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Una escapada a Peñafiel, el corazón de la Ribera del Duero

Peñafiel, ciudad medieval, enclavada en plena Ribera del Duero. Es tierra de vinos, quesos y asados, un lugar idóneo para realizar una escapada de fin de semana

Foto: Bodegas Abadía Retuerta
Bodegas Abadía Retuerta

Peñafiel, junto con Aranda de Duero, Roa y San Esteban de Gormaz, es uno de las principales pueblos de la Ruta del Vino Ribera del Duero que desfila por tierras de viñedos, bodegas y asados. A menos de una hora de Valladolid se llega a Peñafiel que se divisa desde la carretera por las torres del castillo que asoma desde una colina. Es el punto más alto de la provincia y ofrece las vistas de un rico paisaje de viñas y las cuencas de los ríos Duero y Duratón. En la actualidad, alberga el Museo Provincial del Vino que da a conocer la historia y tradición de la cultura vinícola de las cuatro Denominaciones de Origen de la provincia: Cigales, Ribera del Duero, Rueda y Toro.

Cuentan que los pastores trashumantes descubrieron que el clima extremo de las llanuras castellanas, de inviernos largos y fríos y veranos cortos, era propicio para los campos de pasto y de espliego, romero y salvia, y así, favorables para la elaboración del queso de oveja.  Aquí se elaboran los de Flor de Esgueva que recientemente ha sorprendido con Único, una edición limita de 5.000 piezas que después de 15 meses de una lenta maduración en sus cavas y con un procedimiento artesanal han conseguido el sabor y la textura de un queso añejo puro de oveja.  

Queso Flor de Esgueva
Queso Flor de Esgueva

Entrar en el caso antiguo de esta villa es trasladarse al medievo que mantiene su carácter en el trazado de las calles que descubren iglesias y conventos, y guían a la plaza del Coso.  Es la principal y está dispuesta por un conjunto de casas de piedra y adobe, de no más de tres alturas, que parecen luchar para mantener recta su estructura de asimétricos y desvencijados balcones de madera.  Hoy, animada y pintoresca, sigue siendo testigo de la celebración de festejos taurinos así como el escenario donde se celebran cada año la Bajada del Ángel y las fiestas patronales de Nuestra Señora y San Roque, declaradas de interés turístico regional.

Plaza del Coso. Peñafiel
Plaza del Coso. Peñafiel

A media mañana ya invaden las calles los aromas de leña y sarmiento que arden en los hornos de los restaurantes que se preparan para el asado. Uno de los tradicionales es El Corralillo, en la plaza del mismo nombre. Tiene una carta sencilla donde los protagonistas son el lechazo y las chuletillas de cordero, siempre acompañados de la ensalada de lechuga y tomate que destaca por el sabor auténtico de estos dos ingredientes básicos.

Rte. Fuente Aceña. Cochinillo confitado
Rte. Fuente Aceña. Cochinillo confitado

Si buscamos el concepto opuesto, lo encontraremos en la cercana Quintanilla de Onésimo, donde está el Restaurante Fuente de la Aceña (www.fuenteacena.es). Un lugar de diseño con el encanto de su enclave junto al río y de su construcción, levantada en un antiguo molino de harina que se ha rehabilitado respetando sus materiales de origen, piedra y ladrillo. Los platos de la carta también son creaciones modernas elaboradas con productos de la zona y de temporada, así el cochinillo lo sirven confitado con manzana, la lasaña es de morcilla de Burgos, garbanzos negros con pulpo, sepia y chipirones; y, el lechazo a la sal.

También disponen de alojamiento, aunque si prefiere terminar la jornada en Peñafiel, el hotel boutique AF Pesquera reúnen todas las condiciones para una estancia muy agradable.

El enclave es único para disfrutar de la visita de alguna bodega. Cerca está Tarsus donde se puede participar de alguna de las catas que organizan en su cava construida al estilo de un ‘chateau’ francés. (www.pernodricardbodegas.com)

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