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marco hohenlohe ha reclamado el título

El ducado de Medinaceli cae definitivamente en manos alemanas

Según se publicó el 2 de junio en el BOE, el ducado que durante más de 400 años llevaron los Fernández de Córdoba pasará a ser de Marco Hohenlohe

Foto: Pablo Hohenlohe, hermano de Marco, y Nati Abascal (Gtres)
Pablo Hohenlohe, hermano de Marco, y Nati Abascal (Gtres)

La muerte de la duquesa de Medinaceli en agosto del año pasado dejó varias incógnitas sobre la sucesión del título que a día de hoy ya están disipadas. Según aparece ya publicado en el BOE el ducado pasa, definitivamente, a manos alemanas después de que el primer llamado, Marco Hohenlohe, lo solicitase el pasado 24 de abril.

“La sucesión en el título de Duque de Medinaceli, con Grandeza de España, ha sido solicitada por don Marco Hohenlohe y Medina, por fallecimiento de su abuela, doña Victoria Eugenia Fernández de Córdoba y Fernández de Henestrosa, lo que se anuncia por el plazo de 30 días contados a partir de la publicación de este edicto (…) para que puedan solicitar lo conveniente los que se consideren con derecho a referido título”, reza el Boletín Oficial del Estado con fecha del 2 de junio.

Con el fallecimiento de la duquesa de Medinaceli, Marco se había postulado como la persona con más derecho a solicitar el título después de que su madre Ana, hija de doña Victoria Eugenia, muriese en 2012. Esto unido a la Ley de Sucesión promulgada en 2006 que permitía heredar los títulos a las primogénitas aunque fuesen mujeres, allanaron el camino para que fuese un apellido alemán el que ostentase el título que durante más de 400 años había recaído en los Fernández de Córdoba.

Hace apenas un año Vanitatis se puso en contacto con Rafael Medina, nieto de la duquesa y patrono de la fundación que lleva su nombre, quien confirmó que Marco era el “heredero” natural y que sería “improbable” que él o cualquier otra persona de la familia lo solicitase. Hacerlo supondría un proceso muy complejo y, en cualquier caso, una vez solicitado por el propio “primer llamado” la sucesión ya tiene un carácter irreversible.

Una vez que la solicitud de Marco Hohenlohe ya ha sido publicada en el BOE el siguiente trámite pasa por formalizar la documentación en el Ministerio de Justicia.

Un trágico accidente de moto que marcó su vida

A sus 51 años, el “inmediato sucesor” del título, tal y como se llama a la persona que tiene derecho a reclamarlo, ha tenido una vida de lo más intensa marcada por una experiencia traumática, la del accidente de moto que sufrió el 2 de septiembre de 1996. Aquel día, la carretera nacional 340 entre Estepona y Marbella se convirtió en una trampa casi mortal para él. Poco después llegaba al hospital Carlos Haya de Málaga, en el que lo identificaron, erróneamente, como el hijo del promotor turístico Alfonso de Hohenlohe, su tío. Estuvo en la UVI varios días sin recuperar el conocimiento, al borde de la muerte.

El accidente se produjo unos meses después de su boda con la alemana Sandra Schmidt-Polex, con la que había contraído matrimonio en Ronda el 1 de junio. De ella se acabó separando y lo único claro acerca de su vida es que aún hoy sigue conviviendo con algunas de las secuelas emocionales y físicas que le dejó aquel terrible accidente que tuvo con apenas 34 años. Su discreción lo ha convertido en un personaje que está más en la sombra que otros de sus familiares como Pablo de Hohenlohe, un habitual en las fiestas que organiza la jet set marbellí. Marco vivió los últimos momentos de la vida de la duquesa de Medinaceli, que quiso tenerlo cerca cuando murió su hija en 2012. Fue esa la razón principal de la estancia vital del “nieto sucesor” en la Casa de Pilatos, el impresionante palacio renacentista y mudéjar situado en pleno corazón de Sevilla. Allí, abuela y nieto compartieron los últimos momentos vitales de la primera. Cuentan que Marco no se separó un momento de la duquesa, a pesar de que él mismo tampoco posee una salud de hierro.

Justamente por las secuelas físicas de aquel trágico momento en su vida, se especuló con que sería su hija Victoria, que tiene previsto estudiar en España, la que acabase reclamando un título que nació en 1479, cuando Isabel la Católica se lo otorgó a Luis de la Cerda y que ahora recae en los Hohenlohe, cambiando de apellido por primera vez desde 1711, cuando lo ostentó Nicolás Fernández de Córdoba. 

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