Adrián Chico, psicólogo: "Callarte no te hace buena persona, te hace invisible"
El psicólogo reflexiona sobre cómo el miedo a parecer conflictivos nos lleva a callar lo que sentimos, aunque eso signifique desaparecer en nuestras relaciones
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Callar para no molestar, para no parecer exagerado o para mantener la calma en una relación. A casi todos nos suena familiar. El psicólogo Adrián Chico advierte que ese hábito, tan normalizado, puede tener consecuencias mucho más profundas de lo que parece. Su reflexión es clara: el silencio no siempre es sinónimo de paz, sino a veces de autoanulación.
El especialista explica que a muchas personas se les enseñó a confundir la bondad con la complacencia. Ser “buena persona” se convirtió en sinónimo de no contradecir, no poner límites y no generar conflictos. Esa educación emocional, sin embargo, termina fomentando relaciones desequilibradas, donde uno de los dos se acostumbra a ceder hasta desaparecer. Chico lo resume así: “Nos educaron para ser buenos, fáciles, para no incomodar. Pero así aprendimos a tragar comentarios tóxicos, bromas que duelen y gestos que nos hieren.”
@itsadrianchico A largo plazo es peor siempre. #parati #relaciones #amistad #ruptura ♬ sonido original - Música para tus Playlist
El psicólogo sostiene que el precio del silencio es la invisibilidad. Cada vez que alguien se calla lo que le molesta, enseña al otro que puede hacer lo que quiera sin consecuencias. Lo que parece una actitud conciliadora es, en realidad, una forma de renunciar a uno mismo. “La batalla que evitas hoy es la guerra emocional del mañana”, señala, recordando que expresar el malestar con respeto es una forma de cuidar la relación, no de destruirla.
El miedo al conflicto, añade, tiene raíces profundas: viene de experiencias pasadas en las que expresar emociones fue castigado con rechazo o abandono. Quien ha sido tachado de “dramático” o “difícil” por hablar con honestidad tiende a reprimirse incluso cuando tiene razón. Ese patrón genera un círculo de culpa y ansiedad que refuerza la idea de que es mejor callar. Pero, como advierte Chico, no poner límites no evita el conflicto, lo posterga y lo agrava.
Lejos de promover la confrontación, el psicólogo propone una comunicación más honesta y consciente. Hablar desde la calma, poner límites con empatía y expresar lo que se siente sin miedo a las consecuencias. No se trata de discutir por todo, sino de aprender a decir “esto me duele” o “esto no me gusta” antes de que el resentimiento se acumule. “Dramático no es quien expresa lo que siente, sino quien te obliga a callar y te hace sentir culpable por hacerlo”, afirma.
A largo plazo es peor siempre
Para Chico, aprender a hablar y a sostener los límites es un ejercicio de autoconocimiento. La amabilidad no consiste en evitar los conflictos, sino en construir relaciones donde ambas partes puedan ser escuchadas sin miedo. Decir la verdad no rompe los vínculos; los vuelve más reales, más humanos.
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Callar para no molestar, para no parecer exagerado o para mantener la calma en una relación. A casi todos nos suena familiar. El psicólogo Adrián Chico advierte que ese hábito, tan normalizado, puede tener consecuencias mucho más profundas de lo que parece. Su reflexión es clara: el silencio no siempre es sinónimo de paz, sino a veces de autoanulación.