Gabriel García Márquez, frase sobre la salud y la vejez: "El tensiómetro es el único reloj que marca con exactitud la hora de levantarse"
Envejecer también significa incorporar nuevos hábitos y prestar más atención al cuerpo. El escritor resumió esa realidad cotidiana con una frase breve que, años después, sigue invitando a la reflexión
Escultura del Nobel colombiano Gabriel García Márquez. (EFE)
La literatura tiene la capacidad de detenerse en escenas que, por habituales, a menudo pasan desapercibidas. Un gesto cotidiano, un objeto o una conversación pueden convertirse en el punto de partida para hablar de cuestiones mucho más profundas, como el paso del tiempo o la manera en que cambia nuestra relación con el cuerpo a medida que envejecemos.
Gabriel García Márquez recurrió en más de una ocasión a la medicina y a sus símbolos para construir ese tipo de reflexiones. Médicos, enfermedades, remedios o consultas aparecen con frecuencia en su obra, no solo como elementos narrativos, sino también como una forma de observar la condición humana desde la cercanía y, en ocasiones, con una sutil ironía.
La lectura y los pequeños momentos de calma invitan a reflexionar sobre el paso del tiempo. (Magnific / Freepik)
Entre esas reflexiones destaca una frase que continúa compartiéndose con el paso de los años: "El tensiómetro es el único reloj que marca con exactitud la hora de levantarse". El Centro Gabo la incluye en una recopilación de aforismos médicos del escritor colombiano, elaborada a partir del estudio 'Los médicos de Macondo', del investigador Juan Valentín Fernández de la Gala.
Más allá de la referencia al tensiómetro, la cita habla de una realidad que muchas personas reconocen con naturalidad. Con el paso de los años, el cuidado de la salud suele integrarse en la rutina diaria a través de pequeños hábitos, revisiones o controles que forman parte de la vida de millones de personas. García Márquez transforma esa escena cotidiana en una imagen literaria que invita a mirar la vejez sin dramatismo y con la lucidez que caracteriza buena parte de su escritura.
El cuidado de la salud también forma parte de muchas rutinas cotidianas con el paso de los años. (Magnific / Freepik)
Quizá por eso la frase sigue despertando interés décadas después. No pretende ofrecer un consejo médico ni definir cómo debe vivirse la vejez. Su fuerza reside en recordar que la salud también forma parte de la vida cotidiana y que, con el paso del tiempo, ciertos gestos pequeños pueden adquirir un peso nuevo. La literatura, cuando observa con atención, puede encontrar significado incluso en los objetos más sencillos.
La literatura tiene la capacidad de detenerse en escenas que, por habituales, a menudo pasan desapercibidas. Un gesto cotidiano, un objeto o una conversación pueden convertirse en el punto de partida para hablar de cuestiones mucho más profundas, como el paso del tiempo o la manera en que cambia nuestra relación con el cuerpo a medida que envejecemos.