Kate Middleton apuesta por su fórmula diplomática con sombrero canotier y perlas para la entronización de la nueva arzobispa de Canterbury
Entre los más de dos mil asistentes, los príncipes de Gales han acudido al nombramiento de la nueva líder de la Iglesia anglicana, en sustitución del rey Carlos III
La ceremonia celebrada hoy en la Catedral de Canterbury ha marcado un hito en la historia de la Iglesia anglicana con la toma de posesión de Sarah Mullally como nueva arzobispa, la primera mujer en asumir este cargo. Siguiendo la tradición, Mullally ha llamado a la puerta oeste del templo y ha tomado asiento en la Cátedra de San Agustín antes de pronunciar su primer sermón, en una jornada que representa tanto un cambio histórico como un nuevo comienzo para la institución. El acto, que simboliza el inicio oficial de su ministerio tras la dimisión de Justin Welby, ha reunido a más de 2.000 asistentes, entre ellos el primer ministro Keir Starmer y los príncipes de Gales.
El príncipe Guillermo asistió en representación del rey Carlos III, en su papel como Defensor de la Fe, en una ceremonia en la que, según la BBC, mostró su deseo de estrechar lazos con la Iglesia y donde pudo escuchar el primer sermón de Sarah Mullally como nueva arzobispa. La relevancia histórica del acto también motivó la presencia de Kate Middleton algo que no sorprende, ya que, como recoge el Daily Mail, la princesa encontró un importante apoyo en su fe durante su reciente lucha contra el cáncer.
En las últimas semanas, Kate parece tener una formula estrella, apostando por abrigos que estilizan su figura y crean una silueta diplomatica Apostó por el clásico abrigo ‘Washington’ de Suzanneh, que además lleva apostillado ‘Princesa de Gales’ en su honor. Inspirado en un abrigo de caza vintage, esta confeccionado en mezcla de lana virgen y cachemira, con un corte midi semientallado, ribeteado con satén de seda negro y detalles de doble botonadura con botones negros de imitación de cuerno que aportan un toque elegante.
Además, Kate llamó la atención con un elegante sombrero canotier de paja, decorado con un estampado de pata de gallo en tonos negro y marfil. Completó su look con unos pendientes inspirados en los tallos de coliflor en flor, compuestos por un racimo de siete perlas acompañadas de pequeños diamantes. No era la primera vez que los lucía: se sabe que los ha llevado hasta en diez ocasiones, incluyendo sus apariciones en Wimbledon y el bautizo del principe Louis.
La jornada de hoy no ha supuesto el primer contacto entre la nueva arzobispa y la Casa Real. El mes pasado, Sarah Mullally mantuvo una reunión privada con los principes de Gales en el Palacio de Lambeth, residencia oficial de la líder de la Iglesia de Inglaterra. Aunque los príncipes no asisten con frecuencia a oficios religiosos, han mostrado un respaldo constante a la institución. Además, la arzobispa ya ha coincidido en varias ocasiones con el rey Carlos III desde su nombramiento en octubre; uno de los encuentros más recientes tuvo lugar junto a la reina Camila, en Sandringham, donde Mullally pronunció el sermón del servicio dominical. Estos contactos previos reflejan la estrecha relación que ya mantiene con la familia real antes incluso del inicio oficial de su ministerio.
La ceremonia celebrada hoy en la Catedral de Canterbury ha marcado un hito en la historia de la Iglesia anglicana con la toma de posesión de Sarah Mullally como nueva arzobispa, la primera mujer en asumir este cargo. Siguiendo la tradición, Mullally ha llamado a la puerta oeste del templo y ha tomado asiento en la Cátedra de San Agustín antes de pronunciar su primer sermón, en una jornada que representa tanto un cambio histórico como un nuevo comienzo para la institución. El acto, que simboliza el inicio oficial de su ministerio tras la dimisión de Justin Welby, ha reunido a más de 2.000 asistentes, entre ellos el primer ministro Keir Starmer y los príncipes de Gales.