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Raquel, psicóloga, sobre la hipocondría: "Estás todo el rato pensando en 'va a pasar algo horrible'"
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Raquel, psicóloga, sobre la hipocondría: "Estás todo el rato pensando en 'va a pasar algo horrible'"

La hipocondría va mucho más allá de la simple preocupación por la salud y puede llegar a secuestrar la mente con pensamientos catastróficos que nos afectan a nuestro bienestar

Foto: La psicóloga Raquel en el Podcast de Somos Estupendas (Youtube)
La psicóloga Raquel en el Podcast de Somos Estupendas (Youtube)

La hipocondría es uno de esos términos que muchas veces se usa en tono coloquial, aunque en realidad describe un problema psicológico con un peso enorme en la vida de quien lo padece. No significa únicamente preocuparse demasiado por la salud, sino convivir con un miedo persistente que distorsiona la relación con el propio cuerpo y con el entorno.

La psicóloga Raquel lo explica en el 'podcast Somos Estupendas' y señala que “es una preocupación excesiva por si vas a enfermar o si va a pasar algo más grave”. Ese temor provoca que cualquier sensación física se convierta en una posible amenaza. Así, un cosquilleo en las piernas puede transformarse en la sospecha de que existe un problema neurológico, y la mente se convierte en un generador inagotable de hipótesis cada vez más alarmantes.

El coste de vivir bajo ese estado de alerta permanente resulta muy alto, ya que la persona hipocondríaca siente que su mente está “secuestrada” por la preocupación. Tal y como detalla Raquel, “cualquier señal de tu cuerpo, cualquier síntoma, se puede convertir en una situación de amenaza o peligro”. Ese enfoque hacia el interior impide en muchos casos explorar el mundo con naturalidad, disfrutar de experiencias nuevas o incluso relajarse en el día a día, mientras la sensación de que algo terrible está a punto de suceder ocupa toda la atención.

Sin embargo, el miedo a enfermar no suele ser el origen último del problema, porque según la psicóloga lo que realmente está en juego es el miedo a quedarse solo, a no ser escuchado o acompañado. De esta manera, la hipocondría se convierte en un lenguaje a través del cual emergen necesidades emocionales no resueltas. El cuerpo pasa a ser portavoz de angustias que poco tienen que ver con lo biológico y mucho con lo afectivo.

placeholder La hipocondría afecta a miles de personas en nuestro país. (Pexels)
La hipocondría afecta a miles de personas en nuestro país. (Pexels)

La parte positiva es que existen caminos para empezar a frenar esa rueda de pensamientos catastróficos. Reconocer que la alarma interna no siempre refleja una amenaza real constituye un primer paso. Desde ese punto, la terapia psicológica ayuda tanto en la gestión de la ansiedad como en la exploración de los miedos más profundos. Al mismo tiempo, recuperar rutinas placenteras, abrir espacios de confianza y aprender a escuchar al propio cuerpo sin dramatizar cada señal contribuye a debilitar el círculo de la preocupación.

Hablar de hipocondría implica, en definitiva, hablar de cómo el miedo puede condicionar nuestra vida y de la importancia de enfrentarse a él. Porque detrás de ese “todo el rato pensando en que va a pasar algo horrible” que describe Raquel, aparece la necesidad de aprender a confiar de nuevo en uno mismo y en la capacidad de vivir sin estar pendiente de que la próxima señal física sea el anuncio de una tragedia.

La hipocondría es uno de esos términos que muchas veces se usa en tono coloquial, aunque en realidad describe un problema psicológico con un peso enorme en la vida de quien lo padece. No significa únicamente preocuparse demasiado por la salud, sino convivir con un miedo persistente que distorsiona la relación con el propio cuerpo y con el entorno.

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