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Nazareth Castellanos, neurocientífica: "Cuando vemos una película o leemos un libro sucede algo que se llama la supresión del yo y de la realidad" 
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Nazareth Castellanos, neurocientífica: "Cuando vemos una película o leemos un libro sucede algo que se llama la supresión del yo y de la realidad" 

La neurocientífica explica que durante estas experiencias se produce un mecanismo que favorece la empatía, estimula la salud cerebral y mejora nuestra capacidad de expresión emocional

Foto: La neurocientífica habla sobre como la lectura y las películas influyen en nuestro bienestar (@nazareth.castellanos)
La neurocientífica habla sobre como la lectura y las películas influyen en nuestro bienestar (@nazareth.castellanos)

Sentarse a ver una película o abrir un libro parece un gesto cotidiano. Sin embargo, para el cerebro es una experiencia mucho más profunda de lo que imaginamos. La neurocientífica Nazareth Castellanos explica que, durante esos momentos, ocurre un fenómeno concreto: “la supresión del yo y de la realidad”.

Según detalla, cuando estamos inmersos en una historia, determinadas áreas cerebrales reducen su actividad. Por un lado, zonas como la ínsula, relacionadas con la percepción interna. Por otro, regiones frontales que nos ayudan a situarnos en el contexto y recordar nuestras circunstancias. “Esas zonas del cerebro se desactivan, suprimen su actividad para centrarnos en la película”, señala.

Esa “desconexión” parcial no implica evasión sin más, sino un cambio de foco. Al disminuir la actividad vinculada al yo, el cerebro puede “contagiarse” de los personajes y sus vivencias. Nos sumergimos en otros mundos y en otras formas de reaccionar ante la adversidad.

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¿Qué efecto tiene esto? Castellanos lo explica con claridad: aprendemos nuevas maneras de estar en el mundo. Si en un momento personal complicado nuestro cerebro no logra generar esperanza por sí solo, una historia puede ofrecerle esa narrativa alternativa. “A lo mejor esto permitiría que nuestro cerebro albergue esa oda a la esperanza”, apunta.

Desde el punto de vista de la neurociencia, este proceso está relacionado con la empatía y con la capacidad de simular mentalmente experiencias ajenas. El cerebro activa circuitos similares cuando observa, lee o imagina situaciones, lo que amplía nuestro repertorio emocional.

Con la lectura sucede algo parecido. “La lectura, de forma regular, interviene mucho en nuestra salud cerebral”, afirma la investigadora. Este hábito estimula redes neuronales vinculadas al lenguaje, la memoria y la atención, fortaleciendo la llamada reserva cognitiva.

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Castellanos subraya que esto es especialmente relevante en determinadas etapas de la vida, cuando conviene adoptar rutinas que favorezcan un envejecimiento saludable. Mantener el cerebro activo a través de la lectura puede contribuir a preservar funciones cognitivas y reducir el riesgo de deterioro.

Más allá de la empatía o la prevención del deterioro cognitivo, la neurocientífica destaca un beneficio que a menudo pasa desapercibido: la capacidad de expresión. “Nos permite aprender a expresarnos”, afirma sobre la lectura.

placeholder Los mejores libros electrónicos para leer cómodamente (Pexels)
Los mejores libros electrónicos para leer cómodamente (Pexels)

Poner palabras a lo que sentimos no siempre es sencillo. Muchas veces sabemos que algo nos ocurre, pero no logramos definirlo. Leer amplía el vocabulario emocional y mejora la comprensión de los propios estados internos. Eso tiene un impacto directo en la comunicación interpersonal.

En situaciones de conflicto o cuando hay emociones intensas de por medio, la falta de palabras puede agravar los malentendidos. “Tenemos que saber expresarnos para hacernos comprender por el otro”, recuerda Castellanos. La lectura, en ese sentido, no solo enseña a hablar mejor, sino también a hablarnos con mayor claridad.

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El fenómeno de la “supresión del yo” no implica perder identidad, sino suspender temporalmente el protagonismo del propio relato interno. Al hacerlo, el cerebro gana flexibilidad, entrena la empatía y aprende nuevas perspectivas.

Dedicar tiempo a una película o a un libro no es solo entretenimiento: puede convertirse en un ejercicio de bienestar mental, una forma de cuidar el cerebro y ampliar nuestra manera de entender el mundo.

Sentarse a ver una película o abrir un libro parece un gesto cotidiano. Sin embargo, para el cerebro es una experiencia mucho más profunda de lo que imaginamos. La neurocientífica Nazareth Castellanos explica que, durante esos momentos, ocurre un fenómeno concreto: “la supresión del yo y de la realidad”.

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