¿Qué tienen de especial los cristales Swarovski?
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¿Qué tienen de especial los cristales Swarovski?

Todos quieren tener una alhaja de Swarovski en sus joyeros. Aunque no son las más caras del mundo, los cristales de esta marca europea son de

Todos quieren tener una alhaja de Swarovski en sus joyeros. Aunque no son las más caras del mundo, los cristales de esta marca europea son de los más prestigiosos. Para ejemplo, un botón. En la última Pasarela Cibeles muchos trajes y biquinis estaban adornados por estas joyas. Las famosas las lucen en cualquier evento que se precie. Además, muchos dispositivos tecnológicos también incluyen esta pedrería en su gama más alta. Incluso se puede decorar una casa a base de cristalitos. Pero ¿qué tienen de especial?

Swarovski son anillos, colgantes, bolsos, relojes, copas, esculturas…. No son joyas al uso, sino pequeños cristales tallados que emulan a las joyas de los grandes diseñadores. Y es que esta emblemática marca, como si fuera una firma de moda, presenta dos colecciones al año, dos series distintas con las que intentan seducir a los clientes. Por ello, sus fuentes de inspiración son variadas. Lo mismo presentan productos basados en la India como brazaletes con animales o colecciones más románticas.

Sin embargo, en todas las piezas siempre hay algo que perdura: la luminosidad de sus cristales, creados con una serie de capas que le otorgan un aire especial y diferente. Esta particular técnica permite crear determinados efectos, como el de arco iris o el de aurora boreal. Sus propietarios han encontrado el secreto del éxito, ya que año tras año sus beneficios y crecen y hay más famosos que se atreven a lucir en grandes eventos estas piezas de bisutería.

Las raíces de esta marca hay que buscarlas a finales del siglo XIX en un pequeño pueblo de Austria. Por entonces, Daniel Swarovski patentó una máquina que le permitía cortar el cristal con gran precisión y velocidad. El secreto de su éxito pronto se propagó por todo el mundo. De hecho, en los años veinte sus piezas se hicieron famosas gracias a las incrustaciones en los vestidos de las señoras de la alta sociedad europea. Poco a poco el negocio fue creciendo con piezas que reflejaban el arco iris o que simulaban piedras preciosas. En la actualidad, y pese al paso de los años, sigue siendo una empresa familiar gestionada por los bisnietos del fundador.