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Sara Marín, doctora: “Estos 10 alimentos atragantan a tu hijo de 5 años”
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Sara Marín, doctora: “Estos 10 alimentos atragantan a tu hijo de 5 años”

Con pequeños gestos cotidianos —elegir bien los alimentos, cortarlos adecuadamente y mantener hábitos seguros en la mesa— se pueden evitar accidentes graves

Foto: Sara Marín en su vídeo de TikTok (@uncafecontudoctoraa)
Sara Marín en su vídeo de TikTok (@uncafecontudoctoraa)

El atragantamiento sigue siendo una de las principales causas de accidente grave en la infancia, y muchas veces ocurre con alimentos que parecen inofensivos. Así lo advierte la doctora Sara Marín, que ha alertado en redes sociales sobre los riesgos reales que existen en la alimentación diaria de los niños pequeños. Para ilustrarlo, utiliza una imagen impactante: la tráquea de un niño de cinco años tiene un diámetro similar al de una pajita, tres veces más estrecha que la de un adulto, lo que explica por qué ciertos alimentos pueden bloquearla por completo en cuestión de segundos.

Según la doctora, uno de los grandes problemas es la falsa sensación de seguridad. “No somos conscientes de que con eso se puede atragantar” o el clásico “por una vez no va a pasar nada” están detrás de muchos sustos, especialmente en contextos familiares como cumpleaños, comidas en casa de los abuelos o celebraciones. En esos momentos, se relajan las normas y se ofrecen alimentos que en casa no se darían, pero el riesgo sigue siendo el mismo.

Marín es clara: los alimentos redondos son especialmente peligrosos, porque pueden encajar perfectamente en la vía aérea del niño. En esta lista entran uvas enteras, tomates cherry y aceitunas, que nunca deberían ofrecerse sin cortar. Lo mismo ocurre con las salchichas en rodajas, capaces de taponar completamente la tráquea, o con las zanahorias crudas cortadas en discos.

Otro grupo de alto riesgo son los frutos secos, que no deberían darse a niños pequeños en ninguna de sus formas enteras. A ellos se suman las palomitas, “súper peligrosas” porque se fragmentan y se encajan con facilidad, y la manzana cruda, demasiado dura para adaptarse a la masticación de un niño de cinco años. Los caramelos tampoco son seguros, ya que no se disuelven con rapidez y pueden bloquear la respiración.

placeholder No se le puede dar uvas a los niños pequeños. (Pexels/ Anna Nekrashevich)
No se le puede dar uvas a los niños pequeños. (Pexels/ Anna Nekrashevich)

Algunos alimentos engañan por su tamaño o textura. Las pasas, por ejemplo, parecen inofensivas, pero pueden aspirarse fácilmente y acabar en el pulmón. El queso en dados o en trozos grandes también supone un riesgo, ya que es pegajoso y puede adherirse a la vía respiratoria, dificultando el paso del aire de forma inmediata.

La doctora recuerda que el atragantamiento en niños no funciona igual que en adultos, no solo por el tamaño de la tráquea, sino también por el nivel de conciencia. Los niños suelen comer mientras juegan, se distraen, ríen o corren, lo que aumenta enormemente el riesgo. Por eso, insiste en evitar alimentos duros, redondos o pegajosos y, si se ofrecen, hacerlo siempre cortados en trozos muy pequeños y bajo supervisión.

El atragantamiento sigue siendo una de las principales causas de accidente grave en la infancia, y muchas veces ocurre con alimentos que parecen inofensivos. Así lo advierte la doctora Sara Marín, que ha alertado en redes sociales sobre los riesgos reales que existen en la alimentación diaria de los niños pequeños. Para ilustrarlo, utiliza una imagen impactante: la tráquea de un niño de cinco años tiene un diámetro similar al de una pajita, tres veces más estrecha que la de un adulto, lo que explica por qué ciertos alimentos pueden bloquearla por completo en cuestión de segundos.

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