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El álbum de la gran boda de Navidad de Sara: del vestido con cola de 3 metros al palacio del siglo XIX
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El álbum de la gran boda de Navidad de Sara: del vestido con cola de 3 metros al palacio del siglo XIX

Un vestido de novia de Valenzuela, una decoración navideña repleta de flores de Pascua y una celebración en un palacio a las afueras de Madrid. Deléitate con el enlace de Sara y Jorge

Foto: La boda de Navidad de Sara y Jorge. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)
La boda de Navidad de Sara y Jorge. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)

Como muchas otras parejas, Sara y Jorge se conocieron durante una noche de fiesta, allá por 2017. Cuando llevaban siete años juntos, él pidió su mano. "Fue en agosto de 2024 paseando por la playa en Ferrol, donde yo veraneo". En este momento, el banquero de inversión, de 28 años, y la médico, de 26 años, estaban comprometidos e iban a celebrar su boda. ¿La época del año elegida? Navidad, donde todo lo que sucede es mágico.

placeholder La boda de Navidad de Sara. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)
La boda de Navidad de Sara. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)

Sin la ayuda de un equipo de wedding planners, "queríamos implicarnos en cada detalle del proceso de organización de la boda", fijaron la fecha y el lugar de su boda: 13 de diciembre de 2025 en Madrid. "El principal organizador de la boda fue Jorge, que creó un Excel por el que futuros novios pagaría mucho dinero", apunta Sara.

Con la capital como enclave, la boda de Sara y Jorge se dividió en dos escenarios. Primero, ceremonia religiosa en la iglesia Parroquial de Santa Bárbara, una de las más solicitadas, y después, celebración en el Palacio de la Margarita, una finca ubicada en Collado Villalba que alberga una edificación del siglo XIX.

placeholder Sara vistiéndose en su casa. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)
Sara vistiéndose en su casa. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)
placeholder Sara y su madre. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)
Sara y su madre. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)
placeholder El ramo de la novia. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)
El ramo de la novia. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)

Al igual que otras novias de este año como Belén Écija o Claudia Parras, la joven médico confió su look nupcial en Valenzuela, el atelier capitaneado por Cristina Valenzuela. "Había pedido cita en cinco talleres. La primera era en Valenzuela y tras conocer el atelier cancelé el resto de citas", cuenta Sara.

Sin una idea clara de cómo se imaginaba vestida de novia, aunque sí un requisito fundamental, "que mi traje tuviese cola", comenzó el proceso de creación de su vestido. "Quería ser una novia en toda regla porque pienso que solo me caso una vez y es el día para ir de auténtica novia. El resto de detalles fueron surgiendo en las pruebas aconsejadas por mi diseñadora y modista de Valenzuela", apunta. Acompañada siempre de sus dos hermanas y su madre, Sara recuerda las pruebas con alegría y emoción.

placeholder La novia y su padre llegando a la iglesia. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)
La novia y su padre llegando a la iglesia. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)
placeholder El novio y su madrina. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)
El novio y su madrina. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)

Preguntamos a las diseñadoras de Valenzuela por el diseño clásico que lució la novia. "Para su boda de invierno, Sara confió en un vestido que aúna la artesanía y la calidez sin renunciar a la sofisticación. Desde el primer encuentro, supimos qué diciembre pedía un vestido con presencia, construido a partir de tejidos nobles y envolventes", detallan. Así, "sobre su propio cuerpo fuimos modelando un delicado drapeado a mano en lana fría en color cava, una tonalidad sutil y luminosa que realzaba su silueta con naturalidad".

Una cola de tres metros, el sueño de Sara, daría el toque final. "Además, el diseño culminaba en un talle largo, que alargaba visualmente la figura y daba paso a una falda al bies en crepé de lana, que aportaba fluidez y movimiento. Cada tejido empleado, lana fría y crepé de lana, fueron seleccionados por sus propiedades térmicas, su capacidad de drapeado y su excelente comportamiento estructural, dando como resultado una pieza que combina artesanía, técnica y funcionalidad, pensada para una novia de temporada invernal", explican desde Valenzuela.

placeholder Sara y Jorge durante la ceremonia. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)
Sara y Jorge durante la ceremonia. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)
placeholder Los novios. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)
Los novios. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)

Sara reconoce que, en la búsqueda de accesorios, le costó mucho encontrar los zapatos adecuados. "Quería huir del terciopelo y finalmente opté por unos zapatos vintage de Sara Navarro, les cambié la plantilla y quedaron como nuevos". 

En cuanto a las joyas, la sencillez marcó su elección. "Llevé unos pendientes de brillantes de mi madre, regalo de parte de mi padre por su cuarenta cumpleaños, son de la joyería San Telmo en Argentina. También llevaba el anillo de pedida con el que me pidió Jorge la mano, diseñado por Javier Gómez Zuloaga".

El ramo de la novia de La Ermita de Pozuelo fue un regalo de la madre de Jorge. "Entendieron desde el principio mi idea: un ramo con mucho verde, con toques granates y color crema en honor a la Navidad. Como cinta, el ramo llevaba una medalla de la Virgen del Carmen, muy especial en mi familia".

placeholder El día de la boda de Sara y Jorge. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)
El día de la boda de Sara y Jorge. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)

Y si Sara fue una novia clásica, Jorge fue un novio igual de tradicional con su look. "Llevó último chaqué confeccionado por el sastre Tomás Zapter de la Sastrería Nácar antes de jubilarse. La camisa diseñada fue diseñada por un buen amigo suyo a través de su marca Sir Crockett con muchos detalles especiales", detalla la doctora. Unos zapatos Oxford de Berwick, unos gemelos de Montblanc, una corbata de Hermès y un reloj Rolex, "heredado de su padre que falleció hace 6 años".

El día de la boda, la novia se arregló en su casa familiar. "Viví esos momentos previos en mi casa donde antes de casarme con mis padres, mi abuelo y mis tres hermanos. De fondo sonaban villancicos". Del peinado se encargó su peluquero de toda la vida, "se llama Juan Vázquez y trabaja en la peluquería Revive. Me hizo un moño bajo muy sencillo decorado con las tres flores que mi madre llevó en su boda y que estaban hechas a mano en Galicia". Ana María Ochea maquilló a Sara. "Supo reflejar a la perfección cómo quería ir ese día, algo sencillo que realzase mi piel".

placeholder Los novios en su sesión de fotos. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)
Los novios en su sesión de fotos. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)
placeholder Recuerdos para siempre. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)
Recuerdos para siempre. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)

Antes de poner rumbo a la ceremonia religiosa, Sara recuerda que "nos hicimos fotos con el árbol de Navidad y el Belén de fondo que pone mi padre con mucho cariño todos los años". Concluida la sesión, un coche modelo Panamera de Porche en color gris oscuro llevó a la novia y al padrino a la iglesia.

"Recuerdo entrar y ver las caras de todos los invitados sonriendo emocionados y al final del pasillo, la cara de Jorge feliz. A pesar de los nervios, repetiría este paseo 10 veces más, sin duda", dice. "El padre Alberto, que fue quien nos casó, fue el gran protagonista. Le conocí de casualidad al ir a confesarme a una parroquia a la que no suelo ir, me gustó tanto su forma de hablar que le pedí si me podía casar. Hizo una ceremonia muy sencilla y cercana para todos, tanto creyentes como los que no lo son, recalcando que ese día celebrábamos el amor". La banda sonora corrió a cargo del coro Granito de Mostaza. "Lo más emocionante tener a la abuela de Jorge, de 100 años, sentada cerca".

placeholder La decoración de Navidad. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)
La decoración de Navidad. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)
placeholder Detalles del seating plan. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)
Detalles del seating plan. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)
placeholder El menú del cóctel. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)
El menú del cóctel. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)
placeholder Una de las mesas. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)
Una de las mesas. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)

Convertidos en marido y mujer y en compañía de sus casi 300 invitados, cambiaron de ubicación para empezar los festejos en el Palacio de la Margarita. "Estaba decorado de Navidad por Un patio de flores. Las escaleras forradas y un abeto de 2 metros de alto. Nuestro seating plan era un árbol de Navidad con regalos donde ponían los carteles de las mesas. Cada mesa tenía el nombre de una playa donde habíamos estado con los invitados o que tenía un significado especial para el grupo en concreto, a la gente le encantó. Los centros eran coronas de Navidad con piñas, velas blancas encendidas, ilex, eucalipto, skimia, algodón, lentisco y nobilis".

placeholder Entrando en el salón. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)
Entrando en el salón. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)

En el cóctel sonaron villancicos navideños en inglés y hubo diferentes estaciones gastronómicas, "puestos de queso, jamón ibérico de bellota con cortador y el puesto con más éxito sin duda fue el de guisos con lentejas con foie, verdinas con langostinos y cocido madrileño, todo servido en pequeñas cazuelas para los invitados". 

Ya en la mesa, el menú fue solomillo de vaca rubia gallega con cremoso de berenjena y hojaldre de patatas; y de postre, tarta árabe. Un postre que no quitó para que los novios tuvieran tarta nupcial. "La hizo Kreisler Kitchen. Era una tarta rectangular espectacular de 1 metro de largo decorada con frutos rojos para seguir la temática navideña. La cortamos al son de la Marcha Nupcial con un sable de mi abuelo que fue militar, fue un momento divertidísimo". El reportaje fotográfico de Oh la la Laia Fotografía inmortalizó estos instantes para siempre.

placeholder La novia y su traje de Valenzuela. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)
La novia y su traje de Valenzuela. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)

Precisamente, el abuelo de Sara fue una de las grandes estrellas de la boda. "Mi abuelo fue uno de los protagonistas de la fiesta sin duda; estuvo 3 horas sin parar de bailar, yo temía por su salud, pero a sus 89 años creo que tiene mucha más energía y ganas de disfrutar que cualquier veinteañero", rememora.

"Hubo discurso de mi padre y varios de nuestros amigos. Para mí era algo necesario, ya que pienso que es la forma que permite acercarnos un poco más a los invitados, además fueron muy graciosos".

placeholder Sara y su abuelo. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)
Sara y su abuelo. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)
placeholder Jorge y Sara bailando. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)
Jorge y Sara bailando. (Fotos Oh la la Laia Fotografía)

Sara abrió el baile con el clásico vals Danubio Azul, "bailé con mi padre y con mi abuelo", continuado por una bachata que los novios llevaban varios meses ensayando. "Lo que no habíamos llegado a imaginar es lo mágico que puede ser este día y la cantidad de cariño que pudimos sentir de todos nuestros amigos y familia. Seguimos con resaca de emoción".

Cerramos su álbum con una recomendación para futuras novias. "Transformar los nervios del gran día en ilusión y contar con una buena amiga o hermana que esté pendiente de ti en todo momento. Yo tuve una superhermana que me facilitó la boda".

Como muchas otras parejas, Sara y Jorge se conocieron durante una noche de fiesta, allá por 2017. Cuando llevaban siete años juntos, él pidió su mano. "Fue en agosto de 2024 paseando por la playa en Ferrol, donde yo veraneo". En este momento, el banquero de inversión, de 28 años, y la médico, de 26 años, estaban comprometidos e iban a celebrar su boda. ¿La época del año elegida? Navidad, donde todo lo que sucede es mágico.

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