La forma en que nos vestimos dice más de nosotros de lo que imaginamos. Recientes estudios basados en la Inteligencia Artificial han analizado la relación entre el color de la ropa y ciertos rasgos de personalidad, revelando que las personas con un alto coeficiente intelectual tienden a evitar ciertos tonos y prefieren otros que reflejan sofisticación, lógica y claridad mental.
El blanco nos da seguridad al relacionarlo con la medicina. (Pexels)
En contraste, los tonos que predominan en el vestuario de este tipo de individuos son el azul y el blanco. El primero, en sus distintas tonalidades, es el favorito de quienes buscan proyectar confianza, calma y racionalidad. Es un color que históricamente ha estado ligado al conocimiento y a la concentración, por lo que no es sorprendente que sea recurrente en ambientes académicos y profesionales. Mientras tanto, el blanco es sinónimo de paz, transparencia y claridad. Además, es el más utilizado por los médicos, científicos y educadores transmitiendo confianza debido a su preparación y conocimientos. Además, también se relaciona con honestidad, debido a que en el ámbito de la salud les confiamos nuestra vida, por ejemplo.
Más allá de las preferencias individuales, la psicología del color y los avances en inteligencia artificial siguen demostrando que la ropa no solo refleja nuestra personalidad, sino que también influye en la percepción que los demás tienen de nosotros. Elegir los colores adecuados puede ser una herramienta poderosa para proyectar inteligencia y seguridad en cualquier ámbito.
La forma en que nos vestimos dice más de nosotros de lo que imaginamos. Recientes estudios basados en la Inteligencia Artificial han analizado la relación entre el color de la ropa y ciertos rasgos de personalidad, revelando que las personas con un alto coeficiente intelectual tienden a evitar ciertos tonos y prefieren otros que reflejan sofisticación, lógica y claridad mental.