El último viaje de Estado de Guillermo Alejandro y Máxima de los Países Bajos comenzó el pasado domingo, cuando la pareja real aterrizó en el aeropuerto internacional Johan Adolf Pengel, en Surinam, antigua colonia holandesa. La visita está dedicada a conmemorar la independencia del país en 1975, después de su etapa como estado constituyente del Reino de los Países Bajos, con autonomía plena, salvo en defensa y política exterior. Durante estos días, la reina ha dejado a un lado sus looks más otoñales para adaptarse al clima cálido y las altas temperaturas propias de esta región situada al norte del Ecuador.
En su primer día, Máxima ha deslumbrado de blanco, para la recepción de bienvenida de la presidenta Simons y su esposo en el Palacio Presidencial en Paramaribo, capital del país, seguida de un tête-à-tête o conversación privada. Optó por un nuevo vestido vaporoso de encaje calado de la firma Natan que deslumbró por sus amplios volantes. Aunque es de estreno, se trata de una nueva versión porque ya tiene lució el mismo diseño en azul turquesa en el año 2023, en Den Bosch.
Los Reyes junto a la presidenta Simons. (EFE)
Lo que más llamó la atención de su atuendo fue el broche de perla redonda que perteneció a la reina Emma de los Países Bajos. Se trata de una pieza destacada, con una gran perla ovalada en el centro y dos elementos laterales adornados con diamantes: una fila interior de cuatro gemas mayores y ocho más pequeñas, de la que cuelga una elegante perla en forma de gota.
La reina Máxima en 2023. (Gtres)
Esta joya, muy reconocida dentro de la histórica colección Orange, fue también utilizada en su momento por la princesa Beatriz durante su reinado, y Máxima ya la había lucido este año en el Día Nacional del Recuerdo. Para su primer día en Surinam, sin embargo, decidió llevarla de una forma distinta: integrada en el cinturón y combinada con unos pendientes largos de Steltman, además de una pulsera de perlas que completaba el conjunto.
Máxima durante la jornada de bienvenida. (Gtres)
Por otro lado, su peinado con un moño inclinado le permitió lucir con elegancia un gran sombrero de paja. Su atuendo se remató con un bolso de mano color arena, guantes y zapatos de tacón nude. La pareja real brilló durante la jornada de bienvenida, donde fueron recibidos por escolares surinameses y holandeses congregados en el palacio. La primera jornada concluyó con la colocación de una corona en la estatua de Mama Sranan, símbolo de la ‘madre Surinam’.
El último viaje de Estado de Guillermo Alejandro y Máxima de los Países Bajos comenzó el pasado domingo, cuando la pareja real aterrizó en el aeropuerto internacional Johan Adolf Pengel, en Surinam, antigua colonia holandesa. La visita está dedicada a conmemorar la independencia del país en 1975, después de su etapa como estado constituyente del Reino de los Países Bajos, con autonomía plena, salvo en defensa y política exterior. Durante estos días, la reina ha dejado a un lado sus looks más otoñales para adaptarse al clima cálido y las altas temperaturas propias de esta región situada al norte del Ecuador.