ella y amistades que no lo fueron tanto. Por esa manera de actuar recibió muchas críticas a las que nunca contestó. Fue el receptor de parte de la herencia de Lina, menos cuantiosa de la que se dijo. La mala gestión de personas de confianza de la actriz, más los muchos gastos que acarreó su enfermedad, mermaron la economía. Daniel desvela, en este quinto aniversario, muchas de las historias que nunca se han contado y cómo incumplió la promesa que le hizo a la “jefa”.

Pregunta: ¿Cómo recuerdas a Lina Morgan?

Respuesta: Entré en la familia cuando Lina tuvo el desprendimiento de retina y hasta su muerte. Más de treinta años con ella. Conocí a la madre y con los hermanos, José Luis y Julia, tuve una grandísima relación. Era una mujer especial, con muchas cualidades y también defectos a la que tanto mi familia como yo quisimos mucho. Lo cuento por primera vez, pero incumplí una de las promesas que la hice.

P: ¿Cómo?

R: Sí, ella no quería que le organizaran grandes funerales públicos. Que se hiciera pública su muerte una vez ya muerta y enterrada. En una palabra, que no se enterara nadie, como sucedió con sus hermanos José Luis y Julia. El productor Jesús Cimarro, que compró el teatro La Latina, me dijo que no podía ser así; que Lina, o mejor dicho sus seguidores y toda la gente que la quería y la admiraba, se merecían poder darle el último adiós. Se montó la capilla ardiente en el teatro y hubo gente que decía que no estaba en la caja porque había pasado antes por la funeraria. No sabían que la norma, cuando se expone, es que debe de pasar 48 horas. Todo esto lo aclaro ahora por primera vez.

Daniel Pontes con el Padre Ángel en el funeral de Lina Morgan. (CP)
Daniel Pontes con el Padre Ángel en el funeral de Lina Morgan. (CP)

P: ¿Te encargabas de todo?

R: Hasta que no despidió al administrador Ángel Gutierrez por anomalías, el 2 de noviembre, yo no intervine en las cuentas. En 2007 me empecé a ocupar de las empresas y de todo lo referente a Lina Morgan y a su hermana Julia. En su vida tuvo traiciones y me dio todas esas responsabilidades porque se fiaba de mí. La acompañaba en los viajes, tenía la llave de su habitación... Me dio toda su confianza y por eso no permití que nadie la viera en el hospital en las condiciones que estaba. Me atacaron por eso.

P: Tú estabas casado, tenías hijas, nietas y asumiste muchas responsabilidades como ser tutor legal.

R: Sí, pero nadie me obligó. He llevado las cuentas hasta el último céntimo y la prueba es que ni Hacienda ni nadie ha venido a reclamar. A mí la herencia me podía haber creado muchos problemas o que, incluso, alguien hubiera intentado impugnar.

P: ¿Es verdad que en el hospital te ponían pegas y tenías que presentar documentos?

R: Lina estuvo tres meses sedada y después ocho más, y yo era el que tenía que tomar decisiones. En el hospital en el que estaba no querían que se muriera allí. Poco menos que nos echaron. Alegaron que no estaba para estar ni en UCI ni en planta. En ese centro no había una zona intermedia y nos tuvimos que ir.

P: ¿Cómo fue esa firma ante notario donde te cedía todas las decisiones?

R: Era 2008 y Lina estaba perfecta de salud. En el notario había otras dos personas aparte de mí mismo. En un momento dado, Lina Morgan se volvió hacia mí y me dijo: “Dani, ¿a usted no le importa ser mi tutor y mi administrador?”. Aún no se había vendido el teatro, que por cierto no fue una gran tragedia. No era rentable, hubo una nefasta gestión y la solución fue venderlo. En 2004 había mil millones y en 2006 no había ni la mitad.

P: ¿Fue una mujer feliz?

R: Tuvo una infancia muy dura cuando a los tres años la mandaron a casa de unos tíos y casi era la criada. Después, tuvo etapas muy felices y culminó lo que se propuso en su vida.

Lina Morgan, en una imagen de 1975. (Getty)
Lina Morgan, en una imagen de 1975. (Getty)

P: ¿No echó de menos casarse y tener hijos?

R: Cambió el amor de su vida, que aún vive, por el teatro. Y los hijos, para Lina, no eran compatibles con su dedicación profesional. Ella lo entendió así. Era una mujer muy independiente y, en cierto sentido, egoísta. Lo suyo era suyo y de nadie más.

P: ¿Qué paso con la herencia multimillonaria?

R: Incluyendo el piso, no dejó más de dos millones de euros. Hubo unos gastos tremendos por su enfermedad. La casa era un hospital con dos botellas diarias de oxígeno, médico tres veces al día que cobraba entre setecientos y mil euros diarios, enfermeras por todas partes... Yo sabía que estaba en su testamento y, si hubiera querido algo, no habría gastado tanto dinero, que fue mucho. Habría ido a una residencia y ya está. Lo cuento para todos los que me atacaron porque hay facturas de todos esos gastos.

P: ¿Te gustaría escribir tus recuerdos con Lina?

R: Lo estoy haciendo. Cuando decretaron el estado de alarma, al no poder salir de casa, empecé a escribir mis recuerdos para que no se me olvidaran. Y en eso estoy.

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