Durante el verano, melocotones, nectarinas y paraguayos llenan fruterías y supermercados, pero no siempre resulta fácil acertar con la compra. Aunque muchas personas se fijan en el color rojizo de la piel, ese detalle no es el mejor indicador de madurez. De hecho, esa tonalidad depende en gran medida de la exposición al sol durante el cultivo y no garantiza que la fruta esté lista para comer.
Uno de los trucos más útiles consiste en observar el color de fondo, especialmente en la zona próxima al pedúnculo. Cuando esa parte presenta un tono amarillo cremoso o dorado, el fruto suele haber alcanzado un buen punto de maduración. En cambio, si todavía predominan los tonos verdosos, es probable que necesite algunos días más antes de ofrecer todo su sabor y jugosidad.
El punto de maduración influye en la jugosidad, el aroma y la textura de melocotones, nectarinas y paraguayos. (Magnific / Freepik)
La textura es otro aspecto importante. Al presionar la fruta suavemente con los dedos, debería ceder ligeramente sin llegar a hundirse. Si está completamente dura, probablemente todavía le falte tiempo. Si, por el contrario, presenta zonas demasiado blandas o magulladas, es posible que haya pasado su mejor momento.
Las frutas de hueso protagonizan los mercados y fruterías durante la temporada estival. (Magnific / Freepik)
Una vez en casa, si la fruta aún está algo verde, puede dejarse a temperatura ambiente durante uno o dos días para favorecer su maduración. Guardarla en la nevera solo resulta recomendable cuando ya ha alcanzado el punto deseado, ya que el frío ayuda a conservarla, pero no acelera ese proceso.
Al final, elegir bien una pieza de fruta depende más de pequeños detalles que del tamaño o del color intenso de la piel. Un vistazo al color de fondo, un aroma agradable y una ligera presión suelen ofrecer muchas más pistas que cualquier otro criterio a la hora de llevarse a casa melocotones, nectarinas o paraguayos realmente jugosos.
Durante el verano, melocotones, nectarinas y paraguayos llenan fruterías y supermercados, pero no siempre resulta fácil acertar con la compra. Aunque muchas personas se fijan en el color rojizo de la piel, ese detalle no es el mejor indicador de madurez. De hecho, esa tonalidad depende en gran medida de la exposición al sol durante el cultivo y no garantiza que la fruta esté lista para comer.