Los problemas económicos que persiguen a Paulina Rubio crecen: demanda por impago y una guerra judicial que nunca acaba
De la mansión de Miami al fantasma del SAT: Paulina Rubio enfrenta demandas por impagos, un historial fiscal turbulento y la factura interminable de sus guerras familiares, mientras su carrera se resiente
Paulina Rubio, en una imagen de archivo. (Reuters)
Paulina Rubio vuelve a estar en el ojo del huracán, esta vez capítulo complicado en su vida financiera que ya ha corrido como la pólvora en medios mexicanos. Las últimas noticias nos llevan a una demanda por impago de alquiler en Miami, que se suma a un largo historial fiscal que lleva dos décadas persiguiéndola en México y el coste de una guerra judicial familiar que no se apaga.
La cantante se ha visto envuelta en un pleito civil por una mansión de alquiler en Miami Beach. El propietario de la vivienda la acusa de haber dejado de pagar dos mensualidades (en una casa cuyo alquiler ronda los 35.000 dólares al mes), de haberse quedado más tiempo del pactado por contrato y de haber causado desperfectos en la propiedad.
La cifra que se reclama asciende, según lo publicado en prensa, a unos 110.000 dólares entre rentas atrasadas, penalizaciones y reparaciones. Ella, a través de su equipo legal, ha respondido que parte del último mes sí fue abonado y que el propietario estaría inflando la factura de los daños.
Paulina Rubio, en un acto promocional. (Reuters)
El problema está por resolverse, pero se une a la larga lista de problemas económicos que se conocen de Paulina Rubio. Su historial fiscal con el Servicio de Administración Tributaria en México es largo y accidentado.
Ya a principios de los años 2000 se hablaba de cuantiosas deudas y advertencias de embargo. El episodio más sonado llegó en 2007, cuando su nombre apareció entre las celebridades con mayores impuestos condonados: la cifra que se publicó fue de 23,7 millones de pesos perdonados aquel año, algo más de un millón de euros.
Aunque aquella condonación no archivó el historial económico de la cantante, ni mucho menos. Las noticias sobre sus vaivenes financieros acompañan a la cantante desde hace más de veinte años, con picos informativos habitualmente ligados a las diferentes batallas judiciales que ha librado contra los padres de sus dos hijos, Colate Vallejo-Nágera y Gerardo Bazúa.
Paulina Rubio, durante uno de sus últimos conciertos en España. (EFE)
Los dos procesos llevan años vivos, especialmente el que mantiene con el padre de su hijo mayor, con procedimientos abiertos tanto en España como en Miami. Entre abogados, desplazamientos, mediaciones y las exigencias económicas que se han aireado en los medios, ha habido un goteo constante de dinero que también ha llegado a mermar su economía.
Y tampoco sus compromisos laborales ayudan a solventar esos problemas. Sus conciertos son muy puntales y el calendario de trabajo, mucho menos intenso. De hecho, el regreso de Timbiriche, el grupo en el que comenzó su andadura profesional, se ha apuntado como una de las posibles soluciones a su situación económica para intentar maquillar esos problemas financieros a los que ahora se ha sumado ese impago del alquiler de su casa de Miami.
Paulina Rubio vuelve a estar en el ojo del huracán, esta vez capítulo complicado en su vida financiera que ya ha corrido como la pólvora en medios mexicanos. Las últimas noticias nos llevan a una demanda por impago de alquiler en Miami, que se suma a un largo historial fiscal que lleva dos décadas persiguiéndola en México y el coste de una guerra judicial familiar que no se apaga.