Paz Vega y Orson Salazar han empezado a dar pasos para poner orden a su entramado patrimonial y empresarial mientras avanzan en su separación. El último movimiento llega ahora con el depósito de las cuentas de 2024 de Espejito Espejito SL, una de las sociedades históricas de la actriz sevillana que también ha sido motivo de reiteradas diferencias con la Agencia Tributaria.
Las nuevas cuentas muestran una empresa prácticamente paralizada. La productora, dedicada sobre el papel a actividades audiovisuales y cinematográficas, no registró ingresos ni actividad durante todo el ejercicio y mantiene exactamente la misma fotografía patrimonial que el año anterior. Paz Vega, que figura como administradora única, certifica incluso que la sociedad no ha desarrollado operaciones relevantes en 2024. Un escenario que refleja hasta qué punto muchas de las mercantiles vinculadas al matrimonio han quedado reducidas a meros vehículos patrimoniales sin vida operativa real.
Aun así, Espejito Espejito SL conserva activos por valor de algo más de 157.000 euros, aunque el gran problema continúa siendo el endeudamiento. La sociedad soporta deudas superiores a 122.000 euros, mientras su patrimonio neto apenas supera los 34.800 euros. Gran parte del activo corresponde además a inmovilizado inmobiliario, precisamente el apartado donde aparece una de las propiedades todavía vinculadas a la actriz en España: un piso en el centro de Madrid del que Paz Vega se mudó tras su ruptura con Orson Salazar y sobre el que pesan desde hace tiempo actuaciones de Hacienda.
Ese inmueble, situado en el exclusivo barrio de Justicia, una de las zonas más cotizadas de la capital, se ha convertido en símbolo involuntario del momento que atraviesa la intérprete. Parte de la propiedad se subastó y pertenece ya a una empresa ajena al matrimonio. Una situación a la que ya está poniendo remedio a base de trabajo y esfuerzo.
Durante más de dos décadas, paralelamente a su éxito en el cine y la televisión, Paz Vega y Orson Salazar construyeron una red de pequeñas sociedades relacionadas con la producción audiovisual, la representación artística o la promoción inmobiliaria. Sin embargo, hoy la mayoría de esas mercantiles llevan años inactivas, con escaso movimiento contable y numerosas incidencias administrativas. El divorcio, en caso de producirse, no implica tanto repartir una gran fortuna como ordenar una estructura empresarial muy deteriorada por las deudas y la presión fiscal acumulada durante años.
La actriz sevillana lleva meses intentando reconducir personalmente su situación económica y profesional. Su fichaje por una nueva agencia de representación, su regreso televisivo y los nuevos proyectos cinematográficos forman parte de esa nueva etapa con la que pretende dejar atrás uno de los periodos más complicados de su vida. Mientras tanto, Vega y quien fuera su marido y representante, Orson Salazar, siguen avanzando en el desmantelamiento y reorganización de un patrimonio que durante años estuvo estrechamente unido a su vida en común.
Paz Vega y Orson Salazar han empezado a dar pasos para poner orden a su entramado patrimonial y empresarial mientras avanzan en su separación. El último movimiento llega ahora con el depósito de las cuentas de 2024 de Espejito Espejito SL, una de las sociedades históricas de la actriz sevillana que también ha sido motivo de reiteradas diferencias con la Agencia Tributaria.