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Nazareth Castellanos, neurocientífica, sobre mirar el móvil antes de dormirte: "Pones ahí como un cortafuegos al sueño" 
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Nazareth Castellanos, neurocientífica, sobre mirar el móvil antes de dormirte: "Pones ahí como un cortafuegos al sueño" 

La neurocientífica advierte de que revisar el móvil justo antes de dormir activa regiones cerebrales clave y puede bloquear el proceso natural del sueño, afectando a la calidad del descanso sin que apenas lo percibamos

Foto: La neurocientífica habla sobre lo que afecta mirar el teléfono antes de irnos a dormir (@nazareth.castellanos)
La neurocientífica habla sobre lo que afecta mirar el teléfono antes de irnos a dormir (@nazareth.castellanos)

Mirar el móvil unos minutos antes de dormir se ha convertido en un ritual casi automático. Sin embargo, lo que parece una forma de “desconectar” puede estar haciendo justo lo contrario dentro de nuestro cerebro. La neurocientífica Nazareth Castellanos lo explica con una imagen muy clara: al hacerlo, es como si “pones ahí como un cortafuegos al sueño”.

El motivo tiene que ver con cómo se organiza nuestro cerebro. Tal y como señala, “hay una gran parte del cerebro que se dedica a lo visual”. Cuando estamos en la cama desplazándonos por redes sociales o viendo vídeos, no procesamos una sola imagen, sino una sucesión rápida de estímulos cambiantes. Eso mantiene especialmente activa la corteza visual en un momento en el que el cerebro debería estar iniciando su desaceleración.

placeholder Es recomendable dejar de mirar el móvil o cualquier otro dispositivo electrónico una hora antes de dormir. (Unsplash/ Jonathan Borba)
Es recomendable dejar de mirar el móvil o cualquier otro dispositivo electrónico una hora antes de dormir. (Unsplash/ Jonathan Borba)

Dormirse no es un acto instantáneo. El sueño funciona como una especie de apagado progresivo: distintas áreas cerebrales van reduciendo su actividad poco a poco, como si la calma se propagara en cadena. Pero cuando esa “ola” llega a la zona visual y la encuentra trabajando a toda velocidad, el proceso se interrumpe.

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Podemos quedarnos dormidos, sí, pero no necesariamente alcanzamos las fases profundas y reparadoras que el organismo necesita. Esa es la trampa: creemos que descansar es solo cerrar los ojos, cuando en realidad el cerebro necesita completar un recorrido interno que puede verse bloqueado por la hiperestimulación nocturna.

Más allá de la conocida luz azul, el problema es cognitivo. Cada contenido nuevo activa la atención, despierta curiosidad, genera pequeñas respuestas emocionales. El cerebro entra en modo alerta justo antes de intentar apagarse. Esa contradicción explica por qué muchas personas sienten que “duermen”, pero se levantan cansadas.

La propuesta que se desprende de esta explicación es sencilla desde el punto de vista neurobiológico: permitir que el cerebro reduzca su actividad sin interferencias visuales intensas. Sustituir la pantalla por una rutina más neutra —silencio, lectura en papel, respiración pausada— facilita que esa propagación del sueño fluya sin obstáculos.

placeholder El uso de pantallas antes de dormir puede influir en nuestro sueño. (Freepik)
El uso de pantallas antes de dormir puede influir en nuestro sueño. (Freepik)

El descanso de calidad no empieza cuando cerramos los ojos, sino unos minutos antes, cuando decidimos si dejamos que el cerebro se apague de forma natural o si lo mantenemos encendido un poco más.

Mirar el móvil unos minutos antes de dormir se ha convertido en un ritual casi automático. Sin embargo, lo que parece una forma de “desconectar” puede estar haciendo justo lo contrario dentro de nuestro cerebro. La neurocientífica Nazareth Castellanos lo explica con una imagen muy clara: al hacerlo, es como si “pones ahí como un cortafuegos al sueño”.

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