Gabor Maté, doctor: "Los padres no se relacionan con su primer hijo de la misma manera que se relacionan con el segundo hijo"
Cada hijo crece en una historia distinta, aunque comparta techo, apellidos y recuerdos. No tienen los mismos padres ni la misma infancia, porque cada uno vive una relación diferente con ellos
Gabor Maté, médico experto en salud mental, en una imagen de su página web. (Cortesía)
La infancia no se repite, ni siquiera dentro de una misma familia. Así lo explica el médico y escritor Gabor Maté, reconocido por su enfoque sobre el desarrollo infantil, el trauma y la salud emocional, en una de sus reflexiones más compartidas. Para el experto, los hermanos no crecen en el mismo entorno, aunque compartan casa, padres y recuerdos. “Ningún hermano tiene los mismos padres ni la misma infancia”, afirma con rotundidad.
Maté sostiene que las diferencias entre hijos no dependen solo del orden de nacimiento, sino también del momento vital de los padres y de la forma en que cada niño experimenta la relación con ellos. “Los padres no se relacionan con el primer hijo de la misma manera que con el segundo”, explica, recordando que cada etapa trae consigo circunstancias distintas: más o menos estabilidad económica, cambios en la relación de pareja o nuevas preocupaciones.
El médico aclara que no se trata de amor, sino de presencia emocional. “El niño no experimenta el amor de sus padres, sino la manera en que los padres se muestran ante él”, señala. De este modo, dos hermanos pueden recibir el mismo afecto, pero vivirlo de forma completamente distinta, porque lo que realmente marca la diferencia es la disponibilidad emocional y la forma de responder a las necesidades de cada uno.
A esos factores se suma otro elemento clave: el temperamento. Cada hijo llega al mundo con una forma particular de percibirlo y de reaccionar ante él. Esa singularidad, explica Maté, influye en cómo los padres interactúan con el niño, adaptando su modo de cuidar, de acompañar o de poner límites. “Incluso si yo pudiera ser el mismo padre para todos mis hijos, cosa que no puedo, ellos seguirían teniendo tres padres distintos, porque cada uno me experimenta de una forma diferente”, comenta.
Su reflexión plantea una mirada compasiva hacia la crianza y las relaciones familiares: no hay una fórmula única ni una infancia idéntica dentro de una familia. Cada hijo vive una historia diferente, moldeada por el tiempo, las emociones y la forma en que sus padres están presentes. Una idea que invita a los padres a ser más conscientes, y a los hijos, a entender que incluso bajo el mismo techo, cada uno ha habitado un universo propio.
La infancia no se repite, ni siquiera dentro de una misma familia. Así lo explica el médico y escritor Gabor Maté, reconocido por su enfoque sobre el desarrollo infantil, el trauma y la salud emocional, en una de sus reflexiones más compartidas. Para el experto, los hermanos no crecen en el mismo entorno, aunque compartan casa, padres y recuerdos. “Ningún hermano tiene los mismos padres ni la misma infancia”, afirma con rotundidad.