La tiara de perlas y diamantes escondida durante casi 60 años que reapareció en la boda de los príncipes de Jordania
En su felicitación para el nuevo año, la madre del rey Abdalá hace toda una declaración de intenciones, vestida de gala, con tiara y la orden de Hussein bin Ali, la más alta del país
Foto oficial de la boda de Hussein y Rajwa de Jordania.
Si hay un símbolo de la realeza, es la tiara. Son muchas las que poseen las diferentes casas reales del mundo, algunas con muchísimo valor histórico e incalculable valor económico. Aunque la mayor parte de ellas pertenece al joyero familiar, hay algunas que son exclusivamente de su propietaria. Es el caso de una que pertenece a la madre del rey Abdalá, Muna. Una tiara de perlas y diamantes que estuvo escondida durante casi 60 años y que reapareció en la boda de los príncipes de Jordania.
Y parece, que después de casi seis décadas sin poder lucirla, Muna no va a dejar pasar ni una ocasión para llevarla. Porque, para su último retrato oficial, el mismo que ha escogido para enviar sus deseos para el año nuevo, no ha dudado en colocársela de nuevo, dándonos su imagen más majestuosa seis décadas después.
Sobre un vestido blanco satinado, Muna luce, además de esta tiara, pendientes de perlas, varios anillos y, lo más significativo, la orden de Hussein bin Ali, la condecoración más alta del país. Creada por el rey Abdalá I, su destinatario son jefes de Estado extranjero y miembros de la familia real de alto rango, como es su caso, que la recibió mientras estaba casada con el rey Hussein.
Tarjeta de felicitación de la princesa Muna. (Corte hachemita de Jordania)
No es habitual ver a Muna con esta condecoración, como tampoco con tiara. De ahí que esta pieza haya estado escondida durante casi 60 años. Y es que apenas tuvo ocasiones de lucirla. No está claro su origen, pero sí se sabe que la llevó por primera vez en 1966, durante una visita de Estado al Reino Unido junto a su marido, Hussein de Jordania, con el que se había casado en 1961.
Después de esa cena de gala en la que estrenó esta tiara, decidió guardarla en su joyero y no volver a ponérsela hasta casi seis décadas después. Es verdad que su matrimonio no duró mucho más, ya que Hussein y Muna se divorciaron en 1972. Pero sí hubo más ocasiones en las que la entonces princesa podría haberla paseado y decidió no hacerlo, dándole prioridad a otras diademas, como la de tipo 'fringe' u otra, con aros entrelazados, también de diamantes.
Además, no solo ella tuvo ocasiones para lucirla, aunque no fueran muchas por lo poco que duró su matrimonio. Sus dos hijas gemelas, Zein y Aisha, como miembros de la corte hachemita, también han tenido la posibilidad de escoger esta tiara para grandes ocasiones, como sus respectivas bodas o cenas de Estado, pero siempre han elegido otras piezas igual de llamativas y valiosas.
Muna, detrás de la princesa Rajwa, en la boda de su nieto. (Gtres)
No sabemos el motivo, pero sí que la tiara esperó nada menos que 57 años en el fondo de su joyero. Con el divorcio del rey Hussein, Muna dejó de asistir a citas de gala y de Estado, puesto que no pertenecía ya a la Casa Real, al menos en el plano institucional. Las bodas de sus cuatro hijos tampoco fueron ocasión de lucirla, puesto que la etiqueta no la exigía.
Pero en junio de 2023, una boda real sí exigía a las invitadas lucir tiara. Ocasión perfecta para que Muna volviera a llevar esta pieza que había guardado casi seis décadas antes. Hablamos del enlace de su nieto mayor, el príncipe Hussein y la princesa Rajwa, una jornada que contó con una primera ceremonia por la tarde y una cena de gala en la que reinas y princesas lucieron sus vestidos de noche y las mejores diademas de su joyero.
La cuestión es que Muna parece estar queriendo recuperar el tiempo perdido y, a la segunda ocasión que ha tenido, no ha dudado en volvérsela a poner. Como su origen es desconocido, tampoco sabemos si fue un regalo del rey Hussein durante su matrimonio. No sería descabellado, puesto que varias de las tiaras que lució Muna mientras duró su relación habían sido un encargo del monarca para entregar a su entonces esposa. De igual modo, también es una incógnita el motivo por el que la madre del rey Abdalá decidió olvidar esta tiara y no sacarla del joyero hasta casi seis décadas después.
Si hay un símbolo de la realeza, es la tiara. Son muchas las que poseen las diferentes casas reales del mundo, algunas con muchísimo valor histórico e incalculable valor económico. Aunque la mayor parte de ellas pertenece al joyero familiar, hay algunas que son exclusivamente de su propietaria. Es el caso de una que pertenece a la madre del rey Abdalá, Muna. Una tiara de perlas y diamantes que estuvo escondida durante casi 60 años y que reapareció en la boda de los príncipes de Jordania.