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El legado empresarial y familiar de Manuel Ruiz de Lopera: millones en empresas y casas sin herederos directos
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El legado empresarial y familiar de Manuel Ruiz de Lopera: millones en empresas y casas sin herederos directos

La madrugada del viernes al sábado, la familia bética recibía la peor de las noticias. Manuel Ruiz de Lopera, mítico presidente del Real Betis Balompié, fallecía

Foto: Manuel Ruiz de Lopera. (EFE/Julio Muñoz)
Manuel Ruiz de Lopera. (EFE/Julio Muñoz)

La madrugada del viernes al sábado, la familia bética recibía la peor de las noticias. Manuel Ruiz de Lopera, mítico presidente del Real Betis Balompié, fallecía a los 79 años dejando tras de sí un enorme legado empresarial y una esposa con la que convivió durante casi 60 años. Una vida de lo más completa que le permitió convertirse en una de las personas más poderosas de Sevilla.

Presidente del equipo de fútbol hispalense entre los años 1996 y 2006, su vida privada, a diferencia de su carrera como empresario, nunca fue protagonista de noticias ni titulares.

Aunque se casó a los 20 años con la que fue el amor de su vida, Isabel López Pérez, nunca tuvieron hijos. Y eso que Lopera de familias numerosas sabía y mucho. Manuel fue el menor de una familia de 18 hermanos en la que los doce primeros, lamentablemente, murieron.

Fue precisamente el Betis el gran protagonista de su vida. No solo por su vinculación económica, sino porque fue en el Benito Villamarín donde conoció a Isabel. De hecho, una enorme representación del equipo, así como de su familia —con su viuda y su sobrino favorito a la cabeza—, le decían adiós este mismo lunes en una emotiva despedida en la que el féretro fue cubierto con una bandera con los colores que siempre llevó en el corazón.

placeholder Manuel Ruiz de Lopera. (Europa Press/M. González)
Manuel Ruiz de Lopera. (Europa Press/M. González)

El Betis, su otro gran amor

Aunque de siempre su relación con el equipo fue estrecha por su afición sin límites, en el año 1992 consiguió amasar la suficiente fortuna gracias a sus empresas y cumplió su sueño de convertirse en el máximo accionista del club de Heliópolis.

Fue un presidente al que siempre le persiguió la polémica. Protagonizó un fichaje histórico pagando por el brasileño Denilson más de 30 millones de euros en 1998. Una barbaridad para la época que ni los grandes clubes como el Real Madrid o el Barcelona se planteaban.

También le puso su nombre al mítico estadio del equipo y se presentó en la boda de Joaquín con la Copa del Rey que habían ganado ese año para que también fuese testigo de la unión de la pareja.

placeholder Lopera posa con Joaquín y su mujer en su boda, con la Copa del Rey. (Gtres)
Lopera posa con Joaquín y su mujer en su boda, con la Copa del Rey. (Gtres)

Decisiones que tomaba no sin antes consultárselas a su Jesús del Gran Poder, de quien era muy devoto. Muy religioso en su vida privada, su casa estaba presidida por una imagen de este Cristo y, desde su balcón en la calle Sierpes, cada año era fotografiado disfrutando de la Semana Santa con emoción y, sobre todo, fervor.

No obstante, algunas de esas decisiones le llevaron por caminos indeseados. Según recuerdan algunos medios como El Español, en 2006 fue condenado tras detectar irregularidades fiscales en su gestión como presidente del Betis durante los años 1996 y 1997.

De hecho, sus acciones del club fueron embargadas entre 2010 y 2015, cuando la Audiencia Provincial de Sevilla le permitió recuperarlas. Dos años más tarde, terminó su sueño bético y las vendió, haciendo un gran negocio, a Ángel Haro y José Miguel López Catalán.

Foto: Lopera, en una de sus entradas a la Audiencia de Sevilla. (EFE/Pepo Herrera)

Amplio patrimonio empresarial

Sin hijos en el matrimonio, queda por ver quién heredará la gran fortuna que amasó a lo largo de su vida. No solo tras la venta de sus acciones béticas, sino también como empresario consolidado en varias materias. Aunque empezó su carrera vendiendo electrodomésticos —fue pionero en la venta a plazos— y también ejerció de prestamista, pronto reunió un patrimonio importante que le permitió aventurarse en el mercado que en ese momento despuntaba, el inmobiliario.

Fundó varias empresas (Farusa, Incecosa, Encadesa, Rulosa o Tegasa), amasó un incalculable patrimonio inmobiliario en el que invirtió gran parte de su fortuna. Farusa, sin ir más lejos, según aparece en el registro mercantil, posee un capital de más de 13 millones; Incecosa (Inmobiliaria del Centro Colón Sevillano SA), casi 5 millones, y Rulosa (Ruiz Lopera SA), otros 4,5 millones de euros.

Un gran ejemplo de sus inversiones es el pisazo que el matrimonio posee desde hace años en la mismísima calle Sierpes, una de las arterias más cotizadas de Sevilla. En esa casa vivió hasta su último día acompañado de su mujer y también de su sobrino Javier, su mano derecha durante los últimos años, también en sus empresas, que aún a día de hoy continúan acumulando varios millones de euros entre todas.

La madrugada del viernes al sábado, la familia bética recibía la peor de las noticias. Manuel Ruiz de Lopera, mítico presidente del Real Betis Balompié, fallecía a los 79 años dejando tras de sí un enorme legado empresarial y una esposa con la que convivió durante casi 60 años. Una vida de lo más completa que le permitió convertirse en una de las personas más poderosas de Sevilla.

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