Mabel de Holanda: la verdad detrás del testamento del príncipe Friso
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Una herencia pensando en sus hijas

Mabel de Holanda: la verdad detrás del testamento del príncipe Friso

Cuando, hoy hace siete años, falleció Friso de Orange-Nassau poco se supo de la herencia que dejó, unos datos que se revelaron poco después de conocer el origen de la inmensa fortuna de su mujer, Mabel de Holanda

Foto: Mabel y Friso de Holanda en 2011. (Cordon Press)
Mabel y Friso de Holanda en 2011. (Cordon Press)

Hace unos meses conocíamos el origen de la fortuna que había hecho a Mabel de Holanda estar entre las 500 personas más ricas de su país, unas semanas después conocimos otros datos económicos sobre la pareja que formó con el fallecido príncipe Friso. Friso de Orange-Nassau dejó, al fallecer, lo que actualmente forma parte de la riqueza de su mujer, por ejemplo una parte de esa fortuna vendría por las acciones que tiene Mabel en la empresa de pagos Adyen y que habría adquirido el príncipe Friso al poco tiempo de su creación. Además, el buen ojo de Mabel para estos temas no lo tuvo solo al no vender las acciones cuando se le presentó la oportunidad, duplicando ahora su valor, sino también para gestionar el destino del patrimonio de su marido una vez fallecido, hoy hace ya siete años.

Según confirmaron algunos medios holandeses, fue la princesa Mabel la responsable de redactar el testamento de su marido, unos meses antes de morir. Un año después de aquel fatídico 17 de febrero de 2012, cuando sufrió el accidente de esquí que le provocó numerosas lesiones cerebrales, los médicos tuvieron que darle a su esposa la peor noticia: no respondía a los tratamientos y no había curación posible para él. Friso no esperaba un final tan trágico y prematuro, por lo que no tenía ningún testamento redactado ni ningún poder legal firmado. Así, Mabel tuvo que solicitar a los tribunales que le permitieran hacerlo a ella.

Friso y Mabel de Holanda, en una imagen de archivo. (Getty)
Friso y Mabel de Holanda, en una imagen de archivo. (Getty)

Una vez concedido, en abril de 2013 y pocos meses antes de su muerte, se decidió cómo se repartiría el patrimonio del segundo hijo de la princesa Beatriz. Los más de seis millones de euros que poseía se metieron en un fondo fiduciario para Mabel y sus hijas, Luana y Zaria, que no podrán disponer libremente del dinero hasta que no cumplan 18 años y que actualmente tienen 15 y 14 años, respectivamente. El fondo no se puede disolver hasta dentro de 125 años y, en caso de que no hubiera descendientes, pasaría a los descendientes de Guillermo de Holanda, su hermano Constantino y los de las hermanas de Mabel, Nicoline y Eveline.

Pero, además, Mabel estableció en el testamento que los gastos del funeral de Friso también salieran de la herencia y no se hiciera cargo la Casa Real, un gesto más que generoso y coherente con la situación, ya que el príncipe había renunciado a sus derechos monárquicos para casarse con ella. Aunque después hemos podido comprobar que Mabel ha sabido gestionar sus inversiones personales de forma muy acertada, llegando a tener un patrimonio de 290 millones, quiso asegurar el futuro de sus hijas y encontró la mejor manera de que estas no sufrieran la pérdida de su padre, al menos en la parte económica.

La princesa Mabel con sus hijas y la princesa Beatriz, en el funeral de Friso. (EFE)
La princesa Mabel con sus hijas y la princesa Beatriz, en el funeral de Friso. (EFE)
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