El bruxismo, esa tensión involuntaria que muchas personas experimentan al apretar o rechinar los dientes, podría tener su origen mucho más lejos de lo que pensamos. Para el terapeuta del movimiento Rubens García, se trata de una manifestación del cuerpo que va mucho más allá de la boca. “Es la expresión de la incomodidad”, afirma, “una de las muchas formas que tu cuerpo tiene de hacerte saber que algo no va bien”.
García propone abordar esta tensión desde tres grandes focos: la alimentación, el estado mental y, sorprendentemente, los pies. “¿Y si la tensión de tu mandíbula viniera de tus pies?”, plantea como punto de partida para repensar el enfoque habitual. A su juicio, centrar la solución del bruxismo en el uso de férulas no es suficiente. “La cantidad de dinero que habrá ganado esta gente vendiendo férulas de descarga”, ironiza, sugiriendo que el problema requiere un enfoque más profundo.
Uno de los pilares de su propuesta está en la nutrición. Asegura que muchas personas comen sin nutrirse de verdad y que introducir alimentos y especias con efecto desinflamatorio puede marcar la diferencia. El segundo aspecto a revisar es el descanso mental. Los conflictos no resueltos durante el día no desaparecen al apagar la luz. “Por mucho que cierres los ojos, tu subconsciente sigue dándole vueltas al asunto”, explica.
El tercer eje que defiende este terapeuta es quizás el más novedoso, los pies. García considera que mantener esta zona libre de compresión y con buena movilidad puede repercutir positivamente en todo el cuerpo. Recomienda usar calzado respetuoso durante el día, entrenar descalzo siempre que sea posible y aplicar separadores para permitir que el pie trabaje “desde la expansión”.
Los correctores de juanetes reducen el dolor de los pies (Billie para Unsplash)
Entre los beneficios destaca la prevención de patologías comunes como la fascitis plantar, los dedos en garra o la metatarsalgia. “No hay genética”, asegura. Para él, estos problemas son consecuencia directa de la compresión continuada del pie.
Antes de acostarse, Rubens García propone dedicar unos minutos a masajear la fascia plantar con una pequeña pelota. Afirma que este gesto, incorporado como rutina, puede marcar un antes y un después en la calidad del descanso. “Toda la tensión que se acumuló durante el día en tus pies va a desaparecer y te aseguro que tu bruxismo va a reducirse”, asegura.
El bruxismo, esa tensión involuntaria que muchas personas experimentan al apretar o rechinar los dientes, podría tener su origen mucho más lejos de lo que pensamos. Para el terapeuta del movimiento Rubens García, se trata de una manifestación del cuerpo que va mucho más allá de la boca. “Es la expresión de la incomodidad”, afirma, “una de las muchas formas que tu cuerpo tiene de hacerte saber que algo no va bien”.