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¿Y si nos quedamos sin sexo? Te contamos cómo evitarlo

113 estadounidenses casados se ha quedado sin. O con muy poco: 10 veces al año y bajando. Te damos unos trucos para que no engordes esta estadística.

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113 estadounidenses casados ya se ha quedado sin. O, bueno, con muy poco: 10 veces al año y bajando. Una presencia casi anecdótica en su vida, que garantiza la continuidad de la especie, pero no la sonrisa matinal en el trabajo. Recientemente la revista Newsweek se hizo eco de esta realidad, con una portada titulada: No sex, please. We’re married 

Es difícil imaginar una renuncia así en nuestros días. Pero la asiduidad de las relaciones sexuales es algo relativamente nuevo. Hace siglos, los tabúes religiosos, la falta de conocimiento del placer femenino por parte tanto de mujeres como de hombres y los matrimonios concertados provocaban que muchas intentaran escaparse de las llamadas obligaciones conyugales. Sin embargo, vivimos en una época de exaltación del deseo y del placer sexual. Por ello, los datos que nos arrojan desde el otro lado del charco son cuanto menos inquietantes. Si no quieres unirte al grupo de los que nunca emplean la cama para otra cosas que no sea dormir, he aquí unos trucos.

TRABAJA EL DESEO

Se nos ha vendido que el deseo surge impetuosamente y de forma espontánea. Y en ocasiones es así, pero no siempre. Se tiene que poner algo por parte de cada uno para que la llama siga ardiendo: desde arreglarse un poco para la otra persona hasta buscar espacios de intimidad, pasando por escapadas románticas para romper la rutina.

MIRA EL CALENDARIO

Según varios estudios, cuando se cumplen tres años de una relación, ésta se consolida y es posible desde que surjan dudas hasta que el deseo caiga en picado. El sentimiento de enamoramiento da paso al de amor y en ese tránsito se puede arrinconar a la pasión. Para reactivarla, tal vez sea el momento de atreverse con nuevas prácticas: desde juegos de rol hasta posturas más innovadoras pasando por introducir algún juguete erótico. Otro momento complicado es tras tener un hijo. Pese a que la nueva realidad deje poco tiempo para momentos íntimos, se debería hacer un esfuerzo por encontrarlos.

NO EMPLEES EL SEXO COMO ARMA ARROJADIZA

Tras una discusión, es difícil querer tener relaciones con la pareja. Eso es lícito y lo más natural del mundo. Sin embargo, hay ocasiones en que uno de los dos miembros emplea la privación de sexo como un castigo hacia el otro. Y ese tipo de actitudes son muy nocivas para el deseo.

DESCUBRE POR QUÉ NO HAY SEXO

En ocasiones, la falta de sueño, el estrés o incluso problemas físicos pueden ocasionar disminución del deseo sexual. Es un síntoma de un problema más amplio, que deberá tratarse con el médico. También es necesario que la pareja esté informada de lo que sucede, para que pueda comprenderlo y de este modo no se entren en dinámicas de desconfianza o de presión.

ACUDE AL ESPECIALISTA

Si la situación se prolonga en el tiempo, es el momento de visitar un sexólogo. Y es que, en estos casos, este comportamiento se ha convertido en la norma y para romperla hace falta ayuda externa. 

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