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Esta es la etapa de la vida en la que somos más felices, según la curva de la felicidad
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Esta es la etapa de la vida en la que somos más felices, según la curva de la felicidad

Aunque la curva marca una tendencia general, no hay que esperar a la madurez para experimentar mayor bienestar

Foto: La felicidad está al alcance de todos, ve a por ella. (Pexels)
La felicidad está al alcance de todos, ve a por ella. (Pexels)

¿La felicidad tiene una edad dorada? De acuerdo con la llamada “curva de la felicidad”, nuestra percepción del bienestar emocional cambia con el paso de los años y dibuja una especie de “U” a lo largo de la vida. Esa curva revela que, tras atravesar etapas de altibajos, la plenitud suele renacer a partir de los 50 años, cuando aprendemos a soltar presiones y a valorar lo que realmente importa.

La infancia suele ser la cima inicial de la alegría: los niños disfrutan intensamente del presente, se sorprenden con facilidad y no cargan con preocupaciones. Sin embargo, la adolescencia marca el inicio de un descenso. Tanto es así que los cambios hormonales y el afán de pertenecer a un grupo generan inseguridades que pueden opacar la felicidad.

placeholder En los gestos cotidianos reside la mayor parte de nuestra felicidad. (Pexels)
En los gestos cotidianos reside la mayor parte de nuestra felicidad. (Pexels)

Al llegar a la juventud y la adultez temprana, entre los 25 y 30 años, las expectativas externas toman protagonismo. Se busca construir una carrera, consolidar una identidad profesional y cumplir metas sociales, lo que muchas veces deja poco espacio para el bienestar emocional. La presión crece y el disfrute disminuye. El punto más bajo, en concreto, según los especialistas, se alcanza alrededor de los 40 años.

La combinación de responsabilidades familiares, laborales y económicas, sumada a cuestionamientos sobre el propósito de vida, hace que la satisfacción personal se vea afectada. Pero no todo queda allí: a partir de los 50 se produce un giro positivo. Con la experiencia adquirida, las personas suelen priorizar las relaciones significativas, el tiempo de calidad y la gratitud por lo cotidiano. Ya no hay tanta urgencia por acumular logros, y se aprende a vivir con mayor calma y autenticidad.

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En los 60 y más, incluso con los retos que pueden traer los problemas de salud, la felicidad alcanza un nuevo respiro. Quienes llegan a esta etapa suelen sentirse más libres para ser ellos mismos y vivir con menos máscaras. Aunque la curva marca una tendencia general, no hay que esperar a la madurez para experimentar mayor bienestar.

De este modo, practicar la gratitud, cultivar relaciones valiosas, cuidar la salud mental y aprender a gestionar el estrés son claves que pueden ayudarnos a mantener una vida más equilibrada en cualquier edad. La felicidad, al final, no se trata de un destino fijo, sino de cómo elegimos transitar cada momento de nuestra historia.

¿La felicidad tiene una edad dorada? De acuerdo con la llamada “curva de la felicidad”, nuestra percepción del bienestar emocional cambia con el paso de los años y dibuja una especie de “U” a lo largo de la vida. Esa curva revela que, tras atravesar etapas de altibajos, la plenitud suele renacer a partir de los 50 años, cuando aprendemos a soltar presiones y a valorar lo que realmente importa.

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