El abrazo de Carolina y Estefanía de Mónaco, analizado por un experto en lenguaje corporal: "Hay cuestiones no resueltas"
En una ceremonia de entrega de condecoraciones, las hermanas se han dado un abrazo, una imagen que no se producía en público desde hace mucho y que ha analizado un experto
Este martes, un día antes de la gran celebración del Día Nacional de Mónaco, ha tenido lugar un acto altamente simbólico: la entrega de distinciones de la Orden del Mérito Cultural. En esta ocasión, Estefanía ha sido elevada al grado de Comandante, un reconocimiento que ensalza su compromiso con la cultura y la vida artística del Principado. La medalla se la ha entregado su hermana mayor, Carolina, en presencia de Alberto II y de los hijos de Estefanía, Louis Ducruet y Camille Gottlieb.
Lo que en apariencia ha parecido un gesto formal de protocolo rápidamente se ha convertido en noticia: un abrazo entre hermanas, un gesto que lás cámaras han captado y que no se veía desde hacía años. La relación entre Carolina y Estefanía ha sido, desde hace décadas, complicada, y cualquier interacción entre ellas despierta interés mediático y del público.
Para conocer más de este momento, Vanitatis ha consultado a Cristian Salomoni, experto en comunicación no verbal del Instituto Internacional de Análisis de la Conducta. Su evaluación revela matices que pasan desapercibidos en la superficie: “No es un abrazo al uso normal; Estefanía agarra de manera poco convencional a su hermana, sin la sincronía típica de un abrazo fraternal. Se nota cierta rigidez y distancia corporal".
Salomoni añade que Estefanía "aparenta incomodidad y tristeza. Desvía la mirada de Carolina y de la cámara hacia la medalla, con un gesto pensativo y melancólico. Su postura corporal sugiere que intenta mantener cierta distancia, incluso con movimientos sutiles. En la foto oficial vemos como aparta la pierna izquierda de su hermana, un gesto que indica una ligera intención de evadirse del contacto”.
Alberto de Mónaco junto a sus dos hermanas, Carolina y Estefanía. (Getty)
Y concluye: “Aunque el gesto ha sido respetuoso, parece que aún hay cuestiones emocionales no resueltas entre las hermanas, y el abrazo refleja un acercamiento formal más que una reconciliación sincera”.
La relación entre Carolina y Estefanía no siempre ha sido fácil. Desde jóvenes, las princesas mostraron personalidades muy distintas: Carolina ha tenido un perfil más formal y ligado al protocolo, mientras que Estefanía adoptó un estilo más libre y rebelde, lo que generó fricciones desde el inicio.
Un momento decisivo en su distanciamiento fue la trágica muerte de su madre, Grace Kelly, en 1982. Según rumores de prensa, las dos gestionaron el duelo de manera muy distinta, y algunos especulan que esto marcó un abismo emocional entre ellas. Más adelante, conflictos por la herencia de su padre, Rainiero, intensificaron la distancia, y la prensa también ha resaltado episodios donde la rivalidad y la falta de complicidad han quedado evidentes en actos públicos.
Carolina y Estefanía de Mónaco. (Efe)
A pesar de los años, y aunque no exista una enemistad abierta, el vínculo sigue siendo frágil. Expertos describen su relación como un “conflicto congelado”: no hay acercamiento real, los silencios y la escasa intimidad predominan, y cualquier gesto de cercanía, como el abrazo reciente, se observa con atención y análisis, reflejando una herida emocional que todavía no se ha cerrado del todo.
Este martes, un día antes de la gran celebración del Día Nacional de Mónaco, ha tenido lugar un acto altamente simbólico: la entrega de distinciones de la Orden del Mérito Cultural. En esta ocasión, Estefanía ha sido elevada al grado de Comandante, un reconocimiento que ensalza su compromiso con la cultura y la vida artística del Principado. La medalla se la ha entregado su hermana mayor, Carolina, en presencia de Alberto II y de los hijos de Estefanía, Louis Ducruet y Camille Gottlieb.