La vida íntima de Joan Laporta: arrepentido de su divorcio, solo tiene una novia, el Barça
Se separó en 2008 de Costanza Echevarría, hija de un conocido empresario barcelonés. Tienen tres hijos en común. Desde entonces, no ha tenido una relación estable y larga
Joan Laporta, reelegido presidente del Barça. (EFE/Enric Fontcuberta)
Hace poco, en plena campaña electoral, Joan Laporta concedió una entrevista en la que le preguntaron si se arrepentía de algo en su vida. Tras unos segundos de silencio, respondió que sí, que se arrepentía de haberse separado de la que fue su mujer y madre de sus tres hijos, Constanza Echevarría. Dijo que quizá podría haber hecho las cosas mejor. Se tomó su tiempo antes de contestar y, siendo como es Laporta, la respuesta fue sincera.
Es la única relación estable y larga en el tiempo que se le conoce al reelegido presidente del Barça. Abogado de profesión, cuando reapareció en la escena pública, allá por el principio de los 2000, era un joven apuesto, moderno, tradicional, familiar y dispuesto a romper con el pasado del club. Ahora es un señor ya mayor, divorciado, de vida privada peterpanesca a quien no se le conoce más que una novia estable: el Barça.
Joan Laporta vota este domingo. (AFP)
La relación del presidente del Barça con su exmujer es hoy cordial y muy familiar. Tanto que una de sus manos derechas en el club es Juan Echevarría, su excuñado. Constanza es hija del empresario Juan Echevarría, expresidente de compañías como FECSA y Nissan Motor Ibérica, y compartió con Laporta más de 20 años de vida en común y los años de mayor intensidad pública de su carrera.
Piso en la Diagonal
La ruptura llegó tras un largo periodo de distanciamiento y algunos despistes de él. Durante meses ya hacían vidas separadas y el entonces presidente azulgrana incluso dejó la casa familiar de Sant Cugat para instalarse en un apartamento en Barcelona. Ahora vive en la avenida Diagonal, en una zona privilegiada cerca de Pedralbes, en un bonito edificio donde los vecinos le tienen cariño, lo protegen y sólo dicen cosas agradables de él.
Desde su separación, a Laporta se le han atribuido numerosas relaciones, algunas discretas y otras más comentadas. Su vida sentimental ha sido durante años material habitual de la prensa del colorín. En ese recorrido aparecen nombres muy distintos, desde la italiana Flavia Masoli hasta la presentadora también italiana Simona Ventura. A lo largo del tiempo se le ha relacionado con mujeres del ámbito internacional, como la empresaria marroquí Sana Khouja incluso Gulnara Karimova, hija del expresidente de Uzbekistán, a la que habría conocido en una cita de moda en Milán y quien suele ser habitual en Barcelona porque tiene una mansión en la Costa Brava.
Joan Laporta en 2008. (Epa/Toni Albir)
Los medios, siempre ávidos de encontrarle una relación estable, también le han atribuido romances con cualquier mujer con la que se le haya visto en alguna fotografía. Entre ellas hay nombres, que aquí descartamos por adelantado, como Vicky Martín Berrocal, Eugenia Martínez de Irujo y Terelu Campos. Nada de eso se ha confirmado nunca porque, sencillamente, no es cierto. Coincidieron en algunas fiestas, en actos públicos o en encuentros sociales, y poco más.
Sus fiestas
La vida privada de Laporta, en realidad, siempre ha sido bastante pública. Nunca ha tenido demasiados reparos en mostrarla. Durante años tuvo una mesa reservada en La Dama, uno de los restaurantes más elitistas de Barcelona, donde se reunía con amigos y empresarios. Y también fue durante mucho tiempo habitual de Luz de Gas, el histórico local de Fede Sardà, donde se le veía celebrar victorias y cerrar noches largas de conversaciones y brindis.
Por eso no sorprendió que el domingo, cuando volvió a ganar la presidencia del Barça, entre los cánticos de los aficionados se colara uno muy particular. "¡Luz de Gas, Luz de Gas!", coreaban algunos, recordando uno de los escenarios más habituales de las celebraciones laportistas. Pero, pese a ese historial que alimenta su fama de seductor, lo cierto es que Laporta no ha vuelto a consolidar una relación larga ni estable.
Joan Laporta, en el restaurante Zalacaín en Madrid. (EFE/Sergio Pérez)
Quienes lo conocen hablan de una especie de Peter Pan sentimental: un hombre absorbido por su trabajo y por el proyecto que más le apasiona. Porque para Joan Laporta la presidencia del Barça es, literalmente, su vida. Entre quienes lo tratan de cerca circula una broma que resume bien la situación. Dicen, con cierta sorna, que Laporta sí tiene novia desde hace muchos años. Y que esa novia se llama Barça.
Hace poco, en plena campaña electoral, Joan Laporta concedió una entrevista en la que le preguntaron si se arrepentía de algo en su vida. Tras unos segundos de silencio, respondió que sí, que se arrepentía de haberse separado de la que fue su mujer y madre de sus tres hijos, Constanza Echevarría. Dijo que quizá podría haber hecho las cosas mejor. Se tomó su tiempo antes de contestar y, siendo como es Laporta, la respuesta fue sincera.