Las conversaciones deben ser un intercambio, pero hay personas que, sin darse cuenta o de forma consciente, las convierten en un monólogo sobre sí mismas. La periodista Alison Wood Brooks ha definido este fenómeno como boomerasking, cuando alguien finge interés en la otra persona solo para redirigir el foco hacia sí mismo.
Según explica en 'El País', “los ‘amigos yo, yo, yo’ hacen una pregunta, dejan que su contraparte responda e inmediatamente ponen el foco de la conversación en ellos mismos”.
El impacto en la amistad
Las amistades no son para siempre. (Pexels)
Mónica P., entrevistada por 'El País', reconoce que este tipo de amistades pueden ser frustrantes. “En cuanto me manda un WhatsApp preguntándome cómo estoy, sé que es una excusa para hablarme ‘de su libro’”, señala. Explica que cuando intenta compartir algo, su amiga “lo convierte en su historia” y siente que ya no tiene espacio para expresarse.
Alba Cardalda, autora de 'Cómo dejar de ser tu peor enemigo', apunta que cuando un amigo atraviesa un mal momento es normal que la conversación se centre en él. “Sin embargo, si esto se convirtiera en un patrón donde nosotras nos quedamos sin ningún tipo de espacio para hablar, podemos hacer algunas cosas combinando empatía con expresar nuestras necesidades”, indica.
Clases de amigos ‘yo, yo, yo’
Los cambios en el estilo de vida pueden catapultar el final de una amistad. (Pexels)
No todas las personas que acaparan las conversaciones lo hacen con mala intención. Alicia González, autora de 'Parejas mejores', diferencia entre quienes no son conscientes y quienes priorizan su necesidad de ser el centro de atención. “No significa que no les importe lo que dices, es que simplemente no tienen la capacidad en ese momento de salir de su burbuja”, explica.
En cambio, quienes sí lo hacen a propósito “saben que no te están dejando hablar, pero su urgencia por ser el centro de atención pesa más”. Cardalda sugiere prestar atención a cómo reaccionan cuando se les señala este comportamiento. “Si interrumpen sin mala intención y luego intentan volver a tu tema, es posible que simplemente no sean conscientes. Pero si cambian el foco hacia ellos una y otra vez sin prestar atención, hay un patrón más egoísta”, advierte.
Cómo manejar este tipo de amistades
Asumir que las amistades no son para siempre nos ayudará a poder cortar un vínculo que ha terminado. (Pexels)
Afrontar la situación sin atacar es clave. González recomienda abordar el tema con honestidad: “En lugar de ‘siempre hablas de ti’, podemos probar a decir algo como ‘A veces siento que cuando te cuento algo no llegamos a profundizar, ¿te has dado cuenta?’”. Si la amistad es sana, la otra persona reflexionará y tratará de cambiar. Si no, puede ser el momento de replantearse la relación. Cardalda recuerda que las amistades, como cualquier otra relación, deben ser recíprocas.
“Si no expresamos lo que nos molesta o necesitamos, nos vamos desconectando hasta que un día, sin previo aviso, dejamos de estar”, señala. Porque, como concluye González, “no por ser amigos hay que tragarlo todo”.
Las conversaciones deben ser un intercambio, pero hay personas que, sin darse cuenta o de forma consciente, las convierten en un monólogo sobre sí mismas. La periodista Alison Wood Brooks ha definido este fenómeno como boomerasking, cuando alguien finge interés en la otra persona solo para redirigir el foco hacia sí mismo.