La cronista Anna Alós desvela los secretos de los famosos en su último libro: “Kate Moss es una maleducada”
Miembro de la burguesía catalana, vive ahora en El Pirineo desde donde analiza la vida con más ironía. Sus crónicas sociales sirven para entender cada generación y sus protagonistas
Se discutió con Kate Moss, se abalanzó sobre Luciano Benetton y hasta le pisó unas gafas a Mariano Rajoy. Es Anna Alós, única en su especie, una de las cronistas sociales históricas de Cataluña, que acaba de publicar Lo que nunca conté. Y el título no engaña: muchas de estas historias nunca las había contado públicamente, aunque sí las conocíamos quienes llevamos años escuchándola.
Quizá por eso ha decidido reunirlas ahora en un libro. Porque cada vez que Anna Alós empieza a tirar del hilo de alguna de sus anécdotas, quienes la conocemos acabamos mirándola ojipláticos. Incluso cuando no estamos de acuerdo con ella. Como cuando se mete con Kate Moss. Porque con Kate Moss, la diva, no se juega. Pero Alós no cede ni un milímetro: insiste en que es “una estúpida y una maleducada” y recuerda que la modelo la trató fatal durante una de sus visitas a Barcelona.
Y eso es solo el principio. Porque pocas periodistas pueden contar una vida profesional en la que Mariano Rajoy, Luciano Benetton o Kate Moss aparecen no como personajes lejanos, sino como protagonistas de escenas que, vistas hoy, parecen casi imposibles. Anna Alós estuvo allí. Y ahora ha decidido contarlas.
¿Cómo va alguien a llevarle la contraria a una mujer que ha vivido de todo? Criada en el seno de la burguesía catalana, en Pedralbes, Alós pertenece además a una generación universitaria difícilmente repetible. Durante sus años de estudiante le tocó vivir las protestas de los profesores no numerarios, los famosos PNN, que reclamaban mejores condiciones laborales y protagonizaron uno de los grandes movimientos de contestación de la universidad española de aquellos años. Anna recuerda incluso aquel insólito “aprobado general” con el que se encontraron los estudiantes durante el conflicto. Y ella estaba allí.
Siempre se había considerado muy de izquierdas. Hasta que llegó una experiencia que todavía recuerda. Un día, unos compañeros de facultad fueron a su casa para preparar un trabajo. Cuando descubrieron que aquella amiga vivía en Pedralbes, cuenta Alós, comenzaron a hacerle el vacío. Para ellos, vivir allí la convertía automáticamente en una burguesa. Aquello la decepcionó profundamente.
Burguesa o no, pocas personas conocen como ella la burguesía catalana desde dentro. La conoce por nacimiento, pero también la ha observado durante décadas desde su posición como cronista social. Y siempre lo ha hecho manteniendo ese punto rebelde que explica buena parte de las historias que reúne ahora en Lo que nunca conté.
De la ciudad al campo
Hoy vive en la Cerdanya, uno de los valles más exclusivos de Cataluña, en una preciosa casa cercana a uno de sus campos de golf. Pero el mundo de Anna Alós no termina en quienes frecuentan sus clubes y segundas residencias. Se mezcla con agricultores, campesinos y ganaderos y disfruta de esos pequeños placeres que para ella constituyen el verdadero lujo.
Ella misma se define así: “Prefiero vivir en el campo que en la ciudad, o en Ibiza si no son meses de vacaciones. No obstante, mi condición de camaleón me permite adaptarme a cualquier medio y lugar. Esa misma condición es la que me ayuda a desenvolverme satisfactoriamente tanto si interactúo con los demás como si vivo en soledad. Aunque soy, básicamente, un ser sociable”.
Quizá esa condición de “camaleón” sea precisamente una de las mejores maneras de entender a Anna Alós. Puede entusiasmarse ante una ensalada hecha con un buen tomate y haber bebido el mejor champagne en algunas de las fiestas más sofisticadas de Barcelona. Ha transitado por esos dos mundos con absoluta naturalidad.
Esa capacidad para moverse entre mundos explica también buena parte de su carrera. Durante años organizó Els Pastorets, la tradicional representación teatral catalana de Navidad, y conseguía algo muy propio de Anna Alós: que personajes que difícilmente imaginábamos sobre un escenario acabaran actuando. Entre ellos, Joan Laporta. Lo hacía además en el antiguo Luz de Gas, sala peopiedad entonces de Fede Sardá, hermano de Javier Sardá.
Porque hablar de Anna Alós es hablar también de una agenda aparentemente interminable. Sus contactos son incontables y durante años no había fiesta, presentación o acontecimiento social relevante en Barcelona al que no acudiera. Y lo hacía a su manera. Se movía de un sitio a otro en su Scoopy, recorriendo Barcelona de fiesta en fiesta, con el casco en el brazo y, siempre que podía, con Santi Cogolludo como fotógrafo de cabecera.
Era otra manera de hacer crónica social. Había que estar, mirar, conocer y, sobre todo, conseguir que los protagonistas confiaran en quien estaba al otro lado de la libreta. Anna estaba en todas partes y conocía a todo el mundo.
En el Casinet
Porque si conoce Barcelona, conoce también Ibiza. Durante años ha sido testigo privilegiado de las fiestas, los personajes y las noches de dos lugares que tuvieron una vida social irrepetible. Y buena parte de ese universo aparece ahora en Lo que nunca conté: nombres conocidos, situaciones inverosímiles y escenas de una época en la que una cronista podía terminar protagonizando la historia que había salido a cubrir.
El libro se presenta precisamente en la Cerdanya, el lugar que Anna Alós ha elegido para vivir. Será el martes 18 de agosto en el Casino de Alp. La acompañará Álex Sàlmon, periodista fundador del suplemento cultural Abril y, como ella, gran conocedor de la élite catalana.
Dos periodistas que han visto mucho, conocen a casi todo el mundo y, sobre todo, saben perfectamente de qué y de quién, están hablando.
Se discutió con Kate Moss, se abalanzó sobre Luciano Benetton y hasta le pisó unas gafas a Mariano Rajoy. Es Anna Alós, única en su especie, una de las cronistas sociales históricas de Cataluña, que acaba de publicar Lo que nunca conté. Y el título no engaña: muchas de estas historias nunca las había contado públicamente, aunque sí las conocíamos quienes llevamos años escuchándola.