Madrid vuelve a oler a naranja, azahar y masa recién horneada. Con la llegada de la Navidad y la inminente visita de los Reyes Magos, las pastelerías de la capital se convierten en el epicentro de uno de los rituales gastronómicos más esperados del año: la búsqueda del roscón perfecto. Clásico o innovador, relleno o sin él, este dulce tradicional vive una auténtica revolución que hace cada vez más difícil elegir. Para ponértelo fácil, los expertos han señalado estos cinco roscones como los mejores de Madrid este año.
Pan Delirio: artesanía y fermentación lenta
El roscón de Pan Delirio se ha ganado un lugar privilegiado gracias a su apuesta radical por la calidad. Elaborado con masa madre durante tres días y sin conservantes ni aditivos, destaca por su textura esponjosa y su característico color dorado. El toque final lo ponen la fruta escarchada, el azúcar y la almendra natural. Además, el obrador ofrece versiones individuales —los llamados Delirios— y los originales Roscotes, finas láminas tostadas de roscón que se pueden acompañar con ingredientes dulces o salados.
La histórica pastelería de la calle Fernando VI, dirigida por el maestro pastelero Oriol Balaguer, ha sido reconocida este año con el premio al mejor roscón artesano de Madrid. Su secreto está en una fermentación de más de 48 horas, una miga perfectamente equilibrada y un aroma a azahar muy bien integrado. Disponible en varios tamaños y versiones —sin relleno, de nata, crema tostada o trufa—, se ha convertido en una de las opciones más demandadas de la temporada.
La panadera Beatriz Echevarría lleva más de una década elaborando uno de los roscones más reconocibles de la capital. Su intenso sabor a naranja y una miga muy particular, conseguida gracias a una técnica de cocción sobre molde, hacen de este roscón una apuesta segura para los puristas. Este año, además, se presenta en una cuidada caja ilustrada y con una sorpresa artesanal, reforzando su compromiso con el trabajo hecho a mano.
Madreamiga: tradición sin químicos y sabores alternativos
Begoña San Pedro apostó hace más de veinte años por un roscón diferente: sin relleno, elaborado con frutas naturales y sin aditivos. El resultado es uno de los roscones más valorados de Madrid por su sabor limpio y equilibrado. A su versión clásica se suman propuestas como el roscón de pistacho o las pequeñas bolas de roscón, ideales para disfrutar de forma individual sin renunciar a la calidad.
La propuesta más atrevida llega de la mano de Insurgente, el puesto del mercado de Chamberí, junto al obrador artesano Doble Uve. Manteniendo la masa tradicional, los cocineros Genaro Celia y Agustín Mikielievich incorporan un relleno de inspiración latinoamericana con crema de chocotorta, praliné de avellana, ají amarillo, ralladura de naranja y feuilletine crujiente. Un roscón jugoso, aromático y lleno de matices que demuestra que la innovación también tiene cabida en la tradición.
Madrid vuelve a oler a naranja, azahar y masa recién horneada. Con la llegada de la Navidad y la inminente visita de los Reyes Magos, las pastelerías de la capital se convierten en el epicentro de uno de los rituales gastronómicos más esperados del año: la búsqueda del roscón perfecto. Clásico o innovador, relleno o sin él, este dulce tradicional vive una auténtica revolución que hace cada vez más difícil elegir. Para ponértelo fácil, los expertos han señalado estos cinco roscones como los mejores de Madrid este año.