Zygmunt Bauman, filósofo: “Sea cual sea la cantidad de dinero que tengas, no encontrarás en un centro comercial el amor, la amistad o los placeres de la vida hogareña”
Zygmunt Bauman, filósofo: “Sea cual sea la cantidad de dinero que tengas, no encontrarás en un centro comercial el amor, la amistad o los placeres de la vida hogareña”
Los pueblos más felices sean los más sencillos, aquellos que se reúnen alrededor de una mesa, intercambian anécdotas y ríen juntos, lejos del ruido de los centros comerciales
Este fenómeno fue analizado durante décadas por Zygmunt Bauman, uno de los pensadores más influyentes del siglo XX. El sociólogo polaco, fallecido en 2017, observaba con preocupación cómo la felicidad se ha ido vinculando cada vez más al consumo. “Hay muchas formas de ser feliz, pero en la sociedad actual todas pasan por una tienda”, afirmaba, lamentando que se hayan olvidado otras maneras más profundas y duraderas de bienestar. Para Bauman, salir de un comercio con una prenda nueva no llena el vacío interior que muchas personas arrastran.
Pequeños momentos cotidianos también construyen una felicidad consciente. (Freepik)
Estas ideas forman parte de su célebre concepto de “modernidad líquida”, con el que describía un mundo donde todo es rápido, flexible y provisional. Cuando la felicidad se transforma en producto, también lo hace el deseo, que avanza como en una cinta transportadora hasta la caja registradora. La neurociencia ha confirmado esta intuición: cada compra libera dopamina, una breve sensación de placer que pronto desaparece y nos empuja a buscar otra dosis. Así, el consumo se convierte en un ciclo sin fin.
Reconectar y centrarse en lo que de verdad importa para alcanzar la felicidad. (Pexels)
Bauman fue más allá al señalar que el consumidor moderno no solo compra objetos, sino que aprende a venderse a sí mismo. En redes sociales, en el trabajo e incluso en el amor, nos presentamos como productos atractivos y reemplazables. De ahí su idea del “amor líquido”: vínculos frágiles, conexiones rápidas y un miedo creciente al compromiso. Queremos seguridad emocional, pero también libertad total, una combinación que hace que muchas relaciones se abandonen al primer obstáculo.
Frente a esta lógica, Bauman defendía que la felicidad estable se construye en las relaciones significativas: unos pocos amigos, la familia y los lazos que nos ayudan a crecer. La psicología respalda esta visión, mostrando que priorizar dinero, estatus e imagen suele relacionarse con más ansiedad y menor satisfacción vital. Incluso la economía ha llegado a conclusiones similares, como demuestra la paradoja de Easterlin, según la cual el aumento de riqueza de un país no garantiza una mayor felicidad colectiva.