Cleopatra de Oettingen-Spielberg, nueva princesa tras la inesperada muerte de su suegro, el príncipe Alberto
La Casa alemana de Oettingen-Spielberg ha anunciado este fin de semana el fallecimiento de su jefe, el príncipe Alberto, debido a un fulminante infarto que se ha llevado su vida a los 74 años
Cleopatra Zu Oettingen-Spielberg, en un desfile de Dior. (Dior)
Aunque Alemania es una república, es un país que mantiene los títulos de los antiguos miembros de las numerosas casas reales que un día existieron. Son más conocidas, por ejemplo, la de Hannover o Hohenzollern, pero existen otras pequeñas dinastías que conservan títulos y patrimonio. Una de ellas es la de Oettingen-Spielberg, que acaba de comunicar la inesperada muerte del que era el jefe de la Casa, el príncipe Alberto, a los 74 años.
Ha sido a través de las redes sociales del castillo de Oettingen, parte del patrimonio familiar y de cuya gestión era responsable, como hemos conocido su inesperado fallecimiento. Al parecer, ha sido un infarto en el que ha acabado con su vida, sin que hubiera problemas de salud previos.
La situación hace que su hijo mayor, Francisco Alberto, asuma la jefatura de esta casa real y, junto a él, su esposa Cleopatra, una royal alemana muy española convertida ya en princesa de Oettingen-Spielberg. A sus 37 años, la nueva princesa ayudará a su marido con la gestión del patrimonio familiar que ahora heredan, sin perder de vista su carrera profesional como actriz.
Tal y como compartía con Vanitatis hace tres años, es un sueño al que tuvo que renunciar durante unos años después de casarse, simplemente por la logística que suponía vivir con su marido y sus tres hijos en un castillo bastante lejos de las grandes ciudades y, por tanto, de las oportunidades laborales: "Compaginar eso con viajar, trabajar y los niños, que eran pequeñitos… Sí, pero ya cuando cumplieron dos añitos, me di cuenta de que no, que toda la vida viviendo en el campo y siendo solamente madre no iba a ser suficiente", nos confesaba.
Lo hacía, además, en una entrevista en perfecto español, ya que la hoy princesa alemana vivió durante muchos años en Chile y después en nuestro país, donde también se instaló junto a su familia hace unos años. El matrimonio sabía que en algún momento tendrían que asumir la responsabilidad del apellido y la gestión del matrimonio y quisieron vivir en España por un tiempo antes de que eso pasara.
Pero ni Cleopatra, que tenía una relación muy estrecha con su suegro, ni su marido, pensaban que ese momento llegaría mucho antes de lo esperado y de lo deseado. La pareja se instaló de nuevo en Alemania hace ahora un año y viven desde entonces en un pequeño palacete en pleno bosque, cerca de Baviera, justo en frente de la que era la casa del príncipe Alberto y donde fallecía hace unos días.
Cleopatra y Francisco Alberto Ottingen, en la boda de Casimir zu Zayn-Wittenstein-Zayn y Alana Bunte. (Cordon Press)
Porque desde esta casa real alemana se ha querido llevar la noticia con absoluto respeto y discreción, dejando unos días entre el fallecimiento de Alberto Oettingen-Spielberg y el comunicado, para respetar así el duelo familiar. Una publicación en redes sociales en la que la propia Cleopatra ha demostrado el vínculo tan especial que tenía con él: "La mejor persona que jamás haya existido. Te echaremos muchísimo de menos", escribía.
La pareja continuará ahora el legado del príncipe Alberto, quien también tuvo que tomar las riendas de la Casa antes de lo esperado, por la prematura muerte de su padre a los 55 años. Un legado marcado especialmente por su respeto a los edificios históricos, como el complejo del castillo de Ottingen, en Baviera, haciéndolo más accesible al público que nunca.
No será fácil igualar su figura, desde luego, puesto que los 50 empleados del patrimonio eran considerados por él como familia y muchos de ellos permanecían trabajando incluso más tarde de la edad de jubilación, precisamente por la relación que había con su jefe, al que hoy, junto con sus hijos y nietos, lloran con gran dolor.
Aunque Alemania es una república, es un país que mantiene los títulos de los antiguos miembros de las numerosas casas reales que un día existieron. Son más conocidas, por ejemplo, la de Hannover o Hohenzollern, pero existen otras pequeñas dinastías que conservan títulos y patrimonio. Una de ellas es la de Oettingen-Spielberg, que acaba de comunicar la inesperada muerte del que era el jefe de la Casa, el príncipe Alberto, a los 74 años.