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Gabor Maté, doctor, sobre el trauma: “Dejar que pase el tiempo para curarte es un error"

Las experiencias difíciles forman parte de la vida, pero no todas dejan las mismas consecuencias psicológicas. Una pérdida, una infancia marcada por la inseguridad o una

Foto: Gabor Maté, médico experto en salud mental, en una imagen de su página web. (Facebook)
Gabor Maté, médico experto en salud mental, en una imagen de su página web. (Facebook)

Las experiencias difíciles forman parte de la vida, pero no todas dejan las mismas consecuencias psicológicas. Una pérdida, una infancia marcada por la inseguridad o una situación de violencia pueden generar respuestas muy distintas según la persona, el contexto y los apoyos disponibles. Por eso, la psicología y la psiquiatría distinguen entre atravesar un acontecimiento estresante y desarrollar problemas persistentes relacionados con él.

También existe una idea especialmente extendida alrededor del sufrimiento: que basta con dejar pasar los meses o los años para que una herida emocional termine desapareciendo. El médico y autor Gabor Maté cuestiona esta asociación automática entre tiempo y recuperación. Su planteamiento parte de diferenciar el acontecimiento doloroso de las consecuencias que este deja en la persona.

placeholder Su planteamiento parte de diferenciar el acontecimiento doloroso de las consecuencias que este deja en la persona (Magnific / DC Studio)
Su planteamiento parte de diferenciar el acontecimiento doloroso de las consecuencias que este deja en la persona (Magnific / DC Studio)

¿Todo acontecimiento doloroso provoca un trauma?

Maté advierte de que el término trauma se utiliza con frecuencia para describir prácticamente cualquier experiencia desagradable. Sin embargo, establece una diferencia importante: “Todo trauma es estresante, pero no todo estrés es traumático”.

Su manera de explicarlo consiste en pensar el trauma como una herida psicológica. Desde esta perspectiva, el acontecimiento —un abuso, una pérdida o una experiencia de violencia— constituye aquello que ocurrió, mientras que el trauma sería la huella que permanece y condiciona posteriormente emociones, relaciones o respuestas ante determinadas situaciones.

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Esta distinción tiene una consecuencia relevante: el pasado no puede modificarse, pero sí puede trabajarse sobre sus efectos actuales. Maté insiste, de hecho, en que abordar un trauma no significa necesariamente reconstruir una y otra vez la historia personal.

¿Por qué el tiempo no siempre cura?

El tiempo por sí mismo no cura”, sostiene el médico. Según explica, una herida emocional puede permanecer aparentemente dormida durante años. La distancia temporal puede reducir la intensidad del recuerdo o hacerlo menos accesible, pero eso no significa necesariamente que sus efectos hayan desaparecido.

Una situación presente puede reactivar determinadas respuestas. Es lo que popularmente se describe como un trigger o desencadenante: algo que conecta con una experiencia anterior y provoca una reacción emocional especialmente intensa.

Para Maté, trabajar el trauma no consiste tanto en quedarse atrapado analizando qué sucedió hace veinte o treinta años como en observar de qué manera aquello sigue apareciendo hoy: qué emociones despierta, qué conductas favorece y hasta qué punto condiciona las decisiones actuales.

Maté utiliza además una distinción entre curar y sanar. Su concepto de recuperación está relacionado con recuperar cierta integración personal después de que una experiencia haya provocado desconexión respecto a las propias emociones o necesidades.

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Eso tampoco significa que cualquier malestar actual tenga necesariamente su origen en un trauma infantil, ni que todas las personas necesiten revisar exhaustivamente su pasado. El propio planteamiento de Maté sitúa la atención sobre las consecuencias presentes: analizar el pasado tendría sentido cuando sus efectos continúan interfiriendo en la vida cotidiana.

La vulnerabilidad ocupa un lugar importante dentro de esa propuesta. Maté considera que algunas defensas que fueron útiles para protegerse ante situaciones dolorosas pueden terminar convirtiéndose, años después, en patrones demasiado rígidos. Recuperarse implicaría poder reconocerlos sin asumir que siguen siendo necesarios ante cualquier situación.

placeholder Ser demasiado bueno puede llevarte a acumular cansancio, estrés y ansiedad (Pexels)
Ser demasiado bueno puede llevarte a acumular cansancio, estrés y ansiedad (Pexels)

Su mensaje, por tanto, introduce un matiz frente al conocido “el tiempo todo lo cura”. Los años pueden proporcionar distancia, pero distancia y recuperación no son necesariamente sinónimos. Cuando una experiencia pasada continúa provocando sufrimiento significativo, problemas en las relaciones o dificultades para desenvolverse con normalidad, esperar indefinidamente no tiene por qué resolver aquello que sigue manifestándose en el presente.

Las experiencias difíciles forman parte de la vida, pero no todas dejan las mismas consecuencias psicológicas. Una pérdida, una infancia marcada por la inseguridad o una situación de violencia pueden generar respuestas muy distintas según la persona, el contexto y los apoyos disponibles. Por eso, la psicología y la psiquiatría distinguen entre atravesar un acontecimiento estresante y desarrollar problemas persistentes relacionados con él.

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