El misterioso legado de Warhol que un coleccionista madrileño ha recuperado cinco años después
El coleccionista madrileño Pedro Pérez, de 55 años, ha recuperado las obras intervenidas por la policía: "Mi padre le compró los cuadros a Warhol a cambio de un favor"
Las cuatro obras atribuidas a Andy Warhol fueron intervenidas por la Policía Nacional en 2022 después de que su posible venta llamara la atención de Interpol. Durante cinco años han permanecido lejos de las paredes de su propietario, rodeadas de dudas y sometidas a un largo proceso judicial tras ser intervenidas por la Policía Nacional después de que su posible venta alertase a la Interpol. Su propietario las entregó voluntariamente a los agentes junto con la documentación técnica y las tasaciones de las que disponía. Hace unos días han regresado a manos de Pedro Pérez, un coleccionista madrileño de 55 años que las recibió de su padre y que conserva detrás de ellas una historia digna de película.
Todo comenzó en Nueva York, hacia 1962 o 1963. Carlos Pérez García, padre del actual propietario, ingeniero de telecomunicaciones que dirigía un grupo de empresas dedicado al suministro de material de comunicaciones viajó a la ciudad por motivos profesionales y coincidió con Andy Warhol durante una cena de negocios. Según el relato transmitido por la familia, aquel encuentro tuvo continuidad en el estudio del artista, donde habría adquirido las cuatro obras a cambio de hacerle un favor. En aquella época, Warhol todavía no se había convertido en el gran icono internacional del arte pop que sigue siendo a día de hoy. Las piezas pertenecerían, según sostiene el heredero, a una etapa temprana y mucho más oscura del artista, alejada de las famosas serigrafías de Marilyn Monroe y de las latas de sopa Campbell’s que acabarían convirtiéndolo en una celebridad mundial.
Un joven Andy Warhol con la modelo Edie Sedgewick en Nueva York en los años 60. (Getty)
Las cuatro obras están firmadas por el artista, según aseguran el propietario y su defensa. Una de ellas está pintada por las dos caras, aunque una de las composiciones parece haber quedado inacabada. Otra representa una dentadura que, de acuerdo con Pedro Pérez, sería la del propio artista, reproducida como si se tratara de una radiografía.
La familia Pérez no era ajena al mundo del arte. Pedro recuerda una infancia rodeada de artistas y asegura que sus padres mantuvieron amistad con diferentes figuras de la cultura. Tanto ellos como él fueron formando sus propias colecciones a lo largo de los años apostando por artistas emergentes cuyas obras, con el paso del tiempo, han alcanzado cotizaciones millonarias en el mercado del arte.
Al frente de la defensa de las obras, Luis Limeres, del despacho Abogado Herencias Ponteareas, Gabinete Jurídico Especialista en Derecho Sucesorio y Derecho Hereditario que sigue cuestionando el valor de uno de los informes incorporados al procedimiento porque, según afirma, sus responsables ni siquiera examinaron físicamente las obras.
La Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional, apoyándose en un informe emitido bajo membrete del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza que cuestionaba la autenticidad de las piezas, llegó a solicitar su destrucción o, como alternativa, que fueran marcadas con el sello "FALSO". El Tribunal de Instancia de Benidorm rechazó ambas medidas y ordenó que los cuadros fueran devueltos intactos a su propietario en un auto fechado el 8 de junio de 2026.
La devolución de los cuadros no constituye un certificado de autenticidad. “No se ha decretado que sean auténticas, pero tampoco se ha podido demostrar que sean falsas”, explica Limeres. Finalmente, las cuatro piezas fueron entregadas a su dueño sin ser destruidas ni marcadas como falsificaciones.
Dos de las obras de Warhol recuperadas. (EXTERNO)
La alegría del reencuentro, sin embargo, no ha sido completa. Pedro sostiene que dos de las obras presentan desperfectos que no tenían antes de ser intervenidas. Una de las afectadas sería precisamente la representación de la dentadura de Warhol. Según el coleccionista, las actas iniciales reflejaban que las obras se encontraban en buen estado. Por ese motivo, ha presentado documentación ante el juzgado y la Policía para dejar constancia de los daños y estudiar las posibles actuaciones por su deterioro.
Pese al largo procedimiento, Pedro no ha renunciado a venderlas. Su intención es encontrar un comprador que pueda encargar sus propios análisis y comprobar directamente las piezas. Prefiere evitar las grandes casas de subastas por las comisiones tan elevadas que cobran por el proceso y cerrar la operación de forma privada. “Quiero que quien las vaya adquirir envíe a sus expertos para que las midan y que comprueben las obras para que no haya ningún tipo de engaño”, explica. Pedro lamenta que hoy en día, la mayoría de las personas compran obras de arte principalmente como inversión, no por el interés artístico: “Se compra un certificado, no una obra de arte”, sostiene el coleccionista, quien asegura que conserva su amplia colección por afición y que como no tiene hijos pretende legarla a sus sobrinas.
Las cuatro obras atribuidas a Andy Warhol fueron intervenidas por la Policía Nacional en 2022 después de que su posible venta llamara la atención de Interpol. Durante cinco años han permanecido lejos de las paredes de su propietario, rodeadas de dudas y sometidas a un largo proceso judicial tras ser intervenidas por la Policía Nacional después de que su posible venta alertase a la Interpol. Su propietario las entregó voluntariamente a los agentes junto con la documentación técnica y las tasaciones de las que disponía. Hace unos días han regresado a manos de Pedro Pérez, un coleccionista madrileño de 55 años que las recibió de su padre y que conserva detrás de ellas una historia digna de película.