Alejandro Flores, entrenador de perros: "Un perro no es un juguete: Tiene necesidades físicas y mentales específicas"
Antes de llevar un perro a casa conviene informarse. Forzar conductas que van contra su naturaleza solo genera problemas para nuestra mascota y para nosotros
El experto señala la importancia de conocer las necesidades del perro. (Instagram / @flores_educacion_canina/ Freepik)
Un perro no es un accesorio ni un capricho pasajero, sino un compañero de vida con necesidades concretas que van mucho más allá de la compañía. Así lo explica el entrenador canino Alejandro Flores en un vídeo en el que insiste en la importancia de comprender la genética y el instinto de cada raza antes de tomar la decisión de llevar un animal a casa. Una elección precipitada, advierte, puede “destrozar” tanto la convivencia familiar como el bienestar del propio perro.
Flores resume su mensaje en tres pilares fundamentales: todo perro tiene necesidades físicas y mentales específicas, requiere ejercicio, educación y respeto por su carácter, y su instinto no se puede modificar, solo entender y gestionar. Para el especialista, uno de los grandes errores actuales es esperar que el animal se adapte por completo a la comodidad del dueño, en lugar de aprender a convivir con lo que la naturaleza del perro exige.
Para dejarlo claro, pone ejemplos contundentes: que un cachorro de Border Collie muerda los tobillos o que un Malinois muerda objetos es un comportamiento ligado a la raza y no una “mala conducta” aislada. Con estas comparaciones, el adiestrador subraya que muchos dueños parten de expectativas poco realistas y buscan conductas que no encajan con la naturaleza del perro. Su conclusión es clara: pretender que un animal de trabajo o de caza se convierta en un perro de compañía tranquilo solo conduce a frustraciones y problemas de convivencia.
El problema, según detalla, se concentra en dos aspectos: la desinformación previa sobre la energía y los instintos propios de cada raza y la falta de recursos para gestionar esas características una vez que el perro ya está en casa. A menudo, quienes traen a un animal a casa desconocen que algunos necesitan grandes dosis de actividad diaria, otros requieren estimulación mental constante y muchos no toleran largas jornadas de inactividad. La consecuencia es doble: frustración por parte del dueño y malestar o conductas problemáticas en el perro.
Conocer a nuestro perro es fundamental para una relación sana. (Freepik / wirestock)
La solución, apunta Flores, comienza mucho antes de que el perro llegue a nuestro hogar. Es importante informarse a fondo sobre la raza, sobre su temperamento y sobre el nivel de energía que demanda es imprescindible para tomar una decisión responsable. Conocimiento, paciencia y coherencia son, según Flores, la clave para disfrutar de una relación sana y duradera con un animal que, lejos de ser un juguete, es un miembro más de la familia.
Un perro no es un accesorio ni un capricho pasajero, sino un compañero de vida con necesidades concretas que van mucho más allá de la compañía. Así lo explica el entrenador canino Alejandro Flores en un vídeo en el que insiste en la importancia de comprender la genética y el instinto de cada raza antes de tomar la decisión de llevar un animal a casa. Una elección precipitada, advierte, puede “destrozar” tanto la convivencia familiar como el bienestar del propio perro.