Tres bodas, tres estilos y un objetivo común: los vestidos de novia de Carmen Laffón, Ingrid Sanz y Ana Domecq
Sevilla, Madrid y Jerez fueron el escenario de unas celebraciones marcadas por la tradición, la personalidad y los detalles cuidadosamente elegidos
Hay detalles que se conocen mucho antes de una boda: el lugar elegido, algunos invitados o incluso parte de la decoración. Sin embargo, el vestido nupcial suele permanecer bajo llave hasta el último momento. Por eso, cada 'sí, quiero' lleva consigo una dosis extra de expectación. Y este fin de semana, tres enlaces celebrados en distintos puntos de España han permitido descubrir las elecciones de Carmen Laffón, Ana Domecq Martel e Ingrid Sanz. Tres novias, tres estilos y tres formas distintas de entender una de las prendas más observadas de cualquier unión matrimonial.
La primera en desvelar su elección nupcial fue Carmen Laffón, que este viernes se dio el 'sí, quiero' con Jaime Palomar en Sevilla. Para la ocasión, la novia apostó por un diseño de inspiración clásica que destacaba por su escote barco, el cuerpo drapeado y una falda adornada con delicados motivos ornamentales. El vestido se completaba con una espectacular cola y un velo de tul de gran longitud que reforzaban su carácter ceremonial. Como complemento principal, la hermana de Rocío Laffón lució una diadema de inspiración joya sobre un recogido pulido. El resultado fue una imagen sofisticada y atemporal.
La segunda novia del fin de semana fue Ingrid Sanz, hija de Fernando Sanz e Ingrid Asensio, que eligió un diseño creado por Silvia Fernández para su gran día. La propuesta, fiel a una estética clásica, destacaba por un cuerpo de encaje guipur con escote redondeado y mangas largas semitransparentes rematadas en blonda. La cintura aparecía marcada por un fajín fruncido que daba paso a una falda de silueta sirena sobre la que se superponía una espectacular sobrefalda con cola. Y precisamente este último detalle aportaba movimiento y carácter.
La tercera protagonista del fin de semana nupcial fue Ana Domecq Martel, que este sábado reunió a familiares y amigos en Jerez de la Frontera para celebrar su boda con Alberto Mencos Rovira. Para esta cita, marcada por la tradición y el peso de dos conocidas sagas familiares, la novia eligió un vestido de líneas sencillas que destacaba por su escote cerrado, la ausencia de mangas y el trabajo de pliegues que recorría el cuerpo y parte de la falda. Además, la cola larga y el velo de tul aportaban el componente más ceremonial. Sin embargo, una de las piezas que más llamó la atención fue la diadema de inspiración histórica con piedras verdes.
Tres novias, tres estilos y tres maneras muy distintas de afrontar uno de los momentos más importantes de cualquier boda. Mientras Carmen Laffón apostó por una imagen de inspiración clásica marcada por la de la cola y la diadema joya, Ingrid Sanz se inclinó por el romanticismo del encaje y una silueta más elaborada. Por su parte, Ana Domecq encontró la diferencia en la sencillez de las líneas y en una diadema que acaparó gran parte de la atención. Tres propuestas alejadas entre sí, pero con un denominador común: la búsqueda de una elegancia capaz de trascender las tendencias.
Hay detalles que se conocen mucho antes de una boda: el lugar elegido, algunos invitados o incluso parte de la decoración. Sin embargo, el vestido nupcial suele permanecer bajo llave hasta el último momento. Por eso, cada 'sí, quiero' lleva consigo una dosis extra de expectación. Y este fin de semana, tres enlaces celebrados en distintos puntos de España han permitido descubrir las elecciones de Carmen Laffón, Ana Domecq Martel e Ingrid Sanz. Tres novias, tres estilos y tres formas distintas de entender una de las prendas más observadas de cualquier unión matrimonial.