Charlène de Mónaco rescata la tiara convertible de su posboda para la gala del Día Nacional
Tras las celebraciones de la mañana, Charlène volvió a escoger el blanco para presidir, junto al príncipe Alberto, el concierto de gala del Día Nacional de Mónaco. Lo hizo luciendo una pieza que no veíamos en 14 años
La princesa Charlène, durante el concierto de gala, con la tiara de su posboda. (Cordon Press)
Cada 19 de noviembre, la agenda de los Grimaldi está en rojo con numerosos actos para celebrar el día grande del Principado. Y tras los actos de la mañana, parte de la familia volvía a reunirse para el concierto por el Día Nacional. Una cita con etiqueta de gala en la que Charlène de Mónaco sacó de su joyero, 14 años después, la tiara de diamantes convertible de su posboda.
Fue toda una sorpresa, ya que desde aquel julio de 2011, Charlène no había vuelto a ponérsela, al menos en público. Y esta vez quiso ponerle este toque romántico, recordando así su boda con el príncipe Alberto, coronando un look con cierto aire nupcial. Porque, al igual que para los actos de la mañana, la sudafricana optó por el blanco para esta noche de gala.
Su elección, un diseño de Armani Privé plagado de lentejuelas, con un drapeado en la parte superior que le sentaba como un guante. Pero, aunque el vestido y su figura ya de por sí llamaban la atención, la gran protagonista fue esa tiara que adornaba un lateral de su cabello y que tiene tanto significado para ella y su matrimonio con el príncipe Alberto de Mónaco.
Alberto y Charlene, con los hermanos Casiraghi y Alexandra de Hannover junto a su novio. (Cordon Press)
La tiara fue creada en 2011 por Lorenz Baumer, pero con el visto bueno de Charlène a cada detalle y cada cambio que se hacía. No hubo duda entonces de cómo tenía que llamarse y la bautizaron como 'foam' -espuma en inglés- por esa capacidad para cambiar de forma y convertirse en diferentes piezas, siempre respetando esos diamantes en forma de lágrima que la coronan.
Aquel 2 de julio, Charlène la lució también como en la gala que tuvo lugar este miércoles, también vestida de blanco. Eligió la versión más pequeña de la diadema para adornar un lateral de su cabello. Pero la peculiaridad es que se puede llevar también como tiara, el uso para la que estaba ideada, y también se puede dividir para lucirla como uno o dos broches, algo que pasa con muchas otras joyas de la realeza.
La joya está compuesta por 60 diamantes de diferentes tamaños y tallas engastados en oro blanco y su diseño asemeja a una ola, representando así la pasión de Charlène por el agua y el mar, compartida además con el joyero.
Charlène, con la tiara 'espuma' de diamantes, en su posboda. (Gtres)
Para el concierto de gala que cerraba el Día Nacional de Mónaco, Charlène quiso darle todo el protagonismo a esta diadema, luciendo solo unos pequeños diamantes como pendientes para que lo que resaltara fuera esa joya nupcial. No faltó, eso sí, la banda de la Orden de San Carlos, la distinción más alta del Principado, que conjuntó con su labial rojo.
La misma banda cruzaba el pecho de su cuñada, Carolina de Mónaco, que también lució de lo más elegante con un diseño de Jenny Packhan, a la que Kate Middleton ha hecho mundialmente conocida al ser uno de los nombres a los que más recurre para sus eventos de gala. Alexandra de Hannover, por su parte, lució un diseño midi de Prada, reinterpretando la etiqueta requerida para esta cita.
La foto familiar la completaron su novio Ben y sus dos hermanos, Andrea y Pierre Casiraghi, todos ellos con esmoquin y pajarita. Así, las grandes ausentes fueron de nuevo la princesa Estefanía, a la que llevamos años sin ver en esta cita, así como Carlota Casiraghi y Beatrice Borromeo, que sí habían asistido a los actos de la mañana. Un broche de oro para cerrar el Día Nacional de Mónaco y en el que no fue casualidad que Charlène eligiera esta joya nupcial.
Cada 19 de noviembre, la agenda de los Grimaldi está en rojo con numerosos actos para celebrar el día grande del Principado. Y tras los actos de la mañana, parte de la familia volvía a reunirse para el concierto por el Día Nacional. Una cita con etiqueta de gala en la que Charlène de Mónaco sacó de su joyero, 14 años después, la tiara de diamantes convertible de su posboda.