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UN ARMARIO POWER DRESSING

De la pana de Felipe a los trajes de Pedro Sánchez: el uniforme de la política

Analizamos cuáles son las seis prendas que definen un uniforme político

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Puede que la coleta de Pablo Iglesias sea para algunos, simplemente, una coleta, pero no cabe duda de que este sonado cambio de look llevado a cabo precisamente ahora es mucho más que un mero makeover estético. La coleta de Pablo, esa que antes de someterse a las tijeras encontró en el moño su punto intermedio, simbolizaba su rebeldía y su espíritu combativo, así como su intención de no acatar las normas, terminó por pasar a formar parte de la estética de la nueva oleada política. Las ideologías políticas encuentran en la actualidad, más que nunca, su lugar en nuestros armarios, con diversas firmas dispuestas a mostrar con orgullo sus posturas. “El aumento de la relevancia política en la moda coincide con el auge de la expresión de opiniones políticas que las redes sociales han favorecido, pero es innegable que, a lo largo del planeta, la gente está cada vez más dividida en el ámbito político. Cada vez mostramos más nuestra ideología y opiniones de forma pública”, explica a ‘Refinery29’ Francesa Muston, directora de moda de WGSN. Mientras que la moda se vuelve cada vez más abierta políticamente hablando, son muchos los símbolos estéticos que han pasado ya a formar parte del dress code de la política.

Felipe González. (Gtres)

Pudiera parecer que Pablo Iglesias ha sido siempre el más transgresor en la moda, pero lo cierto es que su función revolucionaria estética dentro de la política es la estrategia que ya llevó a cabo antes Felipe González. Tras siglos de looks impolutos, la chaqueta de pana del socialista llegaba para cambiar las normas. Se convirtió en su seña de estilo durante la transición, logrando que este tejido, que tras ser el favorito de las monarquías del siglo XV se vinculó con las prendas de trabajo durante la Revolución Industrial, se asociara a la izquierda. Es así como la izquierda se quiso desvincular de sus oponentes, cambiando los trajes y las camisas blancas por americanas de pana y camisas de cuadros, esas que regresaron de la mano, eso sí, de Pablo Iglesias.

Rosa Conde. (EFE)

Las gafas de Rosa Conde marcaron también la simbología estética política. Tanto que, en su primera conferencia de prensa como portavoz, comenzó su discurso diciendo: "Como ustedes pueden ver, yo también tengo gafas, pero no barba". De esta forma pasaron a convertirse también en un símbolo que logró que unas simples gafas estuvieran repletas de significado, pues anunciaban la llegada del poder femenino en la política.

Trinidad Jiménez, durante una presentación en 2010. (Gtres)

Aunque, por supuesto, la chaqueta de cuero de Edmundo Bal ha sido la prenda leather más comentada del momento, no hemos de olvidarnos de las icónicas chaquetas de cuero de Trinidad Jiménez. "Con la foto de candidata de la chupa de cuero demostró que era diferente a los demás, fue un soplo de aire fresco y de normalidad. Es cierto que no siempre acierta –su vestido de novia seguramente no era de lo más adecuado, aunque sí era muy ella–, pero a veces es mejor pasarse que no llegar. Después de todo, esa imagen la seguimos recordando hoy…", explicaba la periodista Carmen Olalla a Vanitatis acerca de la característica chupa de cuero que se convirtió en uno de sus grandes rasgos distintivos.

Roger Torrent. (Gtres)

Los calcetines de Roger Torrent llegaron para revolucionar también la estética política. Siempre le da importancia a sus zapatos, pues su propio padre es zapatero, y aunque sus preferidos son los diseños de vestir marrones, para adecuarse al protocolo apuesta de forma habitual por los negros. Su prenda fetiche son, indudablemente, los calcetines, y apuesta por diseños coloridos o estampados. Punto Blanco es una de las marcas a las que recurre, siguiendo de esta forma su política de abogar por marcas catalanas.

El chaleco acolchado se ha asociado tradicionalmente a la derecha, pero cuando Juanma Moreno en plenas elecciones andaluzas lo convirtió en su uniforme, no hizo más que reforzar esa idea. Javier Ortega, Pablo Casado y Mariano Rajoy son algunos de los políticos que no han dudado en escoger esta prenda que el andaluz convirtió en su uniforme y que incluso personalizó con el texto 'Juanma Moreno presidente'.

Pedro Sánchez. (EFE)

Los trajes de Pedro Sánchez siempre han sido alabados, y el que no haya recurrido siempre a los diseños oscuros le ha servido para imponer luminosidad entre sus adversarios. El que apueste por pantalones algo entallados ha servido para modernizar su imagen sin necesidad de recurrir a unos jeans. Como dictan las normas de la sastrería, el político sabe que el largo de los pantalones ha de ser muy concreto para evitar que se le vean los tobillos al sentarse.

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