Byung Chul Han, filósofo: "Somos ganado. Y el ganado no sale de su establo, no ve el mundo, porque en el establo es donde está el alimento”
El filósofo reflexiona sobre cómo la comodidad, la hiperconexión y la lógica del rendimiento pueden limitar nuestra experiencia del mundo sin que apenas lo percibamos
Byung Chul Han, en una imagen de archivo. (Europa Press)
Cuando Byung-Chul Han afirma que “somos ganado”, no busca insultar, sino describir una dinámica que, a su juicio, define nuestro tiempo. Ganado del rendimiento, del consumo, de la comunicación constante. Y añade algo más inquietante: "el ganado no abandona el establo porque allí encuentra el alimento". Es decir, comodidad, validación, entretenimiento, seguridad.
La imagen apunta a una idea central en su pensamiento: vivimos convencidos de que somos libres, pero operamos dentro de un sistema que nos mantiene ocupados y satisfechos lo justo para no cuestionarlo. El establo no es una cárcel visible; es un espacio confortable. Pantallas, redes sociales, productividad, compras rápidas. Todo está a mano. Salir implicaría exponerse a la incertidumbre, al silencio, incluso al vacío.
Byung Chul Han, en una imagen de archivo. (Europa Press)
Han lleva años analizando esta lógica en La sociedad del cansancio, donde explica cómo hemos pasado de un modelo de prohibiciones a uno de autoexigencia permanente. Ya no hace falta un vigilante externo: somos nosotros quienes nos presionamos para rendir más, estar disponibles, optimizarnos. En ese contexto, el establo funciona porque ofrece recompensa inmediata. Trabajo, consumo y conexión se convierten en alimento simbólico.
Su crítica no es tecnológica en sentido simplista, pero sí advierte sobre la inversión de papeles: creemos utilizar el smartphone como herramienta, cuando en realidad muchas veces somos nosotros quienes trabajamos para él, generando datos, contenido y atención. La hiperconexión, lejos de ampliar el mundo, puede reducirlo si todo sucede dentro del mismo marco digital.
Frente a esta dinámica, Han propone recuperar algo que considera esencial: el contacto directo con la realidad. Habla del valor del trabajo manual, del jardín, de tocar el piano, de hacer cosas con las manos. No como una moda estética, sino como una forma de frenar la aceleración mental y recuperar profundidad. Para él, pensar no es solo procesar información; es experimentar el mundo con el cuerpo.
Salir del establo no significa abandonar la tecnología ni romper con la sociedad. Significa cuestionar la inercia. Preguntarte por qué haces lo que haces, cuánto de tu rutina responde a deseos propios y cuánto a expectativas externas. Significa aceptar que la libertad no siempre es cómoda y que la pausa no es improductiva, sino necesaria.
La metáfora del ganado incomoda porque señala una verdad difícil: a menudo preferimos la seguridad del alimento conocido antes que el riesgo de explorar. Sin embargo, para Han, solo cuando te atreves a mirar más allá de lo inmediato empieza un ejercicio auténtico de libertad. Y ese movimiento, aunque pequeño, ya es una forma de resistencia.
Cuando Byung-Chul Han afirma que “somos ganado”, no busca insultar, sino describir una dinámica que, a su juicio, define nuestro tiempo. Ganado del rendimiento, del consumo, de la comunicación constante. Y añade algo más inquietante: "el ganado no abandona el establo porque allí encuentra el alimento". Es decir, comodidad, validación, entretenimiento, seguridad.