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EL LOCAL CELEBRA SUS 50 AÑOS

Annabel’s, el sótano londinense más exclusivo del mundo, huele a sexo

No es un club más para ricos. Es un habitáculo donde millonarios, celebrities, royals y políticos se desmelenan con la garantía de que sus locuras no van a ser noticia

La leyenda cuenta que a los Beatles se les prohibió la entrada porque no llevaban corbata. Pero no es cierto. La verdadera razón por la que se les mandó a su casa es que no tenían los zapatos adecuados. Sin duda alguna, craso error por parte de los de Liverpool. ¿En qué estaban pensando? Todo el mundo sabe las normas que existen para entrar a Annabel´s, el sótano más exclusivo de todo el mundo, que ahora celebra sus 50 años de existencia.

La vida bajo tierra del 44 Berkeley Square es un universo aparte. Aquello no es un club más para ricos. Es un habitáculo donde millonarios, celebrities, royals y políticos se desmelenan con la garantía de que sus locuras no van a ser luego portadas del Daily Mail o The Sun. Lo dice la mismísima Anna Wintour: “La gente se siente segura. Sabe que va a estar cuidada”. Y ya se sabe que cuando la editora de Vogue habla, el resto de los mortales dicen “amén”.

Anna Wintour, directora de 'Vogue', con Richard Caring (Annabel's)
Anna Wintour, directora de 'Vogue', con Richard Caring (Annabel's)

Durante 50 años, lo que ha pasado en Annabel´s se ha quedado en Annabel´s. Pero, con motivo del aniversario, se emite ahora un documental que revela cómo pasa las noches de fiesta la gente más selecta del mundo. La cinta A String of Naked Lightbulbs (Una cadena de bombillas desnudas), dirigida por Greg Fay y producida por Ridley Scott, se estrenará el próximo 28 de octubre en el cine Curzon de Mayfair, dónde si no.

La Reina Isabel II en Annabel's
La Reina Isabel II en Annabel's

Su exclusiva clientela sabe que no tiene nada que temer, pero algún que otro secreto sí que se escapa. Como que Diana de Gales y Sarah Ferguson bailaron desenfrenadas vestidas de policía, que la reina Isabel II celebró el 70 cumpleaños de la condesa de Airlie, su amiga y dama de honor, con un Martini sin limón o que Lady Gaga ha sido la última en cantar para una audiencia acostumbrada a hospedarse en el hotel Claridge. Vanitatis ha intentado saber cuánto cuesta hacerse socio, pero desde el club aseguran que es “información confidencial”.

Mick Jagger es el ‘enchufado’

Frank Sinatra, Aristóteles Onassis, Jacqueline Kennedy, Elizabeth Taylor, Margaret Thatcher, Lord Lucan, Kate Moss, Jack Nicholson, Mick Jagger… son sólo algunos de los que han bajado por la escalinata. De hecho, al vocalista de los Rolling Stone es al único al que se le deja entrar sin necesidad de cumplir con el dress code.

Aunque los tiempos han cambiado. Los hombres ya no tienen por qué llevar corbata, pero deben vestir con camisa y chaqueta y no se la pueden quitar ni siquiera cuando están bailando. A las mujeres se les permite utilizar pantalones a medida, pero el vaquero, cuero y ante están prohibidos tanto para ellos como para ellas. Jagger, como decimos, goza de un estatus especial y puede ir incluso si está “en pijama” por órdenes de Mark Birley, el fundador del imperio.

Pista de baile en la que se han desmelenado las estrellas (Annabel's)
Pista de baile en la que se han desmelenado las estrellas (Annabel's)

La historia de los dueños del club es casi tan rocambolesca como las locuras de su clientela. Birley, educado en el elitista (y carísimo) colegio de Eton (el mismo de donde han salido el príncipe Carlos o el primer ministro, David Cameron) era hijo de Sir Oswald Birley y su tempestuosa esposa irlandesa Rhoda Pike.

El empresario había trabajado en publicidad y para Hermès, el fabricante de artículos de lujo. Pero cuando su amigo John Aspinall montó el casino Club Clermont, le ofreció el contrato de arrendamiento del sótano y le vino a la mente una gran idea. En un principio, pensó en un pequeño piano-bar donde los jugadores podían contar sus ganancias o ahogar sus penas bajo las bóvedas. Sin embargo, su arquitecto, Philip Jebb, el nieto del escritor Hilaire Belloc, sugirió cavar el jardín, y Birley decidió crear un club mucho más ambicioso.

Lo llamó como su entonces glamurosa esposa, Annabel Vane-Tempest-Stewart, la hija del marqués de Londonderry, mejor conocida ahora como Lady Annabel Goldsmith. Birley tenía claro que el club debía “oler a exclusividad y sexo".

Amy Adams, Tom Cruise y Andrea Riseborough (Annabel's)
Amy Adams, Tom Cruise y Andrea Riseborough (Annabel's)

Un local para todos los públicos

El éxito de Annabel´s radicó en su capacidad para atraer a la nueva generación de la década de 1960, tanto de celebrities como nuevos ricachones. Tal y como Wintour explica en el documental, “todos esos diferentes mundos se entremezclaban. Los peluqueros más famosos, con duquesas… todo el mundo quería ir a Annabel's”.

Uno de los salones restaurante de Annabel's
Uno de los salones restaurante de Annabel's

Birley se propuso crear un lugar que simulara una casa de campo inglesa en medio de la ciudad. La sala principal está amueblada con cómodos y acogedores sofás, sillones esponjosos y una mezcla ecléctica de arte: pinturas al óleo de los perros del propietario junto con piezas de Augustus John, Sir William Nicholson y Sir Jacob Epstein y dibujos originales de HM Bateman. Algo sencillo.

Todo está dominado por un gran Buda, una imagen tranquila que nunca se altera de lo que ve a su alrededor. El decorado no ha cambiado mucho desde entonces; en definitiva, sigue siendo igual de ideal.

Las historias que han pasado en el subterráneo son leyenda, como la de aquella noche de 1986. El príncipe Andrés estaba celebrando su despedida de soltero en otro lugar y, de repente, llegaron Lady Di y Sarah Ferguson vestidas como policías. Uno de los clientes se quejó al maître: “Hay un par de idiotas ahí, alterando a la gente”. Nadie las reconoció.

Algunos miembros cuentan cómo en la década de los 90 estuvo un poco de capa caída, convirtiéndose en un lugar donde "el Medio Oriente se encontraba con la mediana edad". Pero ni por esas cayó su popularidad. Hoy en día por sus mesas se puede ver a Nicky Haslam, el diseñador de interiores, o Pippa Middleton, la hermanísima de la duquesa de Cambridge.

Imagen de la sala de fumadores de la sala Annabel's
Imagen de la sala de fumadores de la sala Annabel's

El retrato de los fundadores del club todavía cuelga en una pared. Annabel y Mark Birley tuvieron tres hijos: Rupert, quien desapareció mientras nadaba en la costa de África occidental en 1986; Robin, que resultó gravemente mutilado por un tigre cuando era niño y ahora dirige su propio club privado, e India Jane, una artista.
Otra de las estancias de Annabel's
Otra de las estancias de Annabel's

Con el tiempo Annabel comenzó un romance con el amigo de su marido, el financiero multimillonario James Goldsmith. Tuvieron tres hijos: Jemima, periodista y activista; Zac, ahora convertido en diputado conservador, y el ecologista Ben.

Durante un tiempo, el club estuvo a cargo de los hijos de Birley. Pero hubo algunos problemas familiares, con detectives privados de por medio, y, poco antes de morir en 2007, el empresario se lo vendió a Richard Caring, el magnate de la moda, por 90 millones de libras. El nuevo dueño asegura que “no hay otro lugar tan maravilloso en el mundo”.

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