La metamorfosis de Rania de Jordania (no solo física): de princesa segundona a reina querida
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FAMILIA REAL HACHEMITA

La metamorfosis de Rania de Jordania (no solo física): de princesa segundona a reina querida

Durante años, Rania Al-Yassin fue una princesa más del amplio clan hachemita, hasta que en 1999 su suegro tomó una importante decisión

placeholder Foto: Rania de Jordania, en una imagen de archivo. (Reuters)
Rania de Jordania, en una imagen de archivo. (Reuters)

Cuando en 1993 el entonces príncipe Abdalá de Jordania anunció su boda con Rania Al-Yassin fue una noticia alegre para la familia real hachemita, pero tampoco tuvo una gran trascendencia. El hecho de que el primer hijo varón del rey Hussein se casase con una joven kuwaití de padres palestinos fue reseñable, aunque en esos momentos Abdalá ni siquiera era considerado como una opción a heredero del trono, ya que en esos momentos era su tío Hassan bin Talal, hermano de Hussein, el que había sido designado como futuro monarca. Así pues, durante años Rania fue una princesa más del amplio clan hachemita, una segundona, ya que como heredera consorte actuaba la esposa de Hassan, la princesa Sarvath.

Sin embargo, el destino le tenía preparada a Rania una sorpresa que la llevaría hasta el trono. Dos semanas antes de fallecer, el 24 de enero 1999, el rey Hussein cambió de parecer. Decidió retirarle a su hermano Hassan el título de príncipe heredero que llevaba desde 1965 y se lo dio a su hijo Abdalá, marido de Rania. Eso sí, con una condición: debía designar a su hermano Hamzah, hijo mayor de Hussein con su cuarta esposa, la reina Noor, sucesor. Abdalá subió al trono el 7 de febrero, día en el que murió su padre.

placeholder La boda de Rania y Abdalá. (CP)
La boda de Rania y Abdalá. (CP)

Este cambio que hizo el difunto rey no sentó demasiado bien a los jordanos por el origen británico de la madre de Abdalá, la reina Muna, segunda esposa de Hussein. Sin embargo, al haberlo dejado escrito, el actual rey se sentó en el trono y el 22 de marzo de ese mismo año decidió proclamar reina a Rania, convirtiéndose ella a sus 28 años en la reina más joven el mundo. De no haberlo hecho, su título hubiera sido el de princesa consorte, el mismo que utilizaba su suegra, la princesa Muna

En cuanto al asunto de Hamzah, el hijo de Noor, fue heredero como dejó escrito su padre hasta el 28 de noviembre de 2004 cuando Abdalá, desobedeciendo las voluntades del rey Hussein, firmó un decreto por el que le retiró el título. No estableció sucesor hasta que en 2009 hizo público que el elegido para que fuera el futuro rey de los hachemitas era el príncipe Hussein, el mayor de sus cuatro hijos con Rania, quien vino al mundo en 1994 sin que nadie imaginara que podría acabar sentado en el trono. A su llegada le siguieron Iman (1996) y Salma y Hashem, quienes nacieron cuando sus padres ya eran reyes, la primera en 2000 y el pequeño de la familia en 2005.

placeholder La familia real jordana, en su felicitación navideña. (Redes Queen Rania)
La familia real jordana, en su felicitación navideña. (Redes Queen Rania)

Una vez convertida en reina, Rania tomó todo el protagonismo del que no había disfrutado los años anteriores, cuando era una princesa más. Pronto empezó a llamar la atención de los medios internacionales por su belleza y elegancia, y también por su compromiso con distintas labores humanitarias que fueron dándole cada vez una imagen más potente a nivel global, siendo habitual en las cumbres de la ONU, en Davos, y demás eventos políticos, en los que siempre tenía un papel protagonista. Una situación que no siempre ha sido positiva, ya que en muchas ocasiones ha recibido críticas por su sobreexposición y por quitarle protagonismo a su marido, el jefe del Estado. Sin embargo, Abdalá se ha mostrado encantado con el reconocimiento de su mujer, a la que siempre ha dado su lugar.

"El rey tiene el poder ejecutivo político y económico. Yo trabajo principalmente a través de organizaciones de la sociedad civil. Pero como en cualquier sociedad, en cualquier matrimonio, te sientas a cenar y hablas de tu día, y él me dice lo que ha hecho y lo que está haciendo, y algunas veces le enseño un discurso que tengo. Siempre decimos que somos los más grandes admiradores y también los más críticos, ¡lo cual es una buena asociación!”, aseguraba en una entrevista Rania.

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Y aunque la metamorfosis de la reina ha ido más allá de lo físico, es esta la que es más notable de cara a sus ciudadanos. La Rania de ahora no tiene nada que ver con la que se casó con Abdalá en 1993. Tal como nos contó en su momento el doctor Tapia, “se pueden apreciar las secuelas de una antigua rinoplastia en el dorso nasal de la reina”. Esta operación de la que habla el reputado cirujano tuvo lugar en 1991, antes de conocer a Abdalá II. La joven, que entonces estudiaba Administración en la American University de El Cairo, estuvo trabajando para pagarse ella misma la operación, ya que se sentía acomplejada.

Después conoció a su ahora marido y se reafirmó en su condición de fan de la cirugía y los tratamientos estéticos, como muestra ahora su rostro tan poco natural. Según Lola Sopeña, asesora de medicina estética, "Rania se ha equivocado de médico a la hora de infiltrarse ácido hialurónico. Ha incurrido en un error de principiante, que es el pasarse con el perfilado de labios. Un ligero perfilado le da a los labios la turgencia y volumen que se pierde con los años y es imperceptible, no se nota el retoque. Pero si nos pasamos con la cantidad infiltrada, el resultado es el que vemos en esta foto, poco atractivo y antinatural".

Rania de Jordania
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