La psicología dice que a quien le gusta el café muy amargo tiene rasgos más oscuros en su personalidad
Hay gustos que parecen decir más de una persona de lo que parece a simple vista. Uno de ellos, según la psicología, podría estar en la forma de tomar el café
La preferencia por los sabores amargos ha despertado el interés de varios investigadores. (Magnific / Freepik)
Tomarlo solo, sin azúcar y sin nada que suavice su sabor es para algunos una cuestión de principios. Hay quien considera que es la única forma auténtica de disfrutarlo y quien no entiende cómo alguien puede encontrar placer en un sabor tan intenso. Lo que pocos imaginan es que esta preferencia tan cotidiana ha despertado incluso el interés de la psicología.
Esa pregunta llevó a los investigadores Christina Sagioglou y Tobias Greitemeyer, de la Universidad de Innsbruck, a analizar si los gustos alimentarios podían guardar alguna relación con determinados rasgos de personalidad. El estudio, publicado en la revista científica 'Appetite', analizó dos muestras con un total de 953 participantes y encontró una asociación entre la preferencia por los sabores amargos y puntuaciones más elevadas en algunos rasgos considerados socialmente aversivos.
El estudio analizó la relación entre los gustos alimentarios y distintos rasgos de personalidad. (Magnific / Rawpixel)
Los resultados apuntaron a una relación con la llamada tríada oscura de la personalidad, un concepto que agrupa rasgos como el narcisismo, el maquiavelismo y la psicopatía subclínica. Según los autores, la asociación más robusta apareció con el sadismo cotidiano y la psicopatía, especialmente cuando se analizaba la preferencia general por sabores amargos.
La explicación no significa que el café transforme la personalidad ni que quienes lo toman solo y sin azúcar sean personas conflictivas. Lo que encontraron los investigadores fue una correlación estadística entre ambas variables. Es decir, una asociación observada en los datos, no una relación de causa y efecto.
Los investigadores encontraron una asociación entre la preferencia por sabores amargos y determinados rasgos psicológicos. (Magnific / Pikisuperstar)
Tampoco conviene convertir una preferencia gastronómica en un diagnóstico psicológico. La personalidad es mucho más compleja que el gusto por una bebida o un alimento concreto, y los propios resultados deben interpretarse dentro del contexto del estudio. Que alguien prefiera el café amargo no permite concluir nada por sí solo sobre su carácter.
Además, presentar puntuaciones más altas en determinados rasgos no implica necesariamente padecer un trastorno psicológico ni comportarse de una manera concreta. Los investigadores analizaron tendencias observadas en una muestra de población, algo muy diferente a emitir juicios sobre individuos concretos.
El gusto por el café muy amargo no determina la personalidad, pero ha sido objeto de estudio en psicología. (Magnific / Benzoix)
Aun así, el estudio resulta llamativo porque convierte una costumbre cotidiana en una pregunta incómoda: si nuestros gustos dicen algo de nosotros. No para juzgar a quien toma el café solo y amargo, sino para recordar que la personalidad puede asomarse en gestos mucho más pequeños de lo que parece.
Tomarlo solo, sin azúcar y sin nada que suavice su sabor es para algunos una cuestión de principios. Hay quien considera que es la única forma auténtica de disfrutarlo y quien no entiende cómo alguien puede encontrar placer en un sabor tan intenso. Lo que pocos imaginan es que esta preferencia tan cotidiana ha despertado incluso el interés de la psicología.