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Muere Carlos Telmo: adiós al dandy de las relaciones publicas de Sevilla y confidente de la duquesa de Alba
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Paloma Barrientos

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Muere Carlos Telmo: adiós al dandy de las relaciones publicas de Sevilla y confidente de la duquesa de Alba

Carlos Telmo, el gran relaciones públicas de Sevilla, ha fallecido a los 75 años. Dandy, hombre de confianza y dueño de una agenda excepcional, deja el recuerdo de quienes conocieron su lealtad y generosidad

Foto: Carlos Telmo, en una imagen de archivo. (Gtres)
Carlos Telmo, en una imagen de archivo. (Gtres)

Carlos Telmo ha fallecido en Sevilla, su ciudad de adopción. Ronda fue la tierra que le vio nacer hace 75 años y presumía de esos genes rondeños. Había una propuesta para que le nombraran hijo predilecto, pero no llegó a tiempo ese reconocimiento. Es lo que suele pasar cuando los que se tienen que encargar están a otras cosas. Ese homenaje póstumo debería ponerse en marcha.

En Sevilla era el dandy por su perfil estético 'british'. Tenía una de las mejores colecciones de pañuelos de seda que llevaba al cuello o en el bolsillo de la americana. Si le decías: “Qué bonito”, rápidamente se lo quitaba y te lo regalaba. Así era de generoso. Sabía dónde se tomaban las mejores tortillitas de camarones, el rabo de toro o la olla rondeña. Era un entusiasta de la ruta de los pueblos blancos y tenía su agenda que no le importaba compartir.

placeholder Carlos Telmo, en una imagen de archivo. (Gtres)
Carlos Telmo, en una imagen de archivo. (Gtres)

Si hubiera que definirlo con pocas palabras, diría que era un hombre bueno, leal, divertido, trabajador y dueño de los secretos de muchos de los personajes de la sociedad de Sevilla y del resto de España. Varias veces le tentaron para que escribiera sus memorias y siempre dijo que no. “Lo que puedo contar es muy lineal. Y lo que quieren las editoriales forma parte de la intimidad de las personas que confiaron en mí. Por lo tanto, sigo con mi vida y procuro ser feliz sin meterme en jardines que no me corresponden”. Esta conversación la mantuvimos hace unos años cuando le pregunté si ningún editor le había tentado para que publicara su vida, por otra parte muy interesante.

Estudió Turismo en contra de la voluntad de sus padres, que querían un abogado en casa. Viajó por medio mundo y se encargó del tema del protocolo en la Expo de Sevilla, llevó la comunicación de Isla Mágica y años después viajó a Shanghái para encargarse del pabellón de España en la Exposición Universal del 2020. De esa época contaba mil y una anécdotas y de su poca afición a la comida china. Viajó por medio mundo hasta que dejó de hacerlo estos últimos años. Prefería dedicarse a sus amigos, a su familia y a seguir colaborando en Canal Sur.

placeholder Carlos Telmo, en una de sus últimas apariciones públicas. (Gtres)
Carlos Telmo, en una de sus últimas apariciones públicas. (Gtres)

Cuando enfermó estuvo un tiempo en que no podía hablar y nos comunicábamos por mensajes de WhatsApp. Y si no tenía ganas de escribir, él mismo me dirigía a su Facebook, donde contaba cómo se encontraba. No tenía ningún problema para mostrar imágenes suyas en una camilla de hospital, en silla de ruedas, en su casa jugando a las cartas o en cualquiera de las actividades lúdicas a las que asistía. “Era un hombre muy preparado y, sobre todo, muy serio a la hora de trabajar. Siempre facilitaba las cosas y no entorpecía la labor del resto. No le gustaba ser protagonista. Cuando abrí Joy Sherry en 1986 en el Puerto de Santa María lo contraté como relaciones públicas y ya no tuve que preocuparme para que los VIP que acudieran estuvieran bien atendidos. Solo tengo buenas palabras hacia él”, recuerda el empresario Pedro Trapote.

Tenía la mejor agenda de Sevilla y de Madrid. Desde presidentes y CEOs de empresas importantes a modelos, modistos internacionales, banqueros y hasta estafadores de cuello blanco. Su espectro de contactos era impresionante y siempre estaba dispuesto a facilitar el trabajo a los periodistas.

placeholder Carlos Telmo, en una imagen de archivo. (Gtres)
Carlos Telmo, en una imagen de archivo. (Gtres)

Se encargó de organizar la primera boda de Eugenia Martínez de Irujo y Francisco Rivera y la tercera de la duquesa de Alba con Alfonso Díez. No era tarea fácil porque se debía a su amistad con Cayetana y la lealtad que eso acarreaba y, por otro lado, cumplir con su trabajo de cara a la prensa. Y lo hacía muy bien. Daba detalles que no comprometían, pero que servían para dar color a las crónicas. Era un maestro en que mujeres y hombres divorciados que no se llevaban bien no coincidieran en la misma mesa y tampoco con los amantes respectivos cuando organizaba una fiesta. Y, sin embargo, gracias a él hubo parejas de gente joven que se conocieron ya que compartieron mesa y mantel.

Nati Abascal coincidía con él en Sevilla: “Era muy divertido y hubo una época en que todo lo que pasaba en Sevilla lo organizaba él”. Cayetano Martínez de Irujo también tiene un recuerdo bonito hacia el amigo leal de su madre: “Era muy profesional. Escrupuloso en su trabajo. Enormemente correcto, educado y muy amable”.

Rocío Martín, colaboradora de programas de Canal Sur, Antena 3 y Telecinco, le dedica palabras muy bonitas: “Era un hombre inteligente, sabía mucho de moda, de arte, de cine. Un hombre culto con el que podías estar horas hablando con él. Tenía el don de la palabra y sabía explicar las cosas. Y lo mejor, un sentido del humor tremendo. Yo lo definiría como un hombre muy completo. Para él todo el mundo era igual y espero que nos siga enviando desde donde esté su buen rollo”.

Carlos Telmo ha fallecido en Sevilla, su ciudad de adopción. Ronda fue la tierra que le vio nacer hace 75 años y presumía de esos genes rondeños. Había una propuesta para que le nombraran hijo predilecto, pero no llegó a tiempo ese reconocimiento. Es lo que suele pasar cuando los que se tienen que encargar están a otras cosas. Ese homenaje póstumo debería ponerse en marcha.

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