Serenísima Charlène: el poderoso mensaje de la princesa a través de su look en el Día Nacional de Mónaco
La princesa ha elegido para las celebraciones del Día Nacional de Mónaco un look total white cargado de simbolismo, con tocado y pendientes de diamantes
La princesa Charlène, en el Día Nacional de Mónaco. (Getty)
La Roca se viste este miércoles de gala para su día grande, con los Grimaldi casi al completo reunidos en palacio para celebrar el Día Nacional de Mónaco. Una jornada en la que hemos visto a una Charlène más 'serenísima' que nunca y con un poderoso look con un claro mensaje. Su elección, un traje de chaqueta en un blanco impoluto, con tocado y chatones de diamantes.
Su primera aparición en esta jornada ha sido, como siempre, en el Te Deum que se celebra en la catedral, hasta donde ha llegado acompañada de su marido, el príncipe Alberto, y de sus dos cuñadas, las princesas Carolina y Estefanía. Las dos hermanas Grimaldi son indispensables también en esta cita que reúne a toda la familia.
El resto de Grimaldi esperaba ya en el templo, ocupando los bancos del lateral del altar y sentados conforme al protocolo. Así, veíamos en primera fila a los hermanos Casiraghi junto a Alexandra de Hannover y Louis Ducruet. Tras ellos, Tatiana Santo Domingo y Camille Gottlieb, que no está en la línea de sucesión al trono al haber nacido fuera del matrimonio de Estefanía de Mónaco.
Charlène y Alberto llegando a la Catedral. (Getty)
Pero volviendo a Charlène, se ha convertido en la gran protagonista de esa llegada al Te Deum, principalmente por ese look que se ha convertido en una firme declaración de intenciones. La princesa no escogía un blanco tan limpio desde 2019, cuando su presencia en Mónaco y su relación con su marido era cuestionada constantemente.
Por aquel entonces, era raro ver una sonrisa en su rostro, por mucho que se tratara del Día Nacional, cita que al final se traduce en una reunión familiar. Y precisamente ese era uno de los problemas: también la relación con sus dos cuñadas, especialmente con Carolina estaba en el punto de mira. Pero desde entonces, las cosas han cambiado mucho.
Tras su enfermedad, Charlène es una mujer completamente renovada y así ha querido demostrarlo con este diseño. El color de las novias, de la pureza, es también el de la renovación y la calma. Así, mientras hace tres años lo combinaba con negro, en un look que además fue bastante cuestionado, esta vez le ha dejado todo el protagonismo, con un traje hecho a medida con el tocado a juego.
Alberto y Charlène, a su llegada al templo. (Getty)
Su conjunto blanco perlado se ha llevado toda la atención para los fotógrafos, que reparten su trabajo de la jornada entre la catedral y el Palacio Grimaldi, con la familia asomándose a los balcones como uno de los puntos calientes del Día Nacional. Además, los Casiraghi contaban con la presencia de Beatrice Borromeo, en lo que supone su primera aparición pública tras convertirse en madre por tercera vez.
Charlène no ha tenido dudas en la combinación ganadora, añadiendo a su look todos los complementos en el mismo color. Una blusa con pliegue en el cuello completaba un poderoso estilismo en el que no faltaba un tocado tipo casquete con redecilla, que daba un punto de misterio a su mirada. Y veíamos el mismo color nacarado en el clutch, con los zapatos también en blanco.
Pero no podemos obviar los diamantes, infalibles en cualquier look. La princesa de Mónaco ha elegido unos espectaculares chatones, a los que recurre en grandes ocasiones, especialmente cuando tiene que vestir de gala. En esta ocasión, fiel al protocolo con un traje de chaqueta, también ha sido fiel a unas joyas que rara vez le fallan.
La Roca se viste este miércoles de gala para su día grande, con los Grimaldi casi al completo reunidos en palacio para celebrar el Día Nacional de Mónaco. Una jornada en la que hemos visto a una Charlène más 'serenísima' que nunca y con un poderoso look con un claro mensaje. Su elección, un traje de chaqueta en un blanco impoluto, con tocado y chatones de diamantes.