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Cuando Cary Grant compraba camisas en Madrid y rompió una botella en Chicote
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120 aniversario

Cuando Cary Grant compraba camisas en Madrid y rompió una botella en Chicote

Celebramos la onomástica del actor repasando algunas anécdotas de su paso por España, país que también estuvo muy presente en una carrera llena de éxitos

Foto: Grant en una de sus fotografías de estudio. (CP)
Grant en una de sus fotografías de estudio. (CP)

"Todo el mundo quiere ser Cary Grant. Incluso yo quiero ser Cary Grant". Archibal Alexander Leach, más conocido como Cary Grant, pronunció esa frase al tratar de responder a un periodista por qué todo el mundo parecía estar enamorado de él. El protagonista de 'Charada' o 'Con la muerte en los talones' caía bien a hombres, mujeres y niños. Hoy, cuando se cumplen 120 años de su nacimiento, diríamos que su target era amplísimo. Fue una estrella de las de antes y, a la hora de escribir sobre él, se pueden elegir varias vertientes: su afición al LSD, su ambigua sexualidad con el comentado romance (o eso se dice) con Randolph Scott mediante o una filmografía en la que caben Hawks, Cukor, Hitchcock o Stevens.

También Stanley Kramer, que le dirigió en 'Orgullo y pasión', cinta que Grant rodó en España junto a Frank Sinatra y Sophia Loren; una superproducción ambientada en la Guerra de la Independencia. Fue la filmación que lo trajo de nuevo a nuestro país, en el que dejó rastro y en el que también fue recibido como la superstar que era. En Vanitatis lo hemos comprobado con algunos testimonios como el de Carmen Álvarez, responsable de la camisería Burgos, en la que el actor británico solía comprar allá por 1956. Los registros que posee de aquel año, en el que sus abuelos se encargaban del local, muestran las preferencias del intérprete en el vestir cuando pasaba tiempo en la capital de España.

placeholder Archivos de las peticiones de Cary Grant en la camisería Burgos. (Cortesía)
Archivos de las peticiones de Cary Grant en la camisería Burgos. (Cortesía)

A través de los registros vemos, por ejemplo, que pese a su fama de tacaño a Grant le gustaba regalar pañuelos a sus amigos con sus iniciales bordadas. También que ordenaba hacerse camisas estilo 'torero' o que sus corbatas solían ser de seda. "Era muy educado. Venía y se sentaba en la tienda las tardes que pasaba por aquí. Incluso estaba de charla", asegura Álvarez, según el testimonio que le dejaron sus propios abuelos.

Pero las anécdotas del 'gentleman' por excelencia en Madrid no acaban ahí. El Museo Chicote, epicentro de la gente vip de aquellos años, también vio pasar a Cary Grant por sus estancias en vida del mítico Perico Chicote. "En una ocasión vino con amigos, estaba de juerga, y Perico Chicote lo bajó a los almacenes, donde antiguamente estaba el museo lleno de botellas. Sin querer, le tiró una de la colección privada. Cary Grant se quería morir de la vergüenza y Chicote le dijo que ni se preocupara. Durante tiempo, intentó buscar esa botella que le había reventado. Era un licor indígena y finalmente la consiguió. Perico Chicote se quedó tan impresionado que le dio más protagonismo a esta botella en la colección", nos recuerda Rubén Gómez, encargado y socio del Museo Chicote, establecimiento que sigue hoy siendo un emblema de la noche madrileña y ha visto pasar por sus estancias a Ava Gardner, Sinatra y mil astros de Hollywood.

placeholder Cary Grant en 'Los Blandings ya tienen casa'. (CP)
Cary Grant en 'Los Blandings ya tienen casa'. (CP)

Entre Ávila, Segovia y Santiago

Madrid no fue el único lugar por el que pasó el protagonista de 'La fiera de mi niña' en aquellos años, cuando era un maduro actor que ya apenas tenía nada que demostrar. El rodaje de 'Orgullo y pasión' tuvo lugar entre Ávila y Segovia y, entre toma y toma, se vivió una montaña rusa emocional. Dos años antes de la filmación, la protagonista femenina, una voluptuosa Sophia Loren, se había enamorado de Carlo Ponti.

El productor echó un cable a la actriz para que formase parte del reparto, pero casi se arrepiente unos meses después. Ponti no contaba con que Cary Grant coquetease con la chica de sus sueños. El protagonista de 'Con la muerte en los talones' quiso proponerle matrimonio a la Loren y cuentan las malas lenguas que incluso llegó a ridiculizar a Ponti. Ella no solo rechazó las insinuaciones del galán, sino que defendió a su amado con la furia que la caracterizaba en aquellos años. Hubo, por supuesto, otras versiones. Algún miembro del rodaje dijo que, entre paseo y paseo, los dos actores vivieron un apasionado idilio. Pero la primera versión es la que ha prevalecido con el paso de los años.

placeholder Cartel de 'Orgullo y pasión'.
Cartel de 'Orgullo y pasión'.

Los que conocieron a Grant durante el rodaje también recuerdan su pasión por uno de los burros que formaban parte de la filmación. Es un hecho que lo primero que Grant quiso hacer al poner un pie en España fue conocer a Tesoro, que así se llamaba el asno. El resto del anecdotario del galán mientras estaba en un país que durante la posguerra confundía su nombre (muchos lo llamaban Gary en lugar de Cary) es igualmente memorable. Cary Grant se alojaba en el hotel Palace y, entre toma y toma, la estrella también se paseó por el Madrid de 1956 comprobando cómo mujeres, niños y hombres lo reconocían al pasar por lugares tan emblemáticos como la plaza de Colón. De esto último, de hecho, hay testimonio gráfico, así como de su comida en Segovia con la Loren.

El rodaje de 'Orgullo y pasión' también se desplazó hasta Santiago de Compostela. Allí se pudo ver al actor vestido de época, rodeado de carruajes y toda la parafernalia de época de la cinta. "Levaba o pantalón todo cheo de merda", declaraba hace unos años Suso Rey, el hostelero de la Facultade de Xornalismo de Santiago, a un medio gallego. Ese pantalón era para él la memoria más viva del paso de Grant por tierras gallegas.

placeholder Grant en 'Con la muerte en los talones', su film más famoso junto a Hitchcock. (CP)
Grant en 'Con la muerte en los talones', su film más famoso junto a Hitchcock. (CP)

El retiro de Cary Grant llegó unos años después del paso por España, a mediados de los 60. Su leyenda ya era tamaño XXL para entonces. El Oscar honorífico que le concedieron en 1970 por toda su carrera, durante la que le habían considerado un mero 'entertainer', parecía una justa compensación por un gremio que nunca se lo había tomado en serio, sobre todo la crítica más sesuda. Aquella noche de premios, este artista de vodevil convertido en galán por excelencia dejó caer alguna lágrima por sus mejillas. Al haber aparcado su labor profesional, ni siquiera se molestó en disimular su pelo blanco o esos años que ya empezaban a pesarle. El 29 de noviembre de 1981, cuando preparaba una de sus charlas en el teatro Adler de Davenport, sufrió un derrame cerebral. Pocas horas después, murió en un remoto hospital de Iowa. Reconocido en vida, pese a lo que se le resistió el Oscar, Cary Grant pudo comprobar que no solo él quería ser Cary Grant. Todos, absolutamente todos, hemos querido serlo en algún momento de nuestras vidas.

"Todo el mundo quiere ser Cary Grant. Incluso yo quiero ser Cary Grant". Archibal Alexander Leach, más conocido como Cary Grant, pronunció esa frase al tratar de responder a un periodista por qué todo el mundo parecía estar enamorado de él. El protagonista de 'Charada' o 'Con la muerte en los talones' caía bien a hombres, mujeres y niños. Hoy, cuando se cumplen 120 años de su nacimiento, diríamos que su target era amplísimo. Fue una estrella de las de antes y, a la hora de escribir sobre él, se pueden elegir varias vertientes: su afición al LSD, su ambigua sexualidad con el comentado romance (o eso se dice) con Randolph Scott mediante o una filmografía en la que caben Hawks, Cukor, Hitchcock o Stevens.

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